Alerta para las pequeñas vendedoras de luz

Iberdrola caza clientes en Reino Unido tras la quiebra de varias comercializadoras

Scottish Power, la filial británica de la eléctrica vasca, ha asumido casi 130.000 usuarios de Extra Energy, que colapsó recientemente. El alza del precio mayorista de la luz está arrasando el sector

Foto: Sede en Glasgow de la filial de Iberdrola, Scottish Power.
Sede en Glasgow de la filial de Iberdrola, Scottish Power.

La subida prolongada en el mercado mayorista eléctrico en Europa está provocando un terremoto en el sector de la comercialización eléctrica. La entrada de nuevos actores para competir con las grandes eléctricas no siempre está respaldada con las garantías suficientes. No es oro todo lo que reluce entre estos pequeños participantes.

La prueba más palpable se está dando en el Reino Unido y supone todo un aviso a navegantes también para España. Varias pequeñas comercializadoras, que han crecido con fuerza en los últimos años gracias a sus agresivas ofertas y al calor de una regulación que las exime de ciertos compromisos en comparación con las grandes, están protagonizando importantes quiebras.

En ese contexto, las grandes compañías británicas, conocidas como las Big Six, están asumiendo el suministro de los clientes que se han quedado colgados. Sin ir más lejos, Scottish Power, la filial en las islas de Iberdrola, se ha hecho cargo de casi 130.000 clientes (108.000 domésticos y 21.000 empresas) tras colapsar a finales de noviembre Extra Energy. La pasada semana, One Select, con 36.000 clientes, también ha ido a la quiebra, según destaca el regulador británico Ofgem. En este 2018 han desaparecido en Reino Unido nueve empresas de venta de luz.

Se trata de una cuestión relevante que amenaza al bolsillo de los consumidores, ya que una parte importante de los gastos asociados a estas quiebras acabará en la factura de los consumidores. Importantes medios de comunicación británicos como la televisión Sky o 'The Guardian' están apuntando a este problema en los últimos días. Este último diario británico cree que los consumidores se enfrentan a una factura de 80 millones de libras (casi 90 millones de euros). Según sus cálculos, los usuarios británicos tendrán que pagar un sobrecoste de casi dos euros en sus facturas.

El problema es el mismo en toda Europa. La fuerte y prolongada subida del precio del mercado mayorista (donde las pequeñas comercializadoras compran la electricidad que después van a suministrar). La principal causa de la subida tiene que ver con la descarbonización. El aumento del coste por emitir CO2, que subyace en el coste final del precio mayorista, está provocando fuertes alzas en todo el continente.

Esto ha provocado que muchas comercializadoras que firmaron precios fijos con sus clientes sin haber cubierto esa energía comprometida ahora se estén viendo en peligro, ya que tienen que comprar a un precio superior al que tienen que suministrar al cliente. Esta práctica de riesgo llevada al extremo es la causante de las quiebras. El caso de Reino Unido puede ser más lacerante, ya que la regulación topa el precio que se le puede imputar al cliente, con lo que en muchos casos no se pueden trasladar las subidas y se acelera la sangría.

Se trata de una práctica altamente lucrativa cuando el mercado baja. Pero ante la subida prolongada del momento actual, muchos no aguantan. Caso diferente es el de las grandes, que tras vender al cliente suelen cubrir ese suministro. Esta estrategia más conservadora da menos beneficio pero también elimina gran parte del riesgo. Además, como compañías integradas verticalmente, compensan el negocio de clientes con el de generación.

Esta situación, además, no es exclusiva del Reino Unido. Tanto en Portugal como en Italia se está dando la misma problemática.

En España esta adversidad aún no es visible, pero fuentes del mercado creen que no tardará en notarse con toda su crudeza. Además, afecta tanto a grandes como a pequeñas. Endesa en su negocio de empresas o Alcancia, una pequeña comercializadora, decidieron pasar algunos de sus clientes de precio fijo a indexado ante la coyuntura del alto precio del 'pool'. Naturgy decidió romper algunos grandes contratos ante las pérdidas que le estaban causando.

En España, la quiebra de una compañía es asumida por la comercializadora de referencia (el distribuidor propietario de la red de baja tensión hasta los hogares). El coste de su desaparición y sus compromisos (fondo de eficiencia energética, bono social, etc.) son asumidos por el resto de comercializadoras de manera proporcional a su cuota de mercado, con lo que Iberdrola y Endesa asumen la mayor parte. Muchos expertos creen que esta problemática no ha hecho más que empezar y ante la expectativa de precios más altos en 2019 serán muchas las comercializadoras que tengan que entregar las llaves desahuciadas e incapaces de seguir adelante.

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