tras la espantada del presidente en funciones

La banca bloquea la caja de DIA y lanza un ultimátum al millonario ruso

Los acreedores del grupo de supermercados se niegan a alargar la financiación del circulante hasta conocer las verdaderas intenciones de Fridman, primer accionista de la compañía

Foto: Mikhail Fridman. (EFE)
Mikhail Fridman. (EFE)

La repentina dimisión de Stephan DuCharme como presidente interino de DIA ha tensado aún más si cabe la relación entre la banca acreedora de la compañía de supermercados y el principal accionista del grupo de distribución, el millonario ruso Mikhail Fridman. Según han confirmado distintas fuentes, las entidades financieras han hecho saber a LetterOne, el vehículo de inversión de Fridman, que no van a refinanciar los 900 millones de euros que están actualmente en el aire hasta que les aclare qué va a hacer con su 29% del capital y cuál es su grado de compromiso con el futuro de la empresa y de sus 42.600 empleados.

El ultimátum tuvo lugar este miércoles después de conocerse la renuncia de DuCharme como consejero y presidente en funciones de DIA. La banca, con Santander, BBVA y CaixaBank a la cabeza, se reunió con PJT Partners, asesor de LetterOne, para pedir explicaciones por la salida del hombre al que se consideraba como el salvador del grupo, dado su profundo conocimiento de la industria —fue consejero delegado de X5 Retail, el mayor grupo de supermercados de Rusia—.

El banco del millonario ruso explicó que, pese a la sorpresa, su renuncia se debía a que a partir de ahora iba a centrar su trabajo en proteger la inversión de LetterOne, lo que de forma indirecta supone colaborar de lleno en tratar de salvar al 'holding' en su conjunto. Pero la banca no quedó muy conforme con las explicaciones, por lo que ha exigido una hoja de ruta clara antes de aprobar la refinanciación de los 900 millones, según han confirmado varias fuentes conocedoras de la reunión.

En definitiva, le han pedido que aclare si va a lanzar una oferta pública de adquisición (opa) sobre la totalidad de las acciones o si respaldaría una ampliación de capital que, 'de facto', le obligaría a poner en marcha la opa al superar el 29,9% de los títulos de circulación, como obliga la ley del mercado de valores. Según distintas fuentes, Fridman les ha asegurado que, por el momento, en ningún caso superará este porcentaje del capital, por lo que ha solicitado a los acreedores otras fórmulas para recapitalizar la compañía.

Ante tal indefinición, la banca se ha plantado ante LetterOne y se opone a alargar los 900 millones que están en juego y que son vitales para que DIA pueda continuar con sus operaciones, o lo que es lo mismo, con sus supermercados abiertos y con productos en sus lineales. Otras fuentes próximas al grupo de distribución matizan que no se trata de un ultimátum y que consideran normal que los acreedores requieran una hoja de ruta transparente antes de incrementar su riesgo.

Riesgo de desabastecimiento

DIA adeuda dos créditos sindicados por 525 millones que obtuvo de la banca entre abril de 2016 y junio de 2017. Estas líneas de crédito tienen las características de 'revolving' y la compañía tira de ellas conforme las va necesitando.. A 30 de junio, el grupo había utilizado 99 millones de este importe, pero en las últimas semanas ha recurrido a este grifo, dadas las tensiones de pago con sus proveedores. Además, las mismas fuentes indican que cuenta con pólizas por 140 millones y préstamos bilaterales por otros 245 millones.

La compañía se enfrenta al riesgo que ya sufrió Eroski en 2015, cuando refinanció deuda por importe de 2.500 millones con la banca. Las dificultades para llegar a un acuerdo con los acreedores provocaron que los proveedores de productos para sus lineales restringieran las ventas por el miedo al impago, lo que se tradujo en un desabastecimiento de sus supermercados. Por ese motivo, la cooperativa vasca inició con casi dos años de antelación la renegociación de la nueva deuda, que vence en julio de 2019 y sobre la que todavía no hay acuerdo.

Además de la deuda bancaria, DIA tiene que hacer frente a la devolución de bonos por 900 millones de euros. La primera fecha límite para el repago de estos instrumentos es el 22 de julio de 2019, momento en que expiran los primeros 300 millones. Según distintas fuentes, el cumplimiento de estas obligaciones es ahora imposible debido a la excesiva deuda del grupo.

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