los planes estratégicos, pendientes del bce

Presión para que Sabadell y Bankia retrasen la meta de rentabilidad del plan estratégico

CaixaBank presentó en Londres un plan estratégico que incluye para 2021 metas similares a las de Bankia y Sabadell para 2020. La curva de tipos complica estos objetivos

Foto: Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell. (Reuters)
Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell. (Reuters)

CaixaBank presentó su plan estratégico para los próximos tres años la semana pasada, con objetivos marcados para 2021 similares a los que se comprometieron Bankia y Sabadell para 2020 en febrero. Pero en estos nueve meses han cambiado las expectativas sobre la curva de tipos de interés, lo que presiona las metas de las entidades financieras.

Algunos analistas consultados creen que el año que viene habrá una revisión de los objetivos de Bankia y Sabadell, especialmente en este último por TSB. Básicamente, se da por sentado que habrá una homogeneización en las metas, teniendo en cuenta las nuevas previsiones en torno al euríbor. Las previsiones ahora pasan por que la primera subida de tipos del Banco Central Europeo (BCE) sea como pronto en septiembre de 2019, mientras que hace unos meses se proyectaba que sería en marzo.

Este desfase temporal se nota en los planes estratégicos. El supuesto usado por CaixaBank para el euríbor a 12 meses, que cerró en el -0,148% en octubre, es que acabe 2018 con una media del -0,2%, se eleve hasta el 0% en 2019, al 0,4% en 2020 y al 0,7% en 2021. Hace nueve meses, Bankia y Sabadell proyectaron una recuperación más fuerte. Bankia se basó en que el euríbor se fuera al 0,7% un año antes, en 2020, mientras que Sabadell apostó por un 0,94% ese mismo ejercicio.

Esta diferencia es la que complica a Bankia y Sabadell para cumplir con sus planes estratégicos, y los analistas ya dan por hecho que necesitarán un ‘sprint’ en 2020 condicionado a que haya subidas de tipos de interés para alcanzar los objetivos. Aunque cada vez es más fuerte la hipótesis de que habrá revisión del calendario el próximo año.

De hecho, la desaceleración económica, la caída reciente del precio del petróleo y las incertidumbres políticas hacen que el mercado ya cuestione que pueda haber un alza del ‘precio del dinero’ en 2019. Y mucho menos antes de que Mario Draghi acabe su mandato, que expira en octubre del año que viene. CaixaBank ha abierto la puerta a que apenas haya subidas de tipos entre este año y 2021, al incluir proyecciones para este escenario.

El banco catalán, que movió su sede a Valencia con el ‘procés’, anunció el cierre de 800 oficinas y cambios en la cúpula, con la salida de la vieja guardia de La Caixa. Asimismo, se marca como objetivo una rentabilidad sobre el patrimonio tangible (RoTE) del 12% en 2020, mientras que si no hay alzas de tipos, la meta es del 10%.

Retorno y coste del capital

Al igual que Banco Santander, CaixaBank ha elegido el RoTE como referencia para su rentabilidad. Este indicador suele ser más alto que el ROE, que es el retorno sobre el capital, y el que se fijan habitualmente los inversores. En cualquier caso, sería suficiente para superar el coste del capital, algo que ni CaixaBank ni el resto de bancos españoles han conseguido en la última década, con la excepción de Bankinter y BBVA.

Los objetivos en esta dirección de CaixaBank para 2021 son similares a los de Bankia y Sabadell para 2020. Bankia prevé un RoTE de entre el 11% y el 12,5% para 2020 en función de la curva de tipos, mientras que el ROE oscilaría entre el 10,8% y el 12,2%. Por su parte, Banco Sabadell fue un paso más allá, al comprometerse con un RoTE del 13% en 2020.

Sabadell parte de más abajo, con un ROE del 1,45% en el tercer trimestre, después de que las cuentas de resultados hayan sufrido por las provisiones realizadas para sanear el balance con la venta de una cartera de 12.000 millones de ladrillo tóxico y, sobre todo, por la integración tecnológica de TSB. La entidad presidida por Josep Oliu ya ha dado carpetazo a la crisis en Reino Unido, con un golpe estimado en el año de 320,9 millones, que es el que le impide cumplir con los objetivos fijados para el primer año del plan estratégico teniendo en cuenta la mejora de márgenes en España y las potenciales plusvalías por Solvia, que ha puesto a la venta.

De esta forma, el banco asume un año perdido y que probablemente tendrá que hacer una revisión de su plan estratégico para retrasar un año la consecución de sus objetivos. En Bankia aún confían en llegar, teniendo en cuenta que en 2018 van a cerrar en línea con lo esperado, aunque en el mercado se ve probable que también modifique el calendario de su plan estratégico durante el próximo ejercicio.

El banco parcialmente nacionalizado que preside José Ignacio Goirigolzarri presentó un ROE del 7,9% en el tercer trimestre, así como un RoTE del 8,1%. La entidad prometió al mercado superar el coste del capital en dos años, con lo que necesita un fuerte empujón en 2019. Con la curva de expectativas de tipos actual parece difícil, pero el banco espera aún poder evitar la revisión del plan.

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