dentro del proyecto ánfora

BBVA abre la veda de ventas de créditos refinanciados con una cartera de 900 M

Incluye refinanciaciones que sí se están pagando en la cartera Ánfora. Los bancos estudian operaciones de este tipo tras haber realizado un fuerte desagüe de ladrillo tóxico

Foto: Ciudad de BBVA en Las Tablas (Madrid). (EFE)
Ciudad de BBVA en Las Tablas (Madrid). (EFE)

La banca da una vuelta de tuerca al saneamiento de su balance. Las grandes entidades han dejado el contador casi a cero de inmuebles adjudicados, pero aún cuentan con tasas de morosidad por encima de la media europea y un volumen ingente de refinanciaciones, el más alto de Europa. Los bancos estudian deshacerse de estos préstamos, que penalizan sus ratios de solvencia y rentabilidad.

BBVA es la primera entidad que da este paso, según fuentes financieras. La entidad que aún preside Francisco González ha incluido una cartera de 900 millones de euros en una cartera de 2.500 millones que está en venta. Así, el banco quiere reducir a niveles simbólicos su exposición a ladrillo tóxico y aprovechar para deshacerse de una parte de su cartera de créditos refinanciados.

El Proyecto Ánfora aglutina una cartera de 2.500 millones de euros contabilizados en balance, cuyo mandato de venta corresponde a Alantra, según adelantó ‘Vozpópuli’. Fondos habituales como Cerberus y Lone Star, así como el fondo de pensiones canadiense CPPIB, que ya compró este año una cartera de crédito promotor de 1.000 millones a BBVA, estarían entre los interesados.

Los bancos están estudiando este tipo de movimientos, según fuentes del mercado. Las refinanciaciones se categorizan como ‘subperforming’, entre 'performing' (sanos o rentables) y 'no performing' (no rentables). “El Banco de España no permite volver a categorizar el crédito refinanciado como ‘performing’, exige garantías adicionales e impacta más en el capital”, señalan las mismas fuentes. Asimismo, suelen ser préstamos que pasan a tener periodos más largos.

Menos ladrillo tóxico

Hasta ahora, la banca española ha realizado fuertes esfuerzos para sacar activos adjudicados de su balance. “Este ha sido el año de los REO [así se conoce en la jerga a los adjudicados]”, aseguraban este martes los profesionales que se dieron cita en Madrid en el evento NPL Iberia de SmithNovak. Pero estos mismos profesionales coinciden que ahora toca paso a otro tipo de operaciones, tanto las de los fondos que han comprado hacia terceros como carteras de nuevos activos.

La banca española acabó 2017 con 58.000 millones de adjudicados contabilizados en balance, frente a los 83.000 millones que se alcanzaron en 2014. Pero las entidades han seguido vendiendo grandes carteras, para lo que tienen que realizar provisiones y ofrecer descuento a los fondos oportunistas, como Cerberus, Blackstone o Lone Star, que siguen teniendo apetito por el mercado español.

La cifra de REO se ha reducido drásticamente, así como los créditos dudosos o no productivos (NPL), que han disminuido en los balances de 190.000 millones en 2013 hasta 75.000 millones en junio, según datos del Banco de España. “Los bancos ya casi no tienen créditos tóxicos, pero seguirán haciendo operaciones para sanear más sus balances”, señala un abogado especializado en venta de carteras. De hecho, los supervisores piden que continúen con la tendencia.

En este sentido, encaja la venta de préstamos refinanciados. La banca española tiene una ratio de refinanciación del 4,6%, exactamente el doble que la media europea, según datos de la Autoridad Europea de Banca (EBA) recopilados por Joaquín Maudos, catedrático de la Universidad de Valencia e investigador del IVIE. Con 96.000 millones, las entidades acaparan en España el 22% del crédito refinanciado en Europa, todo un mercado por explotar para los fondos.

“Las cifras se han reducido, aunque siguen siendo altas. El Banco de España ya cambió en el pasado criterios para la contabilidad de estos préstamos, que son preocupantes si ocupan mora”, apuntó Maudos en un encuentro organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE). En el mismo coloquio, Francisco Uría, socio principal de KPMG, señaló que “desde un primer momento de la crisis la reacción de la banca fue la refinanciación, que puede ser una buena estrategia con el cliente si no son en realidad NPL”.

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