para crecer entre 500 y 800 hectáreas al año

Elaia (Sovena y Atitlán) sale de compras para consolidarse como el mayor olivar del mundo

La productora de aceite supera las 15.000 hectáreas y los 76 millones en ventas en 2017 y proyecta seguir comprando fincas en Portugal y España pese al descenso de precios en el mercado

Foto: Una de las explotaciones de Elaia en Portugal. (Elaia)
Una de las explotaciones de Elaia en Portugal. (Elaia)

En las oficinas de Elaia en Ferrereia de Alentejo, a menos de una hora en coche del gigantesco embalse de Alqueva, se gestiona la mayor explotación olivarera del planeta. La compañía, de capital luso y español, suma ya 15.000 hectáreas en producción con fincas repartidas entre Portugal, España y Marruecos. Participada por Sovena y Atitlán Grupo Empresarial, Elaia ha consolidado un modelo de negocio vertical que integra toda la cadena de valor, desde el cultivo del olivo (mayoritariamente en seto para facilitar la mecanización), la producción de aceite en almazara y su comercialización, con la propia Sovena como principal comprador.

Con una producción de más de 20.000 toneladas de aceite al año, Elaia está aún lejos de las cifras de las grandes cooperativas de primer y segundo grado como Dcoop, Oleoestepa o Jaencoop, pero sí puede presumir de ser el mayor productor individual. “Tenemos más de 80 fincas, 65 en Portugal, 11 en España y el resto en Marruecos. La mayoría son en propiedad pero también tenemos un porcentaje arrendadas. Firmamos contratos de arrendamiento por 25 años. Todas tiene una dimensión relevante, de más de 100 hectáreas y todas son de regadío, con derechos de riego”, explica a El Confidencial Ramón Rivera, director general de la compañía.

Rivera lleva el timón de Elaia desde que nació el proyecto hace más de una década con el objetivo de convertirse en proveedor preferente de la envasadora lusa Sovena, que a su vez era interproveedor de cabecera de Mercadona. A rebufo de las posibilidades que abría en materia de recursos hídricos el pantano de Alqueva, que riega con agua del Guadiana más de 100.000 hectáreas del sur de Portugal, la iniciativa contó con el respaldo financiero de Atitlán, el inversor con base en Valencia comandado por Roberto Centeno y Aritza Rodero.

Once años después, algunas de esas circunstancias han cambiado. Mercadona ha diversificado sus proveedores de aceite y Sovena, el envasador líder del mercado, ha tenido que lanzarse a captar nuevos clientes para compensar la pérdida de facturación. Pero esto no parece haber modificado los planes de crecimiento de Elaia, que actualmente representa cerca del 10% de todo lo que compra el aceitero portugués, su principal cliente. Sovena, el mayor envasador de aceite del mundo, trabaja ahora también con clientes como Carrefour o Alcampo, además de haber potenciado la exportación. Ello tras reducirle Mercadona en torno a un 50% las compras que le hacía en favor de otros grupos como Acesur, Maeva, Dcoop u Olivar de Segura.

Tras el empujón que supuso la adquisición en 2010 de Proyecto Tierra, más de 5.400 hectáreas de olivos en Portugal de las que el Grupo SOS se deshizo para reducir su mochila financiera, Elaia sigue comprando fincas año tras año. La intención para los próximos ejercicios, según Rivera, es desarrollar nuevas plantaciones a un ritmo de entre 500 y 800 hectáreas anuales sin temor a las fluctuaciones en los precios y los patrones de consumo. Otras compañías como Deoleo o Migasa, grandes envasadores, también estudiaron seriamente la compra de fincas olivareras cuando los precios del aceite en origen tocaron máximos hace tres o cuatro años, pero abandonaron la idea al volver las cotizaciones a niveles medios.

Ramón Rivera, director general de Elaia.
Ramón Rivera, director general de Elaia.

“Hemos visto los precios muy bajos y muy altos. Creemos que el negocio en sí tiene que poder soportar estos vaivenes. Para nosotros la clave es encontrar fincas que se adapten a nuestro modelo”, dice el ejecutivo de la agroalimentaria. Elaia busca fincas con derechos de riego garantizados, disponibilidad de agua, con buenas calidades en la tierra y que encajen en su sistema de mecanización y cultivo en seto (intensivo o superintensivo). Esto centra el objetivo en el sur de Portugal, Extremadura y Andalucía. En Marruecos no habrá, por ahora, más compras, dice Rivera. Las últimas son de 2008.

La compañía cree que su ventaja competitiva son las economías de escala derivadas de su modelo de producción, con grandes explotaciones y almazaras propias, dos en Portugal, otra en Extremadura y una cuarta en Marruecos. Aunque las plantaciones requieren una inversión mucho mayor, permiten comenzar la producción de forma más rápida. “La productividad por hectárea es mayor y la cosecha es mecánica, lo que acelera el proceso (se pueden recoger aceitunas al ritmo de 5 hectáreas por día y por máquina) y además se reduce la necesidad de mano de obra y, por consiguiente, el coste total”, sostiene la compañía.

Las fincas de Elaia.
Las fincas de Elaia.

La consecuencia, según el máximo ejecutivo de Elaia, es que pese a la necesidad de capital para iniciar las plantaciones, la cuenta de explotación es positiva. “Estamos en beneficios y no hemos dejado de crecer”. ¿Y contempla la salida de alguno de los socios una vez consolidado el proyecto? "La relación es muy estable. Una de las claves del éxito de Elaia es haber tenido unos accionistas con ese grado de estabilidad y un objetivo común. Este es un negocio agrícola con un tiempo de maduración alto. Todavía hay posibilidades de invertir. Hoy en día el objetivo fundamental de los accionista es seguir creciendo".

¿De verdad es líder mundial individual? California y Australia están por debajo

El Mediterráneo ha sabido conservar su trono como principal productor mundial de aceite de oliva. Ni los tímidos intentos de China de importar el cultivo del olivo, ni el crecimiento del mercado en Estados Unidos amenazan el liderazo de países como España, Italia o Portugal. “Las condiciones más favorables y más óptimas están aquí. España es cada vez más importante. La industria hace cada vez mejor las cosas y es más eficiente, con el desarrollo varietal y de tecnologías. Se está haciendo una gran inversión en la Península”, dice el director general de Elaia, Ramón Rivera.

Las grandes cooperativas andaluzas como Dcoop agrupan la mayor producción en términos absolutos, pero proyectos como el de Elaia pueden presumir de liderazgo como productor individual y superficie cultivada. En España se sitúan por detrás compañías como el grupo cordobés De Prado, con fincas también en Portugal y Chile.

En el exterior, según Rivera, también quedan por debajo en la clasificación los ‘campeones’ California Olive Ranch (Estados Unidos) y Boundary Bend Limited (Australia), con modelos intensivos de explotación similares a los de la agroalimentaria participada por Sovena y Atitlán.

Boundary Bend obtiene el nombre de una pequeña localidad del estado de Victoria, es el mayor productor de aceite de oliva virgen extra de Australia y, según la propia empresa, “uno de los líderes en la industria mundial de la aceituna ‘moderna’. Con 2,2 millones de árboles repartidos en menos de 7.000 hectáreas, su capacidad productiva es inferior a la de Elaia en más de un 50%. Comercializan las dos marcas de aceite de cosecha propia más vendida en el país, según señalan: Cobram Estate y Red Island. En 2014, Boundary Bend dio el salto a Estados Unidos con la compra en California de 3,6 hectáreas de terreno para construir una almazara, una embotelladora, laboratorio y oficinas.

Fundada en 1998, California Olive Ranch es pionero en la producción de aceite de oliva virgen de alta calidad en Estados Unidos. Tiene cultivadas 1.300 hectáreas y trabaja también con explotaciones familiares a las que ha asesorado para modernizar sus cultivos y los procesos de mecanización.

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