otro aviso de desaceleración económica

La industria pincha: la demanda eléctrica encadena su peor racha en cinco años

El gasto de electricidad de las industrias de gran consumo no para de descender en lo que va de año. Esta situación no se daba desde finales de 2012 e inicios de 2013, en lo peor de la crisis

Foto: Imagen de una fábrica.
Imagen de una fábrica.

La gran industria española ofrece síntomas de desaceleración. Aquellas empresas con un elevado consumo eléctrico, factor ligado a su nivel de actividad, empiezan a pinchar. Su tendencia es claramente a la baja. Desde finales de 2017, el gasto de luz de estas compañías electrointensivas (más de 450kW de potencia) está descendiendo mes a mes.

Según los datos recopilados por Red Eléctrica, este sector, crítico para la economía y el empleo de muchas zonas de España, encadena su peor racha de consumo en cinco años. Es decir, que no se veían decrecimientos de demanda eléctrica tan continuados desde finales de 2012 y principios de 2013, cuando la situación económica de España atravesaba sus peores momentos tras el estallido de la crisis. Además, los retrocesos de los últimos meses han ido 'in crescendo', hasta superar el 4% de bajada, una situación inédita desde mediados de 2012.

Esta situación, corregida ya de estacionalidad y laboralidad, se da en plena revisión de los indicadores de coyuntura económicos en España. Esta misma semana, tanto el FMI como la OCDE han revisado a la baja su estimación de crecimiento para los próximos años.

La caída de demanda eléctrica por parte de la industria de gran consumo se produce en un año con diversas complicaciones para el sector. En los últimos meses, varias fábricas han anunciado cierres. Entre todas, destaca la de Alcoa, precisamente la empresa con mayor consumo eléctrico de este país, que notificó hace pocas semanas el cierre de sus plantas de A Coruña (Galicia) y Avilés (Asturias) y el despido de todos sus trabajadores. Pese a los intentos de las distintas administraciones públicas, la empresa se ha enrocado y sigue a día de hoy con sus planes de clausura.

Pero también han activado la bajada de su persiana otras grandes fábricas de Cemex, Vestas, La Naval o Siemens Gamesa. Una situación que pone en el punto de mira la competitividad de la industria española después de años de subvenciones y ayudas públicas.

Datos del último año. (Fuente: Red Eléctrica de España)
Datos del último año. (Fuente: Red Eléctrica de España)

El informe de Red Eléctrica de la evolución sectorial de la demanda de electricidad en grandes consumidores refleja que la peor parada es la industria química (-10% en 2018). Un factor preocupante, ya que se trata del segundo sector con mayor consumo eléctrico de España. También cae el consumo de la industria metalúrgica, el sector que más luz gasta, aunque de manera mucho más contenida (-1,9%). El presidente de la patronal Unesid, Andrés Barceló, quita hierro al asunto y considera que es algo puntual.

Al sector químico le siguen coquerías y refino de petróleo (-4,3%). Tras un año récord en 2017, las principales compañías petroleras de este sector están admitiendo en sus resultados cierta ralentización. Otra que registra una caída significativa este 2018 es la industria de papel, que cae un 3,7%.

Para Fernando Soto, director general de la Asociación de Empresas con Gran Consumo Energético (AEGE), donde participan reconocibles actores como Acerinox, Air Liquide, Alcoa, ArcelorMittal, Asturiana de Zinc, Ercros, Celsa o FerroAtlántica, las empresas están sufriendo cada vez más el alto coste de la energía, que en este 2018 ha sido la segunda más cara de la historia y se prevé que siga subiendo en 2019.

Soto pide mecanismos de compensación para frenar la "deslocalización silenciosa" que se está produciendo dados los mayores costes que soportan estas empresas en España en comparación con otros países como Francia o Alemania. Ahora reclama que se desbloqueen 72 millones de euros de los 150 millones que maneja el Ministerio de Transición Ecológica dentro de los Presupuestos Generales del Estado de 2018 para compensar el coste indirecto que están sufriendo por el encarecimiento de la luz, fruto de la subida de los derechos de emisión de CO2.

Cabe destacar que los grandes consumidores cuentan con una aportación vía factura de la luz por ser adjudicatarios del servicio de interrumpibilidad (reciben una aportación por desconectarse de la red eléctrica cuando el operador del sistema se lo pide). Sin embargo, estos fondos han sido cuestionados por la Comisión Europea y el año pasado se reformó el sistema, lo que supuso una reducción del desembolso, que pasó de más de 500 millones al año a unos 300 millones.

Ante este panorama, Soto recibe de buen grado la creación del Estatuto del consumidor electrointensivo que ha de introducir el Gobierno en su anteproyecto de Ley de Cambio Climático para reconocer sus particularidades, aunque por el momento no tiene detalles de en qué va a consistir. El Ejecutivo quiere sacar adelante su ley antes de final de año. Según explica el representante del sector, España tuvo un sobrecoste de 450 millones con respecto a Alemania en lo que a coste eléctrico para las industrias de gran consumo se refiere, de ahí esa "deslocalización silenciosa".

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