evento de el confidencial y herbert smith freehills

La ciberseguridad, la política y el cambio climático transforman el sector asegurador

Ya no solo se trata de cubrir accidentes o pólizas de vida: el sector asegurador se transforma por los nuevos riesgos ante los que debe dar cobertura a ciudadanos y empresas

El sector asegurador tiene una larga tradición en España y, aunque siempre ha cubierto un abanico amplio de contingencias, tradicionalmente los ciudadanos lo hemos ido enmarcando en los riesgos más comunes: las pólizas de vida, los accidentes, los riesgos de robo físico o las diversas disquisiciones laborales. Sin embargo, en los últimos años el surgimiento de nuevas tendencias a nivel global ha hecho que las empresas del sector hayan ido evolucionando e incorporando nuevos servicios.

Así lo evidencian los expertos que este miércoles se dieron cita en 'El aseguramiento de los riesgos de las grandes empresas: retos y regulación', un evento organizado por El Confidencial y Herbert Smith Freehills y que contó con la presencia de Leopoldo González-Echenique, socio de Herbert Smith Freehills Spain; Nacho Cardero, director de El Confidencial; Juan Arsuaga, 'country manager' de Lloyd's Iberia; Juan Aznar, director general de HDI Global SE; Luis Lancha, 'chief insurance officer' de Sener; Paulino Fajardo, socio del área de Seguros de Herbert Smith Freehills Spain y miembro de la junta de gobierno de la Asociación Española de Gerencia de Riesgos y Seguros (Agers), y Erlantz Urbieta, 'managing director' de AON España.

Para González-Echenique, "los tiempos que corren plantean retos para el sector asegurador y la gran empresa, que tiene que gestionar eficientemente sus riesgos, y eso obliga a las compañías del sector a tener una visión horizontal y seguir innovando". No conviene hacer caso omiso, ya que "no querer ver estos cambios es ponerse una venda en los ojos", añade Nacho Cardero. Y estos son algunos de esos cambios a los que el sector asegurador ya se está amoldando.

El peligro de la inestabilidad política

Lo hemos estado viendo en los últimos años: ya sea con el movimiento independentista en Cataluña, el Brexit o el auge de determinadas opciones políticas a ambos lados del océano, lo cierto es que vivimos en una época en que la inestabilidad política, más que un hecho circunstancial, casi parece haberse convertido en la norma.

"Todos los populismos generan inseguridades", reconoce Juan Aznar, "y la inseguridad es lo peor para la inversión. Los inversores buscan una cierta seguridad, una certidumbre, y todos estos movimientos que está habiendo alrededor del mundo no son buenos". Y ejemplos no faltan: "La reciente crisis en Arabia Saudí o las elecciones que ha habido recientemente en México y en Brasil también generan inestabilidad", añade Erlantz Urbieta.

"Todos los populismos generan inseguridad, y la inseguridad es lo peor para la inversión" (Juan Aznar, HDI Global SE)

¿Y cómo se puede sortear esa inestabilidad? Lloyd's encontró una fórmula: "Buscamos un país en el que montar una compañía de seguros para, desde ahí, a través del pasaporte europeo, poder seguir atendiendo a nuestros clientes, sin causarles molestias o causándoles las menos posibles", cuenta Juan Arsuaga.

En su opinión, la clave está en que "los clientes sigan teniendo facilidad a la hora de acceder a nuestras soluciones, gracias a sistemas eficientes, al trabajo con nuevas tecnologías y al desarrollo de nuevas formas de comunicarse".

Juan Arsuaga, 'country manager' de Lloyd's Iberia.
Juan Arsuaga, 'country manager' de Lloyd's Iberia.

Tecnología: una ventaja y un riesgo

La tecnología ha irrumpido en todos los sectores tradicionales de una manera bicéfala, mostrando tanto sus potenciales ventajas como sus posibles peligros. Según un estudio de Fortinet, en los dos últimos años el 84% de las empresas españolas ha sufrido algún tipo de brecha de seguridad, un porcentaje lo suficientemente alto como para no dejarlo de lado.

Y es que "los clientes y las empresas han abrazado muy pronto las nuevas tecnologías y quizá han subestimado los riesgos que conlleva asumirlas", reconoce Urbieta, pero el problema es serio, ya que "antes se podía medir un riesgo así, pero, tal y como evoluciona esto, cada vez va más deprisa y ya no es un tema de datos y privacidad, sino de interrupción de negocio y grandísimas pérdidas". De hecho, añade Paulino Fajardo, "lo que más preocupa a las empresas actuales, tras la pérdida de beneficios, es la posibilidad de sufrir un ciberataque".

"Lo que más preocupa a las empresas, tras la pérdida de beneficios, es sufrir un ciberataque" (Paulino Fajardo, Herbert Smith Freehills)

En el otro lado de la balanza tenemos las innegables ventajas que la tecnología está aportando al sector asegurador. Todos los expertos apuntan en una misma dirección: la de la inteligencia artificial, que supondrá una ayuda a la hora de gestionar los siniestros, emitir pólizas y certificados, obtener las certezas necesarias o auditar todos los procesos con la mayor rapidez posible.

Para Urbieta, "la inteligencia artificial, el Blockchain y el 5G van a revolucionarlo todo, no nos vamos a reconocer ni las empresas. Los bienes intangibles cada vez valen más: ya no se trata de proteger una fábrica física, sino los datos que alberga, la reputación de la empresa, etc.". Y en la gestión de esos bienes intangibles, "los clientes saben valorar cuándo les ofrecemos soluciones innovadoras que recurren a las mejores tecnologías", asegura Luis Lancha.

Paulino Fajardo (Herbert Smith Freehills) y Juan Aznar (HDI Global SE).
Paulino Fajardo (Herbert Smith Freehills) y Juan Aznar (HDI Global SE).

El cambio climático se cuela en las empresas

Hace tiempo que la lucha contra el cambio climático dejó de ser un asunto limitado a activistas aislados, sino que se ha integrado en los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU y hasta en los consejos de administración de las compañías más importantes del mundo, que han integrado este tipo de acciones dentro de sus líneas estratégicas.

Pero no solo se trata de tener conciencia del problema, sino también de reconocer que las empresas que no se unan a esta lucha incluso atravesarán problemas en su propio negocio: "Hay fondos de inversión que no inyectan capital en empresas que no son social y medioambientalmente sostenibles", relata Urbieta, con lo que esta lucha acaba ocupando un sitio central dentro de las organizaciones.

"Hay fondos de inversión que no inyectan capital en empresas que no son socialmente sostenibles" (Erlantz Urbieta, AON)

Los fondos de inversión no son los únicos. Cada vez son más las instituciones públicas de todo el mundo que, en sus diferentes legislaciones, prohiben un amplio abanico de acciones que perjudican el medioambiente o, en el menor de los casos, imponen sanciones o impuestos especiales al uso de todo tipo de tecnologías o desarrollos contaminantes.

La conclusión, por tanto, está clara: en un mundo que lucha de manera activa contra el cambio climático, las empresas aseguradoras también se han visto afectadas e incluyen esta visión a la hora de valorar los posibles riesgos a los que se enfrentan sus asegurados.

Luis Lancha (Sener), Erlantz Urbieta  (AON) y Alberto Artero (El Confidencial).
Luis Lancha (Sener), Erlantz Urbieta (AON) y Alberto Artero (El Confidencial).

El sector, adaptándose a los cambios

Las cartas, en definitiva, están sobre la mesa: "Los retos son cada vez más complejos y costosos, y jurídicamente más complicados", asegura Juan Aznar. En su opinión, "hay que profesionalizar las empresas. Nos enfrentamos a pólizas complejas, tecnologías novedosas, países con situaciones de inestabilidad... y hay que lidiar con esos factores".

Y lo cierto es que "nos tenemos que adaptar y nos estamos adaptando, no hay otra solución. Los riesgos ya no son sectoriales, ya que nos tocan a todos, y tampoco son nacionales, ya que hay ámbitos de actuación globales. Nos estamos adaptando a las nuevas situaciones y a lo que piden los clientes".

Coincide con su visión Luis Lancha, para quien "el sector ha sabido siempre adaptarse a las circunstancias económicas y sociales. Los retos del futuro pasan por ser capaz de ofrecer acciones que no son netamente de los aseguradores tradicionales, ya que los servicios son cada vez más amplios".

"El sector ha sabido siempre adaptarse a las circunstancias económicas y sociales" (Luis Lancha, Sener)

De hecho, para Leopoldo González-Echenique, "quizá donde más hay que poner el foco es en las empresas aseguradas. Muchas compañías tienen que recorrer cierto camino para ser conscientes de todos estos riesgos que sufre su actividad del día a día, que transmiten a sus accionistas y que, si no gestionan de forma eficaz y eficiente, pueden depararle problemas".

Así pues, "hay más recorrido en las aseguradas que en las aseguradoras. Las empresas aseguradoras ya tienen grabada en sus células, desde hace cientos de años, la necesidad de ir adaptándose a los nuevos entornos y a las cuestiones que los tiempos van planteando, ya que todos estos factores influyen en sus ingresos y en su cuenta de resultados".

En cualquier caso, para que aseguradas y aseguradoras puedan ir de la mano, Paulino Fajardo reclama una legislación adaptada a las necesidades de ambos: "Cuando se diseñó la ley privada del contrato de seguros se pensaba en los accidentes de automóvil y en los accidentes de hogar, pero esa no es la realidad del sector a día de hoy. Ese es uno de los grandes cambios que hay que hacer: adaptar la legislación y el régimen sancionador a las características tanto de ciudadanos y empresas como de las compañías aseguradoras".

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