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El día en que Florentino Pérez negó a Villar Mir una fusión honrosa

El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones, movimientos y desenlaces. Ibex Insider ofrece pistas para entender a sus protagonistas

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Las buenas formas lo son todo en el palco del Real Madrid. El veterano Juan Miguel Villar Mir (Madrid, 1931) sigue visitando siempre que puede la zona noble del equipo blanco con honores de ‘hombre de la casa’. Y aunque lo ha sido, pues acompañó a Ramón Mendoza como número dos durante unos meses en 1995 y aspiró a la presidencia en 2006, su periplo en la entidad nada tiene que ver con el rodillo de Florentino Pérez (Madrid, 1947), que suma ya 15 años coronado como presidente. Pese a tener clara la importancia que habría tenido comandar la entidad futbolera para la proyección de su figura pública y apalancar el poder de su 'holding' empresarial, el viejo ingeniero de Caminos, Canales y Puertos asume con deportividad ese fracaso, deseoso de que esta hubiera sido la peor de sus desdichas.

Poco antes del verano, después de que el club merengue se agenciara su tercera orejona de forma consecutiva, Villar Mir confesaba a otro compañero de palco sus pesares por el trato recibido de Florentino Pérez. Y no era por una cuestión balompédica. El otrora magnate de OHL renegaba de la falta de generosidad de su homólogo de ACS, con quien ha compartido vidas paralelas como empresario desde mediados de los ochenta. Son tantos los puntos en común, ambos con pasado político y hechos a sí mismos como constructores de éxito, desde pequeñas firmas en liquidación, que el destino les debería haber deparado una fortuna más pareja. Y de hecho, antes de que se torciera todo para el primer marqués de Villar Mir, hubo una oportunidad para ello.

Los hechos ocurrieron hace algo más de tres años, con algún financiero ‘rojo’ oficiando de celestino. Villar Mir aún ejercía de presidente de OHL y llamó a la puerta de Florentino Pérez para fusionarse con su filial Dragados. Era una bandera blanca en toda regla, con una ampliación de capital a la vista y un relevo generacional obligado, pero el patriarca del Grupo Villar Mir esperaba afrontar su retirada con el problema en ciernes resuelto. Y para ello, el compañero de gremio tenía que participar en la solución. Y aunque se hicieron números, obra de Marcelino Fernández Verdes, a la sazón consejero delegado y brazo ejecutor de Florentino Pérez, las cuentas no salían para ninguno de los potenciales socios, aunque estuviera claro que ACS era quien mandaba.

Villar Mir estaba dolido con Florentino, pero albergaba la esperanza de que el presidente del Real Madrid atendiera su llamada de auxilio

De alguna manera, Villar Mir albergaba una esperanza remota de que el presidente del Real Madrid atendiera su llamada de auxilio. En los peores momentos de ACS, cuando su asalto a Iberdrola puso en jaque su estabilidad financiera, el caballero (oportunista) blanco fue OHL. En aquel momento, primavera de 2012, La Caixa decidió rebajar su riesgo con Florentino Pérez y cambiarlo por un pujante Villar Mir. La operación a tres bandas coló a OHL como socio de referencia en Abertis en lugar de la apalancada ACS. Entonces, el viento soplaba a favor de Villa Mir, ya que mientras Florentino sufría para deshacer su posición en la eléctrica con el menor quebranto posible, su grupo se convertía en primer accionista de Colonial a precio de ganga a comienzos de 2014.

Era la obra culmen del presidente frustrado del Real Madrid. Un gigante de la construcción apoyado en dos negocios rentistas, concesional en Abertis e inmobiliario en Colonial. El 'holding' perfecto para dejar en herencia. Eso sí, un matiz importante lo haría imposible a la vuelta de unos años: la ingente estructura de deuda que soportaba todo. Justo a la inversa del camino recorrido por Florentino tras el escarmiento eléctrico. Su renuncia a juntar negocios de construcción tuvo recompensa, pues poco después (verano de 2018) se cruzó en su camino la oportunidad de volver por la puerta grande a Abertis, aunque para ello fuera necesario un original ‘biscotto’ para compartir el botín a medias con la italiana Atlantia. Antes un Benetton que un Villar Mir.

En busca de fusión

Juan Antonio Gómez-Pintado.
Juan Antonio Gómez-Pintado.

El fondo de inversión Varde (y otros 'hedge') sigue atascado con el ladrillo español. Su doble apuesta por Vía Celere y Aelca aún no ha dado fruto. Es decir, recoger beneficios y poner su dinero a funcionar en otra geografía. La frustrada salida a bolsa de la primera desencadenó una fusión en frío con la segunda. En realidad, lo que hubo fue un traspaso de activos ante la oposición de los equipos gestores por integrarse en el mismo proyecto. De esta manera, Juan Antonio Gómez-Pintado (fundador y socio en Vía Celere) se ha quedado al frente de la promotora llamada a cotizar (lo antes posible), mientras que el equipo de Aelca formado por Javier Gómez y José Juan Martín se ha reinventado como socio de Sareb para gestionar suelos por valor de 400 millones.

El club de la trufa

Maurizio Carlotti.
Maurizio Carlotti.

A principios de noviembre (este fin de semana pasado), la pequeña ciudad pioamontesa de Alba se convierte en la capital mundial de la trufa blanca. Este rincón transalpino atrae a miles de visitantes fascinados por tan sofisticado manjar culinario, que cuenta con un embajador de excepción entre los manteles del Ibex. Desde hace años, el italiano Maurizio Carlotti, a la sazón consejero de Atresmedia, donde fue primer ejecutivo y vicepresidente (como antes en Mediaset), ejerce de prescriptor de esta experiencia 'gourmet' entre sus colegas del sector y aledaños. Sin embargo, su tarea como anfitrión entraña cierta dificultad, porque organizar un viaje con todas las comodidades que ofrece esta semana grande implica reservas con más de un año de antelación.

Apuntando a Concha Espina

El mal arranque liguero en el Real Madrid ha vuelto las miradas hacia el palco. Por primera vez en muchos años, Florentino Pérez ha sido cuestionado… incluso hasta por la prensa deportiva más identificada con los intereses del club. Más que una crisis puntual, hay quien aprecia una tendencia arrastrada durante los últimos años, aunque tapada por los éxitos deportivos. Entre bambalinas, una camada de ‘jóvenes’ cuarentones (ya no tan cachorros del Ibex) lleva tiempo confraternizando para dar el salto al club merengue. Les sobran credenciales blancos y cuentan con dinero suficiente para avalar su aventura. Solo tienen una duda: esperar su turno o ir al ataque.

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