orcel sustituye a José Antonio álvarez

Botín confía el mando del Santander a una estrella de la City para ganarse al mercado

El banco cántabro toma una decision histórica con el fichaje de Orcel

Foto: Andrea Orcel (i), junto con Ana Botín y el antiguo consejero delegado, José Antonio Álvarez (d).
Andrea Orcel (i), junto con Ana Botín y el antiguo consejero delegado, José Antonio Álvarez (d).

Banco Santander anunció este martes el nombramiento como consejero delegado de un banquero de negocios y estrella de la City londinense. La decisión de Ana Botín de designar número dos del grupo financiero a Andrea Orcel, el ‘investment banker' de la familia Botín, supone un antes y un después en la historia de la entidad.

Se trata del segundo relevo del puesto clave de consejero delegado en los cuatro años que la hija de Emilio Botín ejerce de presidenta. Si en 2014, a los dos meses de desembarcar como primera ejecutiva, reemplazó a Javier Marín, este martes, la heredera de la saga familiar aprobó la sustitución de José Antonio Álvarez, el fontanero de todas las cuentas del transatlántico, que pasará a presidir Santander España en sustitución del histórico Rodrigo Echenique.

Se trata del segundo relevo del puesto clave de consejero delegado en los cuatro años que la hija de Emilio Botín ejerce de presidenta

La llegada de Orcel supone un cambio de rumbo de 180 grados. Se trata de un hombre ajeno a la casa, aunque buen conocedor de sus estrategias, tales como la compra del Sovereign, las adquisiciones del trozo brasileño de ABN Amro o de la británica Alliance & Leicester, y por supuesto la de Abbey National por 13.000 millones en 2014. En ottras operaciones, como la venta de Amena y Auna, valorada en 12.800 millones de euros, a France Telecom y ONO por parte de Santander, Endesa y Unión Fenosa, o la de la toma de control de bancos en Chile y Polonia, participó Orcel.

Primero como banquero de Merrill Lynch y después desde UBS, transacciones de las que percibió unos bonus de hasta 33 millones de euros. Desde el banco español, declinaron detallar si el sueldo de Orcel será similar a los más de seis millones fijos que ganaba en su competidor helvético, más el variable.

Orcel es especialista, quizás uno de los mejores de Europa, en el asesoramiento de comprar y vender activos, el negocio en el que Ana Botín comenzó a trabajar en el Santander cuando su padre la incorporó al grupo tras hacer su entrenamiento en JP Morgan. Lo hizo en la división de banca de inversión, lo que se llamó Santander Investment. La llegada de Orcel es, en consecuencia, volver a los orígenes en los que se formó la actual presidenta.

Los motivos de la renovación

Desde el Santander razonan el cambio del consejero delegado por una serie de factores que coinciden en el tiempo. El primero es que a finales de año se cumplirá el plan estratégico, con la mayoría de los objetivos alcanzados. El segundo es la jubilación de Rodrigo Echenique, el albacea de la familia Botín y la única persona de la vieja guardia que se ha mantenido en el banco desde que Ana Botín fue nombrada heredera. El tercero es que la entidad necesita un nuevo impulso de cara a la bolsa.

La cotización del Santander ha perdido más de un 40% desde septiembre de 2014. La presidenta lo sabe y por eso ha dado un golpe sobre la mesa para incorporar a sus filas a Orcel. “Llevarse a Andrea es muy difícil”, explica un excompañero en Merrill Lynch. “Es una apuesta tan transgresora como arriesgada, pero si el nuevo rumbo lo marca este cambio, sin duda era el mejor candidato, pues es quien mejor se conoce el banco”.

Botín “ha sacudido el avispero” para dar otro impulso al banco, aunque sigue confiando en Álvarez, su mano derecha desde que es presidenta. Un hombre de la casa, con predicamento en el mercado, al que nombra ahora vicepresidente del banco y presidente para el negocio en España, sustituyendo en el cargo a Echenique. “Está llamado a desempeñar un rol similar, de persona de confianza, siempre a mano de la presidenta para situaciones que se salgan de la operativa corriente”, explica un antiguo alto cargo del Santander durante la etapa de Emilio Botín.

Respecto a la cohabitación de Orcel y Álvarez, el movimiento “ha diversificado responsabilidades” dentro del mapa de poder, según interpretan desde el consejo de administración de otro banco cotizado. El ejecutivo italiano asume las riendas del negocio global, mientras que el ejecutivo español se queda con el negocio local. Y el desempeño para el mercado doméstico no es baladí, ya que tiene como reto la integración de Banco Popular, una operación que Álvarez hizo suya como consejero delegado (implicó una ampliación de capital de 7.000 millones de euros) y que ahora continuará bajo su responsabilidad.

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