dos operaciones por casi 15.000 millones

Cerberus compra 5.000 M de ladrillo a Botín mientras el BdE revisa su 'deal' con Sabadell

El Banco de España ha frenado la venta por parte del banco catalán de los 9.000 millones de activos tóxicos a Cerberus, que se va a quedar con un gran portfolio del Santander

Foto: La presidenta de Banco Santander, Ana Botín. (EFE)
La presidenta de Banco Santander, Ana Botín. (EFE)

Banco Santander ya ha elegido el comprador de la última cartera de ladrillo tóxico que aún tiene en su balance. Se trata de Cerberus, el fondo oportunista con el que la entidad presidida por Ana Botín mantiene negociaciones exclusivas para venderse el portfolio denominado Apple, con un valor nominal de 5.100 millones de euros, según han confirmado fuentes próximas a la operación. De cerrarse esta, la entidad estadounidense será dueña de gran parte del negocio inmobiliario del Santander, de BBVA y de Banco Sabadell.

El acuerdo final depende exclusivamente de afinar el precio que ofrece Cerberus y el que espera obtener Santander. La operación podría cerrarse por una valoración que oscila entre los 2.800 y los 3.200 millones de euros, según las mismas fuentes. Banco Santander ha declinado hacer ningún comentario oficial sobre esta información, al igual que Cerberus. 'Debtwire', el medio especializado para profesionales en mercados financieros, ya adelantó el nombre del fondo americano como el principal candidato para hacerse con esta cartera el pasado 3 de septiembre.

De acabar bien las conversaciones exclusivas, Cerberus se impondrá a Apollo, Lone Star y Blackstone, los otros tres fondos buitre que también han pujado por este portfolio de viviendas, locales y suelos que Santander se adjudicó en garantía por el impago de sus clientes. En principio, el ganador natural de esta subasta era Apollo, que ya a principios de agosto tenía un principio de acuerdo con el banco cántabro por unos 2.900 millones.

Sin embargo, las posiciones se alejaron a mediados del pasado mes, para enfado del fondo dirigido en ese momento por Andrés Rubio, presidente de Altamira, la inmobiliaria compartida con el propio Santander desde 2013. Rubio dejó Apollo en mitad de la transacción, lo que debilitó aún más las posibilidades del socio natural del Santander.

Con esta operación, la banca española completará el traspaso de gran parte del riesgo vinculado al ladrillo que aún le quedaba por el estallido de la crisis financiera. De hecho, Santander ya vendió en el verano de 2017 la mitad de la cartera tóxica heredada del Popular —30.000 millones de euros— a Blackstone por unos 5.000 millones. Después, BBVA le colocó casi 13.000 millones a Cerberus, mientras que Lone Star adquirió a CaixaBank, con su inmobiliaria Servihabitat, un portfolio de 6.700 millones.

La última transacción de calado anunciada fue la compra por parte de Cerberus de 9.000 millones de activos dañados del Sabadell. Sin embargo, esta operación está ahora en revisión por parte del Ministerio de Economía, ya que el Fondo de Garantía de Depósitos tiene que apuntarse unas pérdidas de unos 3.000 miillones de euros. Un dinero que irá contra las cuentas del Estado, debido a que lo que ha vendido el banco catalán con sede en Madrid al fondo americano es la cartera de la antigua Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), sobre la que recibió un esquema de protección de activos (EPA).

Sabadell y la subgobernadora

Sabadell había negociado con Javier Alonso Ruiz-Ojeda, el subgobernador del Banco de España hasta el pasado 1 de agosto, la fórmula para digerir este agujero, del que se hará cargo el FGD. Es decir, contra el resto de los bancos competidores del Sabadell, que son los que financian con derramas la institución encargada de proteger los depósitos de los ahorradores hasta un máximo de 100.000 euros.

Pero tras el nombramiento de la nueva subgobernadora, Margarita Delgado, por el PSOE, esta ha pedido que la operación sea revisada al detalle. La nueva inquilina del Banco de España se quiere tomar su tiempo, ya que las perdidas superan con creces las estimadas en noviembre de 2011, cuando el socialista Miguel Ángel Fernández Ordóñez, responsable del Banco de España en ese momento, y Elena Salgado, ministra de Economía, firmaron la venta de la CAM al Sabadell por un euro, más unas ayudas de 5.249 millones.

Según la auditoría anual 2017 del FGD, el esquema de protección de activos (EPA) que el Estado concedió al Sabadell sobre una cartera de 24.644,3 millones tiene una pérdida latente de 12.248,8 millones. Como ya estaban provisionados desde el inicio 3.882 millones y el FGD se hacía cargo del 80%, la minusvalía actual es de 6.693,30 millones. La institución monitorizada por el Banco de España y el Ministerio de Economía ya ha pagado 3.229 millones al Sabadell (1.422,2 millones el pasado mes de febrero), por lo que los números rojos restantes que le quedan por asumir son de 3.464,3 millones.

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