el riesgo de la explotación subterránea

El Guadalquivir tensa la ampliación de la mina Las Cruces: depurar el agua sale caro

El yacimiento que explota la canadiense First Quantum ha cuadruplicado su coste en cinco años y las exigencias de la Confederación Hidrográfica afectan ahora también al ajustado calendario

Foto: Vista de la planta minera Cobre Las Cruces, al norte de Sevilla. (CLC)
Vista de la planta minera Cobre Las Cruces, al norte de Sevilla. (CLC)

Cobre Las Cruces pugna estos días por sacar adelante su proyecto de ampliación de la mina que explota en Sevilla desde hace 12 años. La compañía pretende pasar de gestionar un yacimiento a cielo abierto (el más grande de este tipo de cobre en Europa) a trabajar en galerías subterráneas. Con ello, abriría 13 años más de lo previsto hasta 2034. Pero la interrelación de la explotación minera con el acuífero Niebla-Posadas sobre el que se asienta, integrado en la cuenca del Guadalquivir, está dificultando enormemente la aprobación de esta iniciativa.

Así lo han explicado distintas fuentes empresariales, aunque la propia compañía no ha querido hacer comentarios. El proyecto de ampliación incluye construir una rampa de hasta dos kilómetros hacia el fondo de la tierra, que atravesará el depósito de agua subterráneo. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, es quien tiene que autorizar el sistema de drenaje y tratamiento de aguas incluido en el proyecto.

"Dependiendo de cuánta agua haya que transportar desde la rampa de acceso y las galerías interiores, y qué sistema de tratamiento [se use] para eliminar la contaminación, el coste es uno u otro", explican estas fuentes. Quienes añaden que el nuevo mineral con el que trabajará Las Cruces ya no tendrá la ley (riqueza) del inicial captado a cielo abierto. Del 6% se pasaría al entorno del 1%. Además, si hasta 2021 se va a producir solo cobre, ahora se le añadirán otros metales como el zinc, el plomo o la plata, con lo que la empresa estaría más expuesta a la variabilidad de precios.

First Quantum, minera canadiense cotizada que controla el 100% de Cobre Las Cruces, ha visto cómo el coste de la nueva planta de tratamiento de esos minerales polimetálicos y las medidas ambientales anexas han cuadruplicado su presupuesto. Del entorno de los 100 millones hace un lustro, a los 400 millones que el jefe de Las Cruces, Iain Anderson, ofreció como cifra de inversión en marzo pasado.

Iain Anderson, CEO de Cobre Las Cruces. (CLC)
Iain Anderson, CEO de Cobre Las Cruces. (CLC)

Y lo que no quiere First Quantum es cruzar líneas rojas de costes que hagan inviable recuperar en 13 años esos 400 millones (o más) que se precisarían. Y también es consciente de que si necesita dos años y medio para levantar la nueva instalación, y en 2021 se agota el mineral que procesa ahora, las obras deben empezar el próximo año.

Junto a todo ello, hay que recordar que la empresa fue condenada en 2016 por la Audiencia de Sevilla por contaminar el acuífero con arsénico y por extraer de él más agua de la permitida. Los hechos se remontan a 2008, cuando la mina llegó a estar un año parada, hasta que se construyó una nueva depuradora. Tres de sus directivos, entre ellos su ex consejero delegado, fueron condenados a un año y tres meses de cárcel, y abonaron 300.000 euros de multa entre todos a la Confederación Hidrográfica. La acusación fue ejercida por Ecologistas en Acción y la Fiscalía de Medio Ambiente.

Clave para la minería andaluza

Bajo el prisma empresarial y sectorial, la obtención de los permisos, tanto de la CHG como posteriormente de la Junta de Andalucía, es clave no solo para los 900 empleos directos (250) e indirectos que mantiene la mina, sino para el conjunto del sector minero andaluz. A solo 15 kilómetros de Las Cruces está la mina de Aznalcóllar. Tratar el mineral igualmente polimetálico de esta mina en la nueva planta evitaría construir otra en Aznalcóllar, lo que haría mucho más rentable reabrir esa mina.

Intereses empresariales de fondo que la Junta andaluza conoce y por eso, según las distintas fuentes, es proclive a dar el visto bueno al proyecto. First Quantum, en paralelo, podría poner en venta Las Cruces una vez obtenido el visto bueno administrativo, lo que le permitiría centrarse en su otro gran proyecto. El de Cobre Panamá, que exige 6.000 millones de dólares de desembolso en una macromina.

La tecnología que Las Cruces implantaría en Sevilla no existe en el mundo, por lo que en la ampliación se decide parte del futuro de la minería

En la ecuación entra también Grupo México, la mayor minera de ese país y que ganó la adjudicación para reabrir Aznalcóllar tras su cierre por la catástrofe ambiental de 1998. La firma azteca es candidata clara a adquirir la futura Las Cruces con su proyecto de ampliación aprobado. Es una operación que sobrevuela el sector desde hace unos años y a la que la Junta no mira con malos ojos.

Y hay también un componente innovador nada despreciable: no hay ninguna planta industrial en el mundo que produzca cátodos con el 99,5% de pureza de distintos metales mediante hidrometalurgia. Es decir, sin necesidad de fundir los concentrados. Quizá se esté así dirimiendo en Andalucía, con la preservación del cauce y cuenca del Guadalquivir de fondo, una parte del futuro de la minería global.

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