estrategias para afrontar el comercio online

¿Por qué nadie invierte como Amazon mientras Inditex apuesta por el dividendo?

Dos formas de afrontar el reto de transformación del negocio retail ante el impulso tecnológico y los cambios en los hábitos de compra

Foto: Flora Pérez (i), al fondo. Pablo Isla (d), en primer plano. (EFE)
Flora Pérez (i), al fondo. Pablo Isla (d), en primer plano. (EFE)

Cada trimestre, el retrato financiero de Amazon resulta un ejercicio de ostentación. Sus magnitudes no parecen de este mundo. Jeff Bezos ha conseguido que su imperio tecnológico (su principal fuente de beneficios es Amazon Web Services) sea la plataforma sobre la que transformar y conquistar el negocio 'retail' (venta de productos), sin necesidad de ganar todavía dinero en este campo. Y para ello no repara en gastos (o inversión). Al ritmo que lleva este año, solo en logística y tecnología gastará más de 60.000 millones de dólares.

Con este inercia, Amazon es una amenaza general para cualquier 'retailer', independientemente de cuál sea su categoría de productos. Y a pesar de los esfuerzos por dar el salto al canal online, los esfuerzos de cualquiera por compaginar la venta física y online están condenados al raquitismo en comparación con la dimensión de todo lo que hace el gigante de Seattle. Y aunque nadie vaticina la desaparición de las tiendas físicas, los números demuestran que nadie es capaz de imaginar dónde puede llegar Amazon a la velocidad que lleva.

Ni siquiera los líderes globales están a salvo. Inditex puede ser un claro ejemplo, pese a gozar de una posición de privilegio respecto a sus competidores naturales, como Primark o H&M. La multinacional española logra resultados sobresalientes, pero su modelo 'fast retail' empieza a estar cuestionado ante la posibilidad de haber tocado techo. Al menos, hay inversores que así lo piensan (las posiciones bajistas están en máximos históricos) y creen que su valor en bolsa será penalizado por esta situación. ¿Es solo cuestión de tiempo?

Respecto a lo que dicen los números, Inditex hace tiempo que puso el foco en la retribución a sus accionistas. Es decir, a su fundador y propietario Amancio Ortega, dueño del 56 % de la compañía. El año 2010 fue el último en el que la cantidad de recursos destinada a inversiones (ordinarias) fue superior a la dedicada a dividendos, con 754 millones de euros frente a 751. A partir de esa fecha, la situación se ha revertido y cada año ha crecido la diferencia a favor del pago al accionista respecto a la inversión, hasta ser un 50% superior.

Ante esta tendencia, la capacidad Inditex, líder mundial en el segmento de la moda, de hacer frente al desembarco de Amazon en su negocio está limitada por una mera cuestión financiera. Y no solo por la munición financiera que el gigante estadounidense está dedicando a tomar posiciones en el campo de actuación de la española, sino porque la propia compañía de Arteixo viene dedicando el grueso de los recursos logrados en recompensar a los accionistas por encima de todo lo demás… y no parece que así se pueda conquistar el futuro.

Hace ya doce meses desde que Inditex tocó su máximo bursátil. Su modelo de negocio ha sido una historia de éxito indiscutible. Sin embargo, el campo de juego en el que desenvuelve es cada vez más cambiante. Pese a ritmos de crecimiento del 40 %, sus ventas online representan solo el 10 % de las facturación global, que está por encima de los 25.000 millones al año. La admirada obra de Amancio Ortega queda reducida a 'peanuts' en comparación con los números de Amazon, incluso antes de que empiece a vender ropa de su propia marca.

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