controlan comapa, el distribuidor investigado

Vall Companys y Blai Parés, los grandes carniceros catalanes tras el jamón caducado

Los dos grupos controlan Comapa, distribuidora de la marca de Carrefour investigada junto a otras treinta empresas. Vall Companys reafirma su alianza accionarial en pleno escándalo

Foto: Cerdos en una granja. (Foto: iStock)
Cerdos en una granja. (Foto: iStock)

El mayor caso de posible fraude en la comercialización de jamones curados y otros productos del cerdo en España tiene en vilo a dos grandes empresas catalanas. Las cárnicas Vall Companys (Lleida, controlada por la familia Vall Esquerda) y Osona Intensiva (fundada en Barcelona por el empresario Blai Parés y mudada en 2008 a Granada) controlan Comapa, el mayor distribuidor de jamones del país con unas 4,5 millones de piezas vendidas. Una de las marcas de jamón de cerdo blanco de Comapa, Oro de la Ermita, está en el ojo del huracán tras hallarse piezas caducadas y en mal estado en varios almacenes de Extremadura, Valencia, Granada y Castilla y León en los últimos seis meses. Era la marca 'low cost' estrella de Carrefour, que se vio obligado a retirarla en junio.

En medio de un posible delito contra la salud pública que investigan juzgados de Badajoz y Valencia, y que ha generado peticiones de alertas alimentarias sobre esa enseña y otras ocho desde Valencia y Andalucía (la primera, ya aceptada y emitida por el ministerio de Sanidad), los socios se reafirman en su alianza. Según ha confirmado Comapa, el gigante Vall Companys, que factura 1.600 millones y opera en los sectores porcino, vacuno y avícola, ha reconfirmado este mes de julio que mantendrá su participación del 29% en el capital de Osona, en la que su socio Parés posee otro 42%. Osona posee a su vez el 100% de Comapa.

En el sector se venía especulando con la mala relación que arrastran ambos socios desde 2016, solo dos años después de que Vall desembarcara en el capital de Osona. Se señalaba la diferente filosofía de trabajo de ambos, con Parés centrado en mover mucho volumen —conseguido en muchas ocasiones adquiriendo materia prima a ganaderos en horas bajas— y comercializarlos en grandes superficies a precios imbatibles para la competencia. Algo que le ha llevado a adelantar a Campofrío o El Pozo como mayor distribuidor de jamones curados. Vall Companys está más orientado a la calidad y sin la obsesión por el volumen y la negociación al céntimo, según las distintas fuentes consultadas ya que la compañía ha declinado hablar.

Pese a todo ello, el pasado 16 de julio, el consejero delegado de Vall, Josep Pedrós, transmitió a Comapa que la firma "mantenía su cuota de participación en el capital social de Osona con el compromiso de no reducirla en los ejercicios de 2018 y 2019", según un portavoz del grupo distribuidor. Osona ingresó 340 millones en 2016, según las últimas cuentas depositadas en el registro. De ellos, 214 millones corresponden a grandes superficies como Carrefour, Makro o Consum. El beneficio neto ascendió a 21,3 millones, de los que la filial Comapa aporta más de la mitad (12,7 millones de resultado). Comapa, como dicen las fuentes consultadas, "no mata ni un cochino", es decir, todo su negocio procede de la intermediación a gran escala.

Jamones intervenidos por la Guardia Civil en 2014. (EFE)
Jamones intervenidos por la Guardia Civil en 2014. (EFE)

Las 900.000 toneladas de potenciales productos caducados o en mal estado hallados e inmovilizados por la Guardia Civil en diferentes almacenes de esas cuatro regiones, supondrían un récord nacional en un caso de fraude alimentario si se confirmara que todas o la mayoría no eran realmente aptas para consumo y pretendían introducirse en el mercado. Parés, según las fuentes consultadas, asegura estar tranquilo respecto a esta investigación, traslada al sector que puede mostrar la trazabilidad de todos los jamones que vende y culpa a empresas que compiten con él del origen de este caso. Comapa se ha personado como parte perjudicada tras asegurar oficialmente que los jamones hallados con la enseña Oro de la Ermita no son suyos y que sus etiquetas han sido falsificadas. Blai Parés ha creado su emporio cárnico desde cero en las dos últimas décadas.

La Junta andaluza registró en junio las instalaciones de Comapa-Osona en Granada (están ubicadas en Atarfe) y ha pedido este mes una alerta sanitaria sobre varias marcas de productos elaborados por las empresas Jamones Nicolau, Embutidos caseros Colbull y Embutidos caseros Collell, todas ellas subcontratas de Comapa como ha informado 'Economía Digital'. La primera alerta fue lanzada por el ministerio de Sanidad a petición de la Generalitat de Valencia e incluye otras ocho enseñas (jamón bodega Alto de Aitana, jamón bodega Sierra Borda, Aire de Mariola, Serranía de Ameta, El Galán, Jamones Croval y Don Enrique). Fiscalías de Extremadura, Valencia, Andalucía y Castilla y León investigan este caso.

Toma de posiciones en Jabugo

Tras la firma de su pacto accionarial en el mayorista Comapa, ambas compañías saltan a la vez a la zona de Jabugo, la cuna del jamón ibérico. Vall Companys adquirió Industrias Reunidas (ubicada en la pedanía de El Repilado) a final de 2015 y sobre ella ha creado la enseña de productos ibéricos Sierra del Silencio. Por su parte, Osona crea a inicios de 2016 la enseña Oro de Jabugo con la compra de otra empresa igualmente en El Repilado. El ibérico de bellota, el de mayor calidad, representa apenas un 3% del negocio de Comapa, matizan las fuentes consultadas.

Esta llegada por separado a Jabugo hizo pensar que había diferencias entre los socios, pero la realidad es que las instalaciones de ambos están pegadas la una a la otra y no hay tal divergencia. De hecho, se prestan servicios mutuos.

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