provisiona otros 451 millones en 2018

Venezuela ya le cuesta 1.363 M a Repsol pese a la 'magia' de su ex director financiero

El director financiero, Miguel Martínez, deja la compañía tras presentar unos resultados récord en una década. Tuvo que dar la cara a finales de 2017 por la posición de Repsol en el país latinoamericano

Foto: Refinería de petróleo en Venezuela.
Refinería de petróleo en Venezuela.

Venezuela se ha convertido en la china en el zapato de Repsol, una petrolera que luce resultados de récord en 2018 después de un largo periodo de transición por el desierto. La compañía presidida por Antonio Brufau ha ganado en el primer semestre 1.546 millones de euros, una mejora del 46% respecto al año pasado y el mejor semestre desde hace 10 años. Este fulgurante ascenso carga con una mácula en pérdidas por deterioros de más de 1.363 millones de euros por culpa de Venezuela desde 2016.

La empresa tenía una exposición patrimonial al país en septiembre de 2017 de 2.131 millones de euros, que ha ido reduciendo hasta los 795 millones este año. El último ajuste, presentado este jueves, añade otros 451 millones de pérdidas más (46 milones en participadas y 405 millones por el deterioro de instrumentos financieros). Esto es más, por ejemplo, que la plusvalía de 344 millones de euros obtenida en la venta del 20% del capital social de Naturgy a CVC y la familia March.

Estos datos fueron presentados el mismo día en que el director financiero de la empresa durante los úlitmos siete años, Miguel Martínez San Martín, ha decidido abandonar la compañía, lo que ha traído aparejada una reestructuración de la cúpula del equipo que lidera Josu Jon Imaz.

El cerebro en los años de crisis

Miguel Martínez San Martín. (Repsol.com)
Miguel Martínez San Martín. (Repsol.com)

Analistas consultados por este diario consideran a Martínez el cerebro que supo sacar del atolladero a Repsol en los momentos más críticos, cuando el petróleo se hundía por debajo de los 30 dólares el barril y las agencias de 'rating' amenazaban con rebajar su calificación crediticia debido a un endeudamiento que superaba los 12.000 millones de euros.

El ya exCFO, que será sustituido por Antonio Lorenzo, deja Repsol tras capear la expropiación de YPF en Argentina y la compra de Talisman. Además de un resultado récord, también ha saneado financieramente la compañía, que tiene un endeudamiento ínfimo a cierre de junio, de algo más de 2.000 millones, con lo que la posición de caja mantiene a Repsol en una posición ofensiva para manejarse en este periodo de transición energética.

Leal a la empresa, asegura un allegado, quiso marcharse hace algún tiempo, pero las necesidades de la compañía le retuvieron en el cargo que ahora deja.

Venezuela, la china en el zapato

Mártinez San Martín también tuvo que bailar con la más fea, de lo que Repsol aún no se ha recuperado. Fue quien ostentaba la dirección financiera en 2016 en el momento en que la petrolera decidió conceder un préstamo de más de 1.000 millones de euros a Petroquiriquire, la filial que comparte con la petrolera estatal venezolana PDVSA. Repsol respondía en un momento crítico, cuando el precio internacional del crudo estaba bajo mínimos, a las necesidades de la compañía estatal del país que gobierna Nicolás Maduro.

Cuando en noviembre de 2017 Moody's alertaba del riesgo de quiebra de PDVSA y Standard & Poor's ponía en 'default' la deduda soberana del país bolivariano, el CFO de Repsol y portavoz ante los analistas de la compañía señalaba "no creer en la quiebra de Venezuela" y añadía: "Nosotros debemos seguir en Venezuela. La situación está bastante difícil, pero creemos que en el corto plazo se recupere y que el Gobierno pueda honrar sus compromisos".

Oficina de Repsol en Venezuela. (Reuters)
Oficina de Repsol en Venezuela. (Reuters)

Analistas consultados por este diario aseguran que pese a todo Repsol debe estar presente en el país por cuestión estratégica, ya que se trata de una de las mayores fuentes de petróleo del mundo y en algún momento cambiará la situación política. Respecto a las concesiones de créditos, estiman que no fue una mala decisión, ya que capea la situación sacando barcos de crudo de vez en cuando con los que va compensando esas pérdidas sobre el papel. Esta fórmula de pago en especie es la que puso encima de la mesa este jueves el consejero delegado Josu Jon Imaz, que señaló esperar la salida de un barco próximamente.

"La situación en la Libia de Gadafi también era mala, pero estar allí en los años en que gobernaba el dictador le permite ahora sacar alta rentabilidad de ese país", expone un experto que sigue a la compañía.

Vietnam, en ciernes

Aunque pasa más desapercibida, la presencia de Repsol en Vietnam es otro de los focos de inestabilidad con los que se tiene que manejar la petrolera. De hecho, es junto a Venezuela el otro país que incluye la petrolera entre sus riesgos geopolíticos. Ahora mismo están las activididades paradas por orden de su socio PetroVietnam, que mantiene un conflicto con China por la soberanía en aguas limitrofes entre los dos países.

"El valor contable de los activos a 30 de junio de 2018 asciende a 1.071 millones de euros, y existen compromisos adicionales relacionados con la inversión en esas áreas", indica Repsol, que por el momento no ha realizado ninguna provisión por recomendación de su auditor, ya que estima que los bienes son recuperables.

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