tras los tltro

Fin de la medicación: la banca española tiene tres años para devolver 170.000 M al BCE

El recurso a la barra libre del banco central con los LTRO se produjo en el peor momento de la crisis, con el mercado interbancario seco. La banca tiene hasta 2021 para devolverlo

Foto: Sede del BCE. (EFE)
Sede del BCE. (EFE)

Los bancos han acabado con su tratamiento. Las entidades financieras ya han empezado a devolver las ingentes cantidades de dinero que obtuvieron mediante las inyecciones de financiación del Banco Central Europeo (BCE) para reactivar el crédito.

El sector financiero español fue el segundo que más se favoreció en Europa de esta medicación, solo por detrás del italiano. El recurso de la banca española rozó los 170.000 millones de euros acumulados en mayo de 2018 a través de las TLTRO, que fueron las operaciones de financiación a largo plazo diseñadas desde Fráncfort para las entidades financieras europeas en un momento en que el interbancario estaba seco, según el informe 'El recurso de la banca española a la financiación del Eurosistema' del Banco de España.

Tras la crisis de deuda, los bancos europeos no se prestaban entre sí, lo que arrojaba un riesgo de liquidez en el sistema y lastraba la economía por la falta de crédito. El banco central presidido por Mario Draghi diseñó varias políticas no convencionales para aumentar la liquidez del sector financiero e incentivar que el crédito volviera a circular. El BCE lanzó varias rondas de liquidez. El primer manguerazo llegó en 2014 y el segundo, en marzo de 2016 (TLTRO-II). Los bancos que participan en estas operaciones pueden obtener financiación por un importe de hasta el 30% de sus préstamos vivos a empresas y consumidores. El objetivo del BCE es que circule el dinero, por lo que en la segunda ronda de liquidez endureció las condiciones, mientras que el tipo de facilidad de depósito bajó al -0,4%, mismo tipo que 'abonan' (en realidad, reciben) por este tipo de financiación a cambio de conceder créditos a la economía real.

Pasivo de los bancos frente al BCE. (Fuente: Banco de España)
Pasivo de los bancos frente al BCE. (Fuente: Banco de España)

En total, los bancos europeos tienen un pasivo frente a la autoridad monetaria de 825.400 millones de euros, del que el grueso, 762.000 millones, procede de la financiación con fines de política monetaria, según los datos recabados por el Banco de España. Esto es, operaciones principales de financiación y operaciones de largo plazo (TLTRO), con un total del 2,6% respecto al activo bancario y del 6,8% sobre el producto interior bruto (PIB) de la eurozona.

En el caso de la banca española, la cifra estimada por el Banco de España es de un pasivo de 173.200 millones frente al organismo que preside Mario Draghi y al que se incorporó en mayo Luis de Guindos como vicepresidente. De esta cantidad, 169.700 millones proceden de la financiación especial para la banca que sustituyó al interbancario, y que representa el 6,2% del activo bancario y el 14,6% del PIB español.

Entre los bancos italianos y los españoles han copado el 55% del acceso a la financiación que ha prestado el BCE

De esta forma, los bancos españoles fueron los que más han usado este método de obtener liquidez tras los italianos, que alcanzan los 250.400 millones, el 6,7% de sus activos e igual peso sobre el PIB transalpino. Entre los bancos italianos y los españoles han copado el 55% del acceso a la financiación que ha prestado el BCE. Por su parte, el recurso de los bancos franceses al BCE también es destacado, con 114.200 millones, mientras que los alemanes suman 94.600 millones. Aunque en ambos casos con ratios sobre los activos bancarios o el tamaño de la economía muy inferiores.

Los pasivos del sistema bancario español con el BCE proceden casi íntegramente de las operaciones TLTRO II celebradas en 2016 y 2017, que vencerán en junio, septiembre y diciembre de 2020 o en marzo de 2021, señala el Banco de España, dependiendo de la subasta en que se adjudicó la financiación.

Estas operaciones “permitieron refinanciar los préstamos del eurosistema anteriores e incluso aumentarlos, con condiciones muy favorables, en forma de tipos de interés reducidos y plazos dilatados”, señala el Banco de España en un informe sobre este recurso. “El principal uso de las TLTRO fue la sustitución de otras vías de financiación, lo que ofrecía una mayor ventaja a países como España, donde las entidades mantenían costes de financiación relativamente más elevados en aquel momento”, añade.

Clave para recuperar el crédito

Así, estas políticas por parte de la autoridad monetaria fueron clave en un momento en que cundía la desconfianza entre los bancos. El punto máximo de esta incertidumbre se alcanzó con la crisis de deuda en 2011 y 2012, y se fue aliviando a partir del espaldarazo de Draghi al euro con su histórica cita de que el proyecto “es irreversible” y que haría “todo lo que fuera necesario” para ello. Antes de aquel 'whatever it takes' del economista italiano, los bancos españoles devoraron los LTRO, aunque todavía sin abrir el grifo del crédito a familias y empresas.

De hecho, durante los años siguientes, en los que usaron las nuevas rondas de financiación para los vencimientos de las primeras, el crédito apenas se ha recuperado en España pese al cambio de ciclo. El saldo vivo de préstamos a las familias, ajustado por amortizaciones y formalizaciones, creció un 0,1% interanual en mayo. Un movimiento raquítico que es un hito en la medida en que, gracias al tirón del consumo, acabó con nueve años de variaciones interanuales negativas de forma ininterrumpida todos los meses.

Esta recuperación del crédito, con las entidades embarcándose en la enésima guerra hipotecaria, llega ya con el BCE de retirada. Así, los bancos han empezado a devolver en junio el dinero recibido en financiación. Lo hacen con periodicidad trimestral, siempre que hayan transcurrido al menos dos años desde la concesión de los fondos. Por ejemplo, el 27 de junio fueron amortizados 11.000 millones de euros por parte de 41 entidades de contrapartida en la eurozona.

Así, el fin del tratamiento, que no afectará al negocio bancario, supone dejar atrás un periodo de inyecciones de liquidez para el sistema financiero o, dicho de otro modo, decir adiós a una época tormentosa. El Banco de España puntualiza que “el plazo dilatado de los vencimientos y las condiciones favorables que han mostrado los mercados financieros en el periodo más reciente otorgan a las entidades margen para afrontar la refinanciación o la amortización de dicha deuda de manera ordenada”.

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