tasa respecto al pasivo

Hacienda recaudará hasta 2.000 M con un impuesto a la banca como en Reino Unido

Cálculos de Gestha apuntan a un tipo impositivo efectivo del 0,07% sobre el pasivo para que tenga la capacidad recaudatoria de Reino Unido, que inspira la propuesta socialista

Foto:  La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)

El impuesto a la banca se ha convertido en el tema del momento en el sector. Hacienda está en fase de análisis con la intención de avanzar en la propuesta socialista, según la ministra María Jesús Montero. Los técnicos de Gestha calculan una capacidad recaudatoria cercana a los 2.000 millones de euros anuales con los parámetros de Reino Unido.

No es casualidad el uso de este país como modelo, ya que es de los pocos ejemplos de Estado en el que hay un tributo especial para el sector financiero. La propia ministra de Hacienda y Administraciones Públicas admitió la semana pasada en una entrevista en la Cadena SER que se está “trabajando en un impuesto que es bastante novedoso, porque no hay tantas referencias en el entorno europeo”.

El impuesto extraordinario sobre la banca partió de una propuesta de Pedro Sánchez en enero, que después desarrolló el equipo económico de Manuel Escudero en Ferraz. La justificación recayó en que para la estabilidad económica es “imprescindible” que el sector financiero realice una mayor aportación fiscal y que se “desincentiven conductas excesivamente arriesgadas”. Asimismo, se podrán “socializar recursos”. En definitiva, exponía el PSOE antes de volver a Moncloa, “un seguro frente a un riesgo sistémico, similar al que se ha establecido en el Reino Unido”.

El Gobierno de David Cameron impuso en 2011 la ‘bank levy’, que implica una tasa impositiva del 0,16% para los pasivos a corto plazo y del 0,08% para los pasivos de largo plazo. Así, la referencia es el balance consolidado y no la cuenta de pérdidas y ganancias. Y un aspecto relevante es que tiene en cuenta el pasivo venga o no de británicos.

El ex primer ministro birtánico, David Cameron. (EFE)
El ex primer ministro birtánico, David Cameron. (EFE)

Los primeros 20.000 millones de libras de pasivo imputable están exentos, y además hay deducciones que pueden aplicarse los bancos. De esta forma, el tipo efectivo sobre el balance es muy inferior. En Austria hay una figura impositiva similar, con una estructura de tipos impositivos sobre el pasivo del 0,211% desde 300 millones de euros hasta 20.000 millones y del 0,258% en adelante.

Cameron impuso en 2011 la ‘bank levy’, que implica una tasa impositiva del 0,16% para los pasivos a corto y del 0,08% para los de largo plazo

Tanto en Reino Unido como en Austria las recaudaciones anuales oscilan entre el 0,15% y el 0,18% del PIB durante los últimos años. La asociación de técnicos del Ministerio de Hacienda, Gestha, cree que en España podría aplicarse una tasa inspirada en estos países con una capacidad recaudatoria similar en términos relativos, con un tipo efectivo sobre el pasivo del 0,07% (desde 2013 hay una tasa del 0,03% sobre los depósitos en España), por debajo de los tipos nominales de Reino Unido, según cálculos a los que ha tenido acceso este medio. Esto es, una recaudación de entre 1.800 y 1.900 millones de euros frente a un pasivo consolidado de los bancos de 2,6 billones (millones de millones), acorde con las cifras publicadas por el Banco de España. También hay ejemplos tributarios en Finlandia o Austria, recuerda José María Mollinedo, secretario general de Gestha.

Tributo finalista

Estas cantidades, cerca de los 2.000 millones de euros, son incluso superiores a las que se habían barajado en un primer momento. Durante los últimos meses, el sector contaba con un incremento de la presión fiscal de entre 800 millones y 1.000 millones, aunque todo el mundo da por hecho que si la propuesta ve la luz incorporará una aplicación gradual. En cualquier caso, los bancos de inversión no se ponen de acuerdo en el impacto, con estimaciones que van desde el 3% hasta el 10% del beneficio neto de las entidades. No en vano, Sánchez propuso un impuesto sin determinar su alcance. Además, también habló de otro impuesto sobre transacciones financieras, la famosa y poco usada tasa Tobin.

El objetivo del impuesto es ser finalista para, además de influir en el comportamiento del sector, según explicó hace meses el PSOE, tratar de financiar el agujero de la Seguridad Social ante el envejecimiento de la población y las obligaciones crecientes en pensiones. “La banca española sabe de todas las iniciativas que tenía previsto el PSOE, y es evidente que si a un sector se le aplica una fiscalidad, no es de esperar que lo reciba con agradecimiento”, señaló la semana pasada la ministra Montero, esperando que al final haya comprensión.

La Dirección General de Tributos es la encargada de analizar la capacidad recaudatoria, el impacto en el crédito y en el sector para diseñar el impuesto. Una de las opciones que se estaría planteando es ampliar la tasa sobre los depósitos, para lo que tiene un margen elevado si sigue el camino de Reino Unido. No obstante, el sector da por hecho que no verá la luz, ya sea porque se descarte en la fase de estudio o, simplemente, porque el actual Parlamento fragmentado no lo apruebe. PP y Ciudadanos ya han mostrado su negativa e incluso la propuesta podría no ser admitida a trámite. Por ahora, el ‘lobby’ bancario trata de que calen argumentos en contra en torno a la baja rentabilidad de los bancos, que ya pagan más impuestos que otros sectores, y que este tributo encarecería el crédito. Argumentos de peso que cada vez tienen más consenso, aunque no están probados.

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