Torra aún no se ha visto con nadie

Artadi hará una ronda con grandes empresas para que sus sedes vuelvan a Cataluña

Mientras Quim Torra aún no se ha visto con nadie y Artadi prepara sus próximos movimientos, Pere Aragonès ha movido ficha y ya ha empezado a verse con altos directivos

Foto: Quim Torra y Elsa Artadi en el Palau de la Generalitat. (EFE)
Quim Torra y Elsa Artadi en el Palau de la Generalitat. (EFE)

La 'consellera' de Presidencia de la Generalitat, Elsa Artadi, iniciará una ronda de contactos en los próximos días con grandes empresarios para intentar que las sedes de las grandes empresas vuelvan a Cataluña, según han confirmado fuentes cercanas al departamento de Presidencia. Estas reuniones incluirán a los responsables de grandes empresas que en octubre del año pasado se fugaron de manera masiva y dieron pie a que más de 4.000 empresas trasladasen sus sedes sociales y fiscales fuera de Cataluña.

Artadi fue la mano derecha del 'exconseller' de Economía, Andreu Mas-Colell, y el inicio de esta ronda de contactos demuestra que el tema de las sedes, que ni siquiera estaba en el programa de Junts per Catalunya, sí que forma parte de la agenda oculta del Govern. Artadi y el núcleo más convergente del Govern saben que las empresas han de volver, para así recuperar los centros de decisión perdidos y atajar la pérdida de formación bruta de capital en Cataluña que acabará haciéndose evidente en los próximos años, tal vez en el peor momento, tal vez cuando la economía deje de crecer.

El tema de las sedes, que ni siquiera estaba en el programa de Junts per Catalunya, sí que forma parte de la agenda oculta del Govern

En octubre, tras el referéndum, los bancos catalanes empezaron a sufrir una sangría de depósitos. El Banco Sabadell fue el primero en marchar. En una semana casi todas las empresas del Ibex-35 con sede en Cataluña se habían marchado, incluyendo todo el grupo La Caixa y su Fundación Bancaria. Nunca Cataluña había perdido tanto poder en tan poco tiempo.

Mientras que para Elsa Artadi la cuestión de las sedes es una preocupación, Quim Torra, que lleva casi dos meses en el Palau de la Generalitat, está en otra onda. Torra todavía no se ha reunido con Isidre Fainé, presidente de la Fundación Bancaria La Caixa y hombre clave en todo este proceso. Ni siquiera ha solicitado el encuentro, según confirman fuentes cercanas a Palau.

El Banco Sabadell fue el primero en trasladar su sede. (EFE)
El Banco Sabadell fue el primero en trasladar su sede. (EFE)

Torra sí se ha reunido con la patronales catalanas. En este encuentro, el pasado 18 de junio, Quim Torra culpó al Gobierno central por haber habilitado un decreto para facilitar la marcha de empresas de Cataluña y se comprometió a intentar que el Gobierno lo derogase. Sin embargo, lo que puso en fuga a las empresas fue la Ley de Transitoriedad, que se había aprobado en septiembre, con la inseguridad jurídica que levantaba y sobre todo la tensión política tras el referéndum del 1-O. Pero Torra sigue aferrado al discurso de siempre del independentismo, un discurso que no vale para que las empresas vuelvan a traer las sedes. El mes de junio el presidente de Naturgy —antigua Gas Natural—, Francisco Reynés, abrió la puerta a esta posibilidad: "mi padre siempre decía que nada es para siempre". Pero eso implicaría cambios.

Gestos sí, cambios no

Artadi quiere hacer gestos, pero no cambios. Al menos, no tan pronto. Elsa Artadi descarta ofrecer ventajas fiscales a las empresas que vuelvan. Y tampoco quiere cambiar el discurso. La propia Artadi ha repetido varias veces en la rueda de prensa del Govern que "no se renuncia a la unilateralidad". Y esa unilateralidad es la que sigue manteniendo a las empresas alejadas de Cataluña.

Elsa Artadi descarta dos cosas: renunciar a la unilateralidad en la acción política y ofrecer a las empresas incentivos fiscales para que regresen

Elsa Artadi no va a prometer nada, el independentismo es como un transatlántico, le cuesta virar. Pero quieren hacerlo. Nadie desea acabar como Quebec. Tras los referéndums de independencia en este estado canadiense, las empresas huyeron, la economía cayó y, lo que es peor, el independentismo no volvió a levantar cabeza. Por eso hace falta ir a ver a las empresas. Porque una vez más hay dos discursos, el oficial, para las bases; y el real, el de la política que se lleva a cabo en los despachos, lejos de los focos.

ERC toma la delantera

Pero mientras JxCAT prepara el terreno, los republicanos han tomado la delantera. El siempre discreto Pere Aragonès, vicepresidente económico de la Generalitat, ha sido más rápido que los ocupantes del Palau. En este tiempo, Aragonès ya se ha visto con Fainé, por ejemplo, según explican fuentes de ERC. Una manera de aprovechar la herencia de Oriol Junqueras, quien mientras ocupó el mismo puesto, se convirtió en el interlocutor con el mundo económico. Mientras Torra hacía luz de gas y Artadi dudaba, Aragonès iba al grano.

Pere Aragonès, vicepresidente económico de la Generalitat. (EFE)
Pere Aragonès, vicepresidente económico de la Generalitat. (EFE)

Pere Aragonès piensa reunirse con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, después del encuentro de Torra con Pedro Sánchez. Aragonès tiene buena relación con Montero. Hay fondos que quiere más allá de que no se reactive la cuestión de la financiación autonómica.

Pero Aragonès tiene el mismo problema que Artadi. Fue él quien quiso dejar la cuestión de la unilateralidad fuera de la reciente Conferencia Nacional. Hubiera sido un gesto que las empresas que se han ido hubieran apreciado. No pudo ser porque las bases de ERC se opusieron. Lo dicho. A un transatlántico de dos millones de votantes le cuesta virar.

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