Al final, "hemos cogido el martillo"

EEUU llevaba meses avisando a Andorra de su mala praxis bancaria antes del fin de BPA

Estados Unidos llevaba ocho meses avisando a Andorra de que le preocupaban los fallos en su prevención del lavado de dinero, identificados por organismos como Moneyval y la FATF

Foto: Oficina de BPA en Andorra en 2015. (Reuters)
Oficina de BPA en Andorra en 2015. (Reuters)

Estados Unidos llevaba meses avisando al Gobierno de Andorra, que entonces ya encabezaba su actual presidente, Antoni Martí, antes de la caída del banco del principado BPA, que a su vez supuso el fin de su filial española Banco de Madrid. Así lo reconoce el consejero de asuntos económicos en la embajada estadounidense en Madrid e, Anton K. Smith en un correo electrónico desclasificado por el Departamento de Estado.

"Estados Unidos llevaba meses avisando a Andorra de que le preocupaban los fallos en su prevención del lavado de dinero, identificados por Moneyval y la FATF. Como las autoridades andorranas no les prestaban la atención con la fluidez que estábamos esperando, por eso al final hemos cogido el martillo", según cita textualmente el propio Smith, quien hizo estas declaraciones en unas jornadas sobre lavado de dinero centradas en el caso de Banco de Madrid, organizadas por Ausbanc el 21 de abril en 2015.

Smith reconoce en su 'e-mail' que su participación en este acto se llevó a cabo de manera coordinada con el FinCen, el organismos de EEUU que lucha contra el blanqueo de capitales y cuya nota sobre BPA en marzo del 2015 provocó la caída del banco andorrano, acusado de blanquear dinero de la mafia rusa, china y de oligarcas venezolanos, y la mayor crisis financiera del pequeño país. También que la conferencia en Ausbanc fue grabada, tal y como prueba el vídeo que se muestra aquí.

La clave de esta revelación sería que la crisis de BPA no fue tanto una crisis de un banco en concreto como consecuencia de una negligencia del gobierno andorrano que no estaba actuando contra el blanqueo de capitales pese a llevar "meses" recibiendo advertencias de Estados Unidos. Y que la nota fue para utilizar a BPA, el banco más pequeño del país, como escarmiento para el conjunto general del sistema bancario del Principado.

La clave sería que la crisis de BPA no fue tanto una crisis de un banco en concreto como consecuencia de una negligencia del gobierno andorrano

En el vídeo, Anton K. Smith hace mención al "sistema", una referencia general que no reconoce en los correos desclasificados, pero que reforzaría esta idea de problema general del conjunto de bancos andorranos y no tan solo de BPA.

La desclasificación se produce como parte del pleito que los hermanos Cierco, los accionistas mayoritarios de BPA, mantienen con el FinCen en Estados Unidos y forma parte de la reclamación de 300 millones de euros al gobierno andorrano por daños y prejuicios por la expropiación del banco.

Justificación

Anton K. Smith responde a correos que le culpan de una información del 'Wall Street Journal' al respecto y el diplomático se excusa alegando que se trataba del turno de preguntas tras las intervenciones.

En agosto de 2014 Andorra ya había recibido una advertencia de EEUU por vías oficiales que hasta ahora el gobierno del Principado había obvidado

"Me refería aquí a una gestión general que fue entregada a las autoridades andorranas en agosto del año pasado, desencadenada por preocupaciones que condujeron a la eventual acción 311", se justifica este alto cargo de la embajada. Pero eso, supone que, desde agosto de 2014, ocho meses antes de la caída de BPA, Andorra ya estaba informada de los problemas de su sistema bancario. Y que cuando el ministro de Finanzas, Jordi Cinca, compareció ante los medios de comunicación el 16 de marzo de 2015 asegurando que la situación era "excepcional y transitoria", literalmente no solo no decía la verdad, sino que además había dejado pasar el tiempo sin hacer nada para afrontar una crisis que podría haberse evitado. Además, como señala Smith en el 'e-mail' dirigido al FinCen, la comunicación a Andorra se había hecho "vía canales oficiales".

Una crisis sin precedentes

La crisis de BPA supuso una grave consecuencia para todo el sector. Dejó en evidencia a un sistema bancario que no tenía respaldo para los depósitos por parte de un banco central y cuestionó toda la credibilidad del país.

BPA fue segregado en dos entidades: un "banco malo", con los depósitos problemáticos; y un "banco bueno", que se denominó Vall Banc y que fue comprado por el fondo buitre JC Flowers, que lo adquirió por solo 29 millones de euros un año después.

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