tras meses de enfrentamientos familiares

La mayoría de los Raventós venden Codorníu por 390 millones y Carlyle rondará el 80%

Una operación que se terminó de cerrar en la medianoche de ayer después de que la rama más reticente de la familia encabezada por Mar Raventós pasaran finalmente por el aro

Foto: Codorniu
Codorniu

Todo tiene un precio, hasta la tradición y en el caso de las emblemáticas bodegas Codorniu ha sido 390 millones de euros, deuda del grupo incluida Esa es la cantidad que ha pagado el fondo de inversión estadounidense Carlyle a la familia Raventós tras hacerse con los derechos de compra de la compañía cerca del 80% de las acciones, según apuntan fuentes del sector vitivinícola catalán. Una operación que se terminó de cerrar en la medianoche de ayer después de que la rama más reticente de la familia encabezada por Mar Raventós pasaran finalmente por el aro.

Según ha informado La Vanguardia, los Pagés Font, representados por el director general Xavier Pagés, e Isabel Ferrer Urrutia han aceptado después de que Carlyle haya tenido que elevar hasta en dos ocasiones su oferta por el grupo desde los 200 millones que había inicialmente sobre la mesa. 300 millones de euros y la asunción de la deuda de la compañía que asciende a 90 millones de euros para convertir a la marca de cava española en la cabecera de un grupo europeo de vinos con el fin de duplicar su facturación hasta los 400 millones de euros. Codorníu facturó al cierre del ejercicio cerrado a 30 de junio de 2017 un total de 237 millones, cerró con números rojos.

De esta manera, la rama de los Raventós-Chalbaud, con el mayor paquete del capital en sus manos, ha claudicado tras meses de enfrentamientos entre los que querían vender y los que no. De hecho, en la última junta de accionistas que se celebró el 26 de enero de 2017 en Sant Sadurní d/Anoia la tensión se podía cortar con un cuchillo después de que el 20% de los accionistas votaran en contra de la gestión del consejo de administración.

Tras el acuerdo el grupo que encabeza la familia de la presidenta de Codorníu, Mar Raventós, se colocará en cerca del 10%, muy lejos del 21% que estaba ostentando hasta ahora. Es lo que han hecho la mayoría de las familias, vender una parte de sus acciones de Carlyle y luego reservarse otra para cuando Carlyle haga crecer la compañía a través de adquisiciones aprovechar una segunda ventana de oportunidad para hacer caja, que podría venir de mano de una salida a bolsa.

La operación ha sido adelantada por La Vanguardia. El plan de Carlyle es que las familias, las diversas ramas de los Raventós sigan representadas en el consejo de administración pero manteniendo una posición minoritaria. Lo que espera el sector es que Codorníu se lance a una cascada de compras que permita al sector consolidarse.

Y es que el grupo carecía de perspectivas de crecimiento. En 2009, murió el último gran presidente de Codorníu, Manel Raventós, representante de otra rama de la familia, los Raventós Artés. En ese momento el grupo, considerado la empresa más antigua de España, facturaba 232 millones. Lo mismo que ahora. Es decir, Codorníu lleva diez años estancado en términos de volumen de negocio. Con ese panorama, la valoración a la baja de Carlyle era justificable. Sin embargo, al final se han visto obligados a mejorarla para asegurar su mayoría.

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