pese al desagüe del ladrillo

Alerta del BdE: el peso de los activos tóxicos en la banca será "elevado" hasta 2020

Pese al desagüe del ladrillo en los balances, al ritmo actual de descensos la presencia seguirá siendo alta los próximos años tras generar pérdidas de 300.000 millones de euros

Foto: Viviendas en construcción. (EFE)
Viviendas en construcción. (EFE)

Una década después del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, sus consecuencias aún se dejan sentir en los balances de la banca española. Los esfuerzos de las entidades por acelerar el desagüe del ladrillo tóxico son insuficientes para que la presencia de activos dudosos deje de ser significativa, después de pérdidas superiores a los 300.000 millones de euros estos años en las cuentas de resultados. Tampoco el dinero público gastado para fortalecer el sector. El Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB) perdió otros 950 millones de euros de dinero público el año pasado, según las cuentas anuales publicadas este martes, por culpa del deterioro de la participación en la sociedad de gestión de activos procedentes de la banca (Sareb), conocida como 'banco malo'.

Estos números rojos se redujeron un 44% respecto al año anterior, cuando el FROB perdió 1.693 millones de euros por la caída en bolsa de Bankia, ya que sus resultados dependen de la evolución del banco parcialmente nacionalizado y de Sareb. Pero llueve sobre mojado, elevando las pérdidas acumuladas por parte del Estado como resultado de salvar el sistema financiero. Las últimas estimaciones, también del BdE, apuntan a más de 40.000 millones perdidos, aunque esta cifra dependerá de la cuantía por la que se privatice el 60% que aún controla el FROB de Bankia.

Pese a estos grandes números, los bancos viven con volúmenes relevantes de créditos dudosos o impagados. Así de categórico se muestra el Banco de España en el informe anual de 2017, el último bajo la dirección de Luis María Linde. El supervisor constata que ha habido un descenso importante de los activos improductivos (NPL, por sus siglas en inglés) desde los máximos alcanzados en la recesión, pero el peso en balance “permanece elevado”.

El organismo prevé que en los próximos años continúe la reducción. No obstante, agrega, “al ritmo de caída actual, las ratios de dudosos seguirían siendo relativamente elevadas a finales de 2020, lo que está motivando un especial interés de las autoridades supervisoras en que las entidades aborden con prontitud este reto”.

El Banco Central Europeo (BCE), que ha asumido el papel de principal supervisor de la eurozona, ha pedido esfuerzos adicionales a la banca para reducir esta mochila que arrastra de la crisis. Además, exigirá que el sector realice durante los tres próximos años el volumen de activos improductivos sin colateral (como la casa en una hipoteca), en cuyo caso el porcentaje se reduce frente al valor contable del préstamo. Precisamente, uno de los retos de la futura cúpula del BdE será una labor eficiente de supervisión como mediador entre los bancos y Fráncfort.

Los activos dudosos son un lastre para una rentabilidad de por sí reducida y para el dinamismo económico, ya que el Banco de España alerta de una correlación negativa entre la morosidad y la concesión de nuevos créditos. El supervisor calcula que la banca aún tiene 100.000 millones en balance de préstamos dudosos, a los que se suman 58.000 millones de activos adjudicados, que son los bienes que se queda el banco con el impago.

Correlación entre la morosidad y el ciclo. (Fuente: BdE)
Correlación entre la morosidad y el ciclo. (Fuente: BdE)

Estos activos tóxicos les han salido muy caros a los bancos, después de una década de excesos en el sistema, que multiplicó por seis el saldo vivo de crédito a clientes para reducirse después un tercio en la crisis. En este último ciclo, el Banco de España contabiliza pérdidas acumuladas de 310.000 millones de euros en las cuentas de resultados desde el pinchazo de la burbuja.

Las pérdidas también son millonarias para el Estado después del rescate bancario de 2012. El año pasado, el Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB) perdió otros 950 millones de euros de dinero público, por culpa del deterioro de la participación.

Operaciones con el ladrillo

El aviso del Banco de España se produce pese a la imponente salida de ladrillo tóxico de los balances. La presencia de activos dudosos alcanzó los 200.000 millones de euros en 2013, con lo que ha caído a la mitad, mientras que el volumen de activos inmobiliarios adjudicados se ha reducido desde los 80.000 hasta los 58.000 millones en los últimos cuatro años.

Hay dos variables que explican esta evolución, que el BdE aún considera insuficiente para dejar de lastrar las cuentas y la solidez del sistema. Por una parte, la combinación de recuperación económica y tipos bajos aumenta la probabilidad de que créditos morosos dejen de serlo, así como la colocación de inmuebles entre clientes.

La segunda clave es la aceleración de la venta o colocación de carteras. Después de años de provisiones y con mejores perspectivas en otras áreas de negocio, las entidades han tenido más capacidad para vender con mayores descuentos si es necesario. El año pasado, Banco Santander vendió a Blackstone el ladrillo tóxico del Popular por 5.100 millones de euros, traspasando el 51% de una cartera de 30.000 millones en activos brutos. Por su parte, BBVA traspasó 13.000 millones en activos, con un descuento del 61,5%, a una sociedad creada con Cerberus en la que el fondo americano tendrá el 80%.

Pero las operaciones siguen en 2018. Bankia vendió en abril activos tóxicos valorados en 300 millones de euros al fondo buitre GoldenTree, el mismo vehículo que está detrás de GP Bolt, sociedad a la que Liberbank ha transferido en mayo 180 millones en activos inmobiliarios.

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