financiación alternativa

El discreto auge de la banca en la sombra se consolida en España con cifras récord

El volumen de financiación no bancaria se incrementa hasta los 97.300 millones de euros. Ya representa el 11% del total, ratio nunca vista hasta ahora

Foto: Sombras. (EFE)
Sombras. (EFE)

La crisis y la recuperación económica con tipos al 0% o negativos han marcado muchos hitos. Entre ellos, la reducción de la dependencia bancaria por parte de las empresas al aumentar la financiación alternativa, que roza los 100.000 millones de euros. Un proceso habitual en las economías desarrolladas, donde crecen el capital riesgo, los fondos de titulación de activos y otros componentes de la banca en la sombra o 'shadow banking'.

Históricamente las empresas europeas han dependido más del canal de los préstamos bancarios para financiarse que en Estados Unidos, donde hay más tradición de apostar por las salidas a bolsa, las emisiones de deuda o las rondas de financiación en las que se dan entrada a fondos de inversión y de capital privado. Sin embargo, la crisis financiera obligó a las compañías del viejo continente a una mayor apertura de miras. Por una parte, porque los bancos cerraron un grifo que ahora están tratando de reabrir. Por otra, porque muchos ejecutivos se dieron cuenta dolorosamente del riesgo de tener una dependencia elevada de un único canal de financiación.

Así, entre 2010 y 2016 la financiación bancaria se redujo un 40% entre las empresas del Ibex 35 hasta los 65.517 millones de euros, mientras que la emisión de renta fija creció un 30% hasta los 117.059 millones, según cifras de Bolsas y Mercados Españoles (BME) en su último informe anual. Los números del tejido empresarial español al completo son diferentes. La dependencia bancaria es mucho mayor que sobre la fotografía de los grandes del Ibex, aunque se está reduciendo en pleno proceso de desapalancamiento.

Los últimos datos del BdE muestran un descenso del saldo de préstamos desde entidades españolas del 1,4% interanual hasta los 500.191 millones

Los últimos datos del Banco de España muestran un descenso del saldo de préstamos bancarios desde entidades españolas del 1,4% interanual hasta los 500.191 millones de euros, mínimos desde abril de 2005. Por su parte, los préstamos desde el exterior disminuyeron un 1,5% interanual hasta los 281.044 millones, en este caso el volumen más reducido desde febrero de 2014.

Este canal de financiación aún supone el 89% del total, que en marzo (último dato disponible) se situó en los 878.540 millones de euros. La deuda de las sociedades no financieras prolonga su marcha descendente hasta mínimos desde junio de 2006. De este modo, gana peso la financiación alternativa, que aumentó un 2,5% interanual en marzo hasta los 97.306 millones, alcanzando la ratio del 11%, que también es récord.

De esta forma, este cajón de sastre de financiación no bancaria marca un nuevo máximo. Hace una década, en los albores de la crisis, estaba en torno a los 35.000 millones de euros, apenas un tercio de los números actuales. El Banco de España contempla en esta vía sociedades de valores, fondos de titulización de activos, sociedades de capital riesgo, fondos de activos bancarios, entidades de contrapartida central y sociedades de gestión de activos.

En este campo, por lo tanto, entran en juego todos los actores que durante el último siglo han financiado compañías estadounidenses y que están dispuestos a crecer en Europa. Desde los clásicos fondos de capital riesgo que invierten en startups hasta los 'hedge funds' activistas. Son la banca en la sombra o el 'shadow banking', concepto que engloba al crédito fuera de los bancos tradicionales y, por lo tanto, fuera de la regulación bancaria.

¿Es una amenaza?

Se les conoce como 'otros intermediarios financieros' porque no está clara su definición a pesar de que cada vez son más importantes a uno y otro lado del Atlántico. Pero sí está claro su potencial de crecimiento. El Banco de España calculó hace año y medio un peso del 5% respecto a los activos de los bancos, cuando se refirió a este fenómeno por primera vez en un informe de estabilidad financiera (noviembre de 2016), en el que minimizó la amenaza para la banca, al contrario de los avisos a escala internacional del Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus siglas en inglés).

La prueba de este crecimiento es que cada vez más entidades apuestan por hacer negocio en el lado de la oferta de financiación no bancaria

La prueba de este crecimiento es que cada vez más entidades apuestan por hacer negocio en el lado de la oferta de financiación no bancaria. Ahorro Corporación es un ejemplo de ello. El proyecto de StormHarbour y Atitlán, reforzado con clásicos de la banca como adelantó El Confidencial en marzo, planea ser el 'Mittelstand español', un modelo habitual en Alemania. Esto es, facilitar la inversión de institucionales extranjeros en compañías españolas de pequeño o mediano tamaño.

En el mapa español, hay ejemplos de crecimiento como el fondo de financiación a pymes que lanzaron Arcano y la gestora estadounidense Muzinich en 2014. También hay fondos especializados en financiación en el sector inmobiliario como Ibero Capital Management, puesto en marcha por Walter de Luna y Luis Moreno, ex director general y ex director de activos financieros de Sareb.

La francesa Tikehau Capital ha llegado recientemente a España para crecer en financiación en las vías de deuda, capital riesgo e inmobiliario. Mientras que también hay opciones más cercanas al ‘crowdlending’ con posibilidad de participación de institucionales y minoristas en la financiación de empresas como Lendix. La banca en la sombra no es únicamente una amenaza para las entidades tradicionales. O al menos así lo vio Bankinter durante la crisis, al aliarse con Magnetar para cofinanciar a empresas y proyectos con un importe total de 200 millones de euros.

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