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BNP Paribas vende a derribo la fallida inversión del capital riesgo de Ana Botín
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bybrook toma ventaja para comprar levantina

BNP Paribas vende a derribo la fallida inversión del capital riesgo de Ana Botín

El banco galo, que se quedó con Levantina por el impago de la deuda, intenta desprenderse de la compañía comprada por Impala, el 'private equity' de la presidenta del Santander

Foto: Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Los rescoldos de Impala, el fondo de capital riesgo creado por Ana Botín, aún siguen calientes. BNP Paribas, el acreedor que se tuvo que quedar por impago con una de las fallidas inversiones del 'private equity' de la actual presidenta de Banco Santander, ha puesto a la venta Levantina, el principal grupo español de mármol y granito. El fondo oportunista ByBrook, que opta a rescatar a Duro Felguera, ha comprado a derribo parte de la deuda de Levantina en manos de la entidad francesa, lo que le da ventaja para hacerse con una compañía que fue valorada en casi 550 millones de euros en pleno 'boom' de la construcción.

Fuentes financieras han asegurado que ByBrook ha adquirido una parte sustancial de los 165 millones de euros que aún debe Levantina, cuyo pasivo ha sido refinanciado en hasta 11 ocasiones por el propio BNP Paribas en los últimos diez años. El crédito original, concedido a principios de 2006 a Suala, nombre original del fondo de capital riesgo montado por Ana Botín y en el que invirtieron numerosas grandes fortunas de España y Europa, ascendió a 358 millones de euros. Con ese dinero, el 'private equity', del que la presidenta del Santander se desvinculó oficialmente a finales de 2005 tras la quiebra de una de sus participadas (la compañía de transportes Paconsa), compró la empresa con sede en Novelda (Alicante).

placeholder La presidenta de Banco Santander, Ana Botín. (Reuters)
La presidenta de Banco Santander, Ana Botín. (Reuters)

Pero el 'crash' de la construcción hizo imposible que Levantina devolviera el dinero prestado, por lo que en 2010 los acreedores -BNP Paribas, Prudential y Bank of Ireland- se quedaron con el 82% del capital al canjear parte de la deuda por capital. Impala -a la que siempre se la ha seguido relacionando con Botín-, Charterhouse y AXA vieron su participación limitada al 18%. De esa forma, la compañía, que tiene una plantilla próxima a las 1.500 personas, redujo su pasivo desde los 358 millones iniciales a los 165 millones que aún arrastra y cuyo vencimiento fue alargado por última vez en julio de 2016.

Desde BNP Paribas se han limitado a señalar que “no se puede confirmar ni desmentir el proceso de venta de Levantina”. Pero han matizado que en caso de que se produzca la desinversión, “la opción de ByBrook no es la única”. Otras fuentes indican que el fondo oportunista ya ha comprado parte de la deuda, por lo que tiene una posición de privilegio para hacerse con la mayoría del capital de una inversión que ha sido una ruina para Impala y los acreedores.

Un gigante con pies de barro

El pasado año, los actuales accionistas de Levantina reconocieron que la empresa había tenido unas pérdidas de 77 millones derivadas del deterioro del fondo de comercio o valor de compra de determinadas empresas que fue absorbiendo (49 millones) y del inmovilizado material (21 millones), terrenos inmobiliarios que hoy apenas valen nada. Un agujero muy significativo que se ha traducido en una profunda reestructuración del grupo, uno de los líderes mundiales de piedra natural. BNP, que cambió al consejero delegado en 2016, puso a la venta activos en Portugal, Polonia y Marruecos para enderezar las cuentas, sin demasiada suerte.

Desde que los fondos entraron en su capital, Levantina ha pasado por un calvario que en 2009 la llevó a estar a un paso del concurso de acreedores

Desde que los fondos de capital riesgo entraron en su capital, Levantina ha pasado por un calvario que en 2009 la llevó a estar a un paso del concurso de acreedores. Se salvó por una pequeña ampliación de capital en la tuvieron que intervenir el propio BNP Paribas, la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) -ahora en manos del Sabadell- y Bancaja (Bankia). Un balón de oxígeno que, junto a un Expediente de Regulación de Empleo Temporal (ERTE) para el 20% de la plantilla, solo sirvió para ganar tiempo.

De hecho, la compañía, fundada por una familia en los años 70 en la región alicantina vinculada tradicionalmente al zapato, no ha conseguido recuperar ni la mitad de las ventas que obtenía en 2007 en pleno 'boom' del sector inmobiliario. Ahora factura cerca de 200 millones de euros, lejos de los casi 400 que exhibía cuando en España se construían unas 700.000 viviendas al año.

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