exime a los fondos de los pagos fraccionados

Montoro alivia la presión sobre el capital riesgo para evitar su huida a Luxemburgo

Los Presupuestos de 2018 incluyen una mejora de la tributación de los fondos de capital riesgo que elimina un agravio que podía provocar una huida masiva a Luxemburgo

Foto: El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, presenta en el Congreso el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2018. (EFE)
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, presenta en el Congreso el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2018. (EFE)

Cristóbal Montoro ha introducido un cambio en la tributación de los fondos de capital riesgo que pretende eliminar una desventaja histórica de estos vehículos. El objetivo de esta norma, recogida en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2018, es evitar que dicho agravio comparativo provoque una huida masiva de los fondos mucha veces llamados 'buitre' a otros países más amables, especialmente Luxemburgo. Y consiste en la supresión de su obligación de hacer pagos fraccionados en el impuesto de sociedades.

En concreto, la presentación del proyecto de Presupuestos dice que "se procede a exceptuar a las entidades de capital-riesgo de la obligación de efectuar el pago fraccionado mínimo aplicable a las grandes empresas, en lo que se refiere a sus rentas exentas, lo que permitirá corregir la actual asimetría respecto al tratamiento dado a otras entidades con baja tributación".

Logos de CVC y KKR. (EC)
Logos de CVC y KKR. (EC)

Los fondos de capital riesgo, al igual que los fondos de inversión en valores cotizados o las sociedades 'holding', no suelen pagar apenas impuestos porque la mayoría de sus rentas (dividendos y plusvalías) están exentas. Esto se debe a las normas para evitar la doble imposición (artículo 21 de la Ley del Impuesto de Sociedades): como ya ha tributado por su beneficio la sociedad en la que participan los fondos, estos no vuelven a pagar por las rentas que les reparte, ya que estarían pagando dos veces por lo mismo (la citada doble imposición).

A pesar de esta exención, estos vehículos estaban obligados hasta ahora a efectuar los pagos fraccionados de este impuesto, que se realizan tres veces al año: abril, octubre y diciembre. Esto daba lugar a una situación en la que los fondos ingresaban estos pagos y después los recuperaban íntegramente en la liquidación del impuesto en junio del año siguiente. Es decir, el impacto final era cero, pero por el camino se quedaban sin esa liquidez (que estaba en manos de Hacienda). Y eso supone un grave problema porque estos instrumentos suelen tener varias ventanas de liquidez en las que sus inversores pueden sacar su dinero; y en ocasiones estos pagos fraccionados les dejaban sin recursos para atender los reembolsos.

Evitar una huida masiva de fondos

Esta obligación es la que se suprime en el proyecto de ley. A partir de ahora, los fondos no tendrán que efectuar estos ingresos y recuperarlos más tarde, lo que pone fin al agravio con otras "entidades con baja tributación". Técnicamente, la diferencia estribaba en que el resto de sociedades tenía una "exención" anterior a la fijación de la cuota íntegra, mientras que en el caso del capital riesgo consistía en una "bonificación" posterior a la determinación de esta cuota (y antes de la cuota líquida), lo que obligaba a efectuar estos pagos fraccionados.

Según un especialista en fiscalidad, con esta medida el Gobierno pretende evitar una fuga de fondos hacia otras jurisdicciones "menos hostiles". "Con el pasaporte europeo, no hace falta que estos fondos estén domiciliados en España para operar aquí, así que se habrían acabado yendo si continuaba este engorro en nuestro país. De hecho, llevaban años pidiendo el fin de este agravio". El destino favorito, con la City perjudicada por la incertidumbre sobre el Brexit, sería el centro financiero por excelencia del continente: Luxemburgo.

Donde no ha cedido Montoro es en otra petición del sector adelantada por El Confidencial: reducir la tributación de los gestores estrella de estos fondos, al pasar de considerar sus rentas del trabajo (con un marginal de hasta el 45%) a incluirlas como renta del ahorro (máximo del 25%). Esto afecta sobre todo a los jugosos bonus o 'carries' que se llevan cuando venden una empresa con plusvalías, que suele suponer el grueso de la retribución de estos profesionales.

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