según el 'global private equity watch 2018'

Récord histórico del 'private equity': los fondos tienen 628.000 millones para invertir

La industria del capital privado alcanzó en 2017 un volumen récord de captación de fondos. Además, han aumentado en más de un 80% los activos bajo gestión, hasta los 2,7 billones de dólares

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El 'private equity' no solo lleva años recuperándose de la crisis, sino que en 2017 ha vuelto al estadio inicial y ha enfilado lo que, definitivamente, se aventura como un buen momento para las inversiones de este tipo. Así lo demuestra el 'Global Private Equity Watch 2018', un informe elaborado por EY que analiza la evolución del 'private equity' en todo el mundo y el aumento o caída de las inversiones de este sector.

El pasado 2017 ha sido un año histórico. Según las previsiones recogidas en el estudio, la industria del capital privado alcanzó en 2017 un volumen récord de captación de fondos al registrar compromisos de capital por valor de más de 628.000 millones de dólares. El anterior máximo histórico era de 2008, cuando la cantidad ascendió a 634.000 millones.

Hay más buenas noticias para el sector: han aumentado en más de un 80% los activos bajo gestión en este periodo, hasta los 2,7 billones de dólares, y las firmas de capital privado han incrementado en la última década un 85% el número de empresas participadas; en 2007 estaban presentes en 7.442, y a finales de agosto, en 13.741 compañías, empleando a más de 20 millones de personas.

"La disposición de fondos indica el interés de los inversores por el 'private equity' como 'asset class" (Juan López del Alcázar, EY)

El informe también revela que la industria de 'private equity' tiene todavía gran potencial de crecimiento. Mientras el número de compañías cotizadas en el mundo está descendiendo (por ejemplo, en Estados Unidos se ha reducido un 50% en los últimos 20 años), existen cada vez más empresas con alto potencial de crecimiento que recurren al 'private equity' como proveedor de capital distinto de los mercados financieros.

Para Juan López del Alcázar, socio responsable de Private Equity de EY, los datos son más que significativos: "La disposición de fondos existentes es un indicativo del interés de los inversores por el 'private equity' como 'asset class', dadas las rentabilidades históricas obtenidas frente a otros activos como la renta fija y la renta variable. El principal reto del capital privado está en identificar los activos atractivos en el entorno actual de altas valoraciones y gran competencia".

El estudio revela, además, que la inversión de las operaciones lideradas por el capital privado podría haber alcanzado el año pasado los 350.000 millones de dólares. Una cifra superior a la de 2016, aunque lejos de los niveles precrisis de 2006 y 2007, como consecuencia de la menor participación de las firmas en las grandes transacciones y de la proliferación de estrategias de crecimiento y coinversión más enfocadas al largo plazo.

Fuente: 'Global Private Equity Watch' 2018 (EY).
Fuente: 'Global Private Equity Watch' 2018 (EY).

El nuevo perfil de inversión tras la crisis

Las cifras vuelven al paradigma precrisis de 2008, pero ¿y el contexto? ¿Se producen el mismo tipo de operaciones? ¿Tienen los fondos de inversión los mismos intereses e inquietudes? ¿Siguen siendo los mismos subsectores los más interesantes? En absoluto.

Según el estudio de EY, aunque podemos encontrar algunas similitudes con el periodo precrisis, lo cierto es que la industria ha experimentado una gran transformación en términos de activos bajo gestión, amplitud de estrategias, capacidades de creación de valor y su integración en una economía mucho más extensa.

La industria del 'private equity', por tanto, es considerablemente más diversificada, líquida y transparente que hace una década. Y es que si bien la crisis financiera global afectó significativamente al capital privado, este ha resistido notablemente la fuerte recesión. La flexibilidad y agilidad generales de la industria son un reflejo de sus dos principales fortalezas: su estructura de gobierno altamente disciplinada y alineada y el horizonte de inversión a largo plazo.

Fuente: 'Global Private Equity Watch 2018' (EY).
Fuente: 'Global Private Equity Watch 2018' (EY).

Una de las cosas que han cambiado es el periodo de permanencia de los fondos de capital privado en las compañías en que invierten: de los 4,3 años en que se situaba en 2007, se ha pasado a los 5,5 años registrados en 2017, tras tocar techo en 5,8 años en 2014 y 2016.

Por otro lado, los múltiplos de las operaciones de fusiones y adquisiciones del capital privado han regresado prácticamente a los niveles de los años previos a la crisis. Así, mientras en 2006 y 2007 esta ratio alcanzó de media las 12 veces el ebitda (12xebitda), en 2017 se situó en 11,8 veces el ebitda.

Además, en lo que respecta a las desinversiones, la industria también ha visto variaciones en el perfil del comprador de los activos. Si en 2007 el 38% de las desinversiones de las firmas de capital privado fue comprado por inversores estratégicos —y el 46%, por otros fondos—, el porcentaje en 2017 se situó en el 65% —con un 24% por parte de otros fondos—.

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