Otros grupos habían descartado la operación

Henkell compra Freixenet a precio de derribo gracias a las sinergias en Alemania

La operación valora la totalidad de la compañía en 440 millones de euros, un precio muy por debajo de los más de 500 millones que esperaban las familias accionistas

Foto: Sede de Bodegas Freixenet. (EC)
Sede de Bodegas Freixenet. (EC)

El grupo alemán de vinos y espumosos Henkell ha comprado el 50,7% de Freixenet a precio de derribo. Ha pagado 220 millones de euros. Esto valora la totalidad de la compañía en 440 millones, un precio muy por debajo de los más de 500 millones que esperaban las familias accionistas del primer fabricante de cava de España, según apuntan fuentes financieras conocedoras de los entresijos de la operación. La clave de que Henkell haya optado por entrar, pese a los graves problemas de gestión que arrastra el grupo, radica en las sinergias que puede obtener en Alemania, donde es el distribuidor de todos los productos Freixenet.

Henkell ha tardado dos años en tomar el control de la empresa catalana. Aunque desde Freixenet se culpa al 'procés' independentista del recorte en el precio, lo cierto es que son los déficits de gestión, el bajo EBITDA y el haberse posicionado en los principales mercados más por precio que por calidad lo que ha lastrado lo que será una de las mayores operaciones corporativas en el sector alimentario español este 2018.

En estos dos años en que se han prolongado las negociaciones otros grupos como Agrolimen, Damm o el gigante norteamericano E. J. Gallo entre otros han estudiado una operación que estaba en boca de todos. Todos descartaron la transacción por los graves problemas de rentabilidad de la empresa, además de por su elevado endeudamiento. Solo Henkell ha aguantado el pulso hasta el final, aprovechando la desunión de la familia y porque en Alemania es el distribuidor de todos los productos Freixenet, lo que le deja un muy buen margen. Al final, ha sido un distribuidor que rescata a su proveedor para mantener intacto su negocio en su propio país.

La operación se resume en que ha sido un distribuidor quien rescata a su proveedor para mantener intacto su negocio en su propio país

De los catalanes solo hay un ganador. José Luis Bonet, actual presidente de Freixenet y que solo mantiene el 7,25% de las acciones. Bonet ha optado por no vender y al final ha arrancado a los alemanes retener el puesto de presidente, tal y como él quería, si bien los nuevos propietarios nombrarán un consejero delegado que reordene la gestión.

Esto tendrá unas consecuencias negativas para dos colectivos: los trabajadores de Freixenet, una plantilla de 1.850 personas, según consta la última memoria del grupo; y los payeses que vendían uva a Freixenet en cada vendimia. Freixenet marcaba el precio del sector del cava y ahora esas negociaciones, con un producto como el cava, serán mucho más duras y a la baja, según apunta una fuente del sector vitivinícola.

Los que venden

Al final los que venden son la rama de la familia Hevia, que lidera el director financiero Enrique Hevia, y que tenían el 29% de la empresa catalana. Se han sumado los hermanos de José Luis Bonet: Pedro, Eudardo y Pilar, cada uno con un 7,25%. Eso suma el 50,7% que ha pasado a manos de los alemanes. Por su parte, los hermanos Ferrer de la rama que no vende: José María y Pedro Ferrer se han garantizado sendos puestos en el consejo de la nueva empresa. Esta rama todavía es la propietaria del 42% de Freixenet.

Una operación que podía haber tenido una fuerte dimensión política ha pasado desapercibida en las actuales circunstancias. La Generalitat intentó un pacto cuando fue 'conseller' Jordi Baiget para intentar mantener la catalanidad. En julio de 2017 Baiget fue fulminado por Carles Puigdemont por poner en duda los planes del independentismo y asegurar que los mismos no eran realistas. Desde entonces ya nadie de la política catalana se volvió a preocupar porque el líder el sector del cava cambiase de manos.

Muchas ventas, poco beneficio

Freixenet vende mucho pero gana poco. Con buenas marcas como Segura Viudas, su posición en el mercado no ha sido la que tenía que haber logrado, obsesionados por competir en precio. El grupo opera en 17 países y su volumen de negocio anual fue de 535 millones, una cifra de ventas importante que, sin embargo, solo supuso un crecimiento del 1% respecto al año anterior. Por eso, entre otras cosas, los alemanes han recortado la valoración de la compañía en un 12%, respecto a su primer posicionamiento hace dos años. Ni con la economía creciendo a todo tren, las cuentas de Freixenet despegaban.

En la última línea de la cuenta de resultados, Freixenet ganó en su último ejercicio cerrado en abril del año pasado, un total de 8,5 millones. Dos tercios de su negocio corresponde al cava y los espumosos, justo el tipo de producto que deja menos margen en el sector.

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