el petróleo y la divisa impiden la venta

El BCE insta a CaixaBank a que salga de Angola por la filial heredada de BPI

CaixaBank cada vez tiene más complicado salir del laberinto angoleño en que se ha metido con la compra de BPI. Pero el supervisor europeo insiste en que se vaya cuanto antes

Foto: Isabel dos Santos, socia de CaixaBank en Angola. (EFE)
Isabel dos Santos, socia de CaixaBank en Angola. (EFE)

El BCE ha vuelto a instar a CaixaBank a que se salga del banco que ha heredado del portugués BPI en Angola porque estima que el riesgo es demasiado elevado por la inseguridad jurídica y el dudoso origen de buena parte de los recursos de la entidad, según fuentes al tanto de la situación. Sin embargo, el banco español tiene cada vez más dificultades para vender su parte, debido a la caída del precio del petróleo (del que vive el país africano) y la devaluación de su moneda, que complican que su socio, el holding local en el que participa Isabel dos Santos —el único comprador posible— adquiera su 48,1%.

CaixaBank heredó esta participación en BFA (Banco de Fomento de Angola) en la compra de BPI. El 51,9% restante está en manos de Unitel, la empresa de telecomunicaciones del país donde posee un 25% el 'holding' de la familia del presidente del país hasta 2017, José Eduardo dos Santos: grupo Santoro, que preside su hija Isabel, conocida como 'la princesa de Angola'. El resto Unitel es propiedad de otras personalidades del 'establishment' angoleño.

Ya antes de que la entidad que preside Jordi Gual tomara la mayoría de la portuguesa, el supervisor europeo había mostrado su incomodidad con esta participación. De hecho, incluso le dio un ultimátum para que vendiera en 2016, pero la opa lanzada por CaixaBank paró el reloj. Una opa en la que, como se recordará, Dos Santos (que tenía el 19% de BPI) fue el principal obstáculo porque quería elevar el precio hasta niveles imposibles.

Sede operativa de CaixaBank en Barcelona. (EFE)
Sede operativa de CaixaBank en Barcelona. (EFE)

Al final, la operación tuvo éxito a principios de 2017, pero el BCE volvió a advertir entonces al banco catalán de que tenía que salirse de Angola. Y dado que su petición no ha sido escuchada, ahora la reitera. "El BCE ya consideraba un riesgo la posición en Angola para un banco pequeño como BPI, así que mucho más para uno sistémico como CaixaBank", según una de las fuentes. "Le preocupa mucho que la banca de esos países se utiliza mucho para lavar dinero negro procedente de actividades ilegales", añade.

Desde CaixaBank, se remiten a las declaraciones en la presentación de los resultados de 2017, en las que aseguró que existe un compromiso con el BCE de reducir la exposición a Angola de su filial portuguesa pero matizó que no existe ningún plazo para ello, puesto que se trata de una recomendación no obligatoria. Y añadió que BFA "es un banco extremadamente rentable independientemente de la situación económica de Angola". Otra fuente señala que ese es precisamente el problema: "BPI tiene un banco en Portugal menos rentable y otro en Angola mucho más rentable. Y tiene que vender el segundo".

Dos Santos no tiene intención de comprar

Quiera o no vender, CaixaBank se encuentra con graves obstáculos para hacerlo. Aquí se encuentra en una situación similar a la que tenía el Popular (y tiene ahora el Santander) en WiZink: al tener un socio con más del 50% (Värde Partners, en el caso de WiZink), el único comprador posible es él o alguien que se quiera hacer con el 100%... y que ofrezca un precio que satisfaga a Unitel. Y Dos Santos sostiene que ahora es el peor momento para plantearse comprar por la disminución en los ingresos del país derivada de la debilidad del barril de crudo.

A esto hay que añadir la devaluación de la divisa angoleña, el kwanza, que ha tenido un impacto de 87 millones en las cuentas de CaixaBank en este arranque de año, según publica 'La Información'. En 2017, tuvo que apuntarse una pérdida de otros 97 millones por el deterioro de la participación en BFA. Y es de esperar que este efecto se incremente en el tiempo puesto que el Gobierno angoleño ha permitido la libre flotación de su moneda frente al dólar. Es decir, cuanto más tarde en vender, más pérdidas tendrá que apuntarse el banco español.

Por tanto, la situación tiene difícil solución a corto plazo y se ha convertido en el principal quebradero de cabeza de CaixaBank (cuestiones políticas aparte). Pero la presión del BCE no puede tomarse a la ligera y el tiempo corre.

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