El grupo reduce sus ventas a 120 millones

Sando cierra su tercer rescate bancario en una década y vuelve a beneficio

El grupo constructor e inmobiliario Sando, controlado por la familia malagueña Sánchez Domínguez, sale de la UVI y logra más que doblar la nueva contratación hasta 230 millones

Foto: Obras de Sando en Polonia. (Sando)
Obras de Sando en Polonia. (Sando)

El grupo constructor e inmobiliario Sando, con sede social en Madrid pero controlado por la familia malagueña Sánchez Domínguez desde su fundación en 1974, ha logrado cerrar su tercer rescate bancario en los últimos ocho años con el 'pool' de 18 entidades financieras que ya evitaron la caída de la que fue la mayor constructora de capital andaluz y primera compañía del sector entre las no cotizadas.

La firma que dirige ahora Luis Sánchez, hijo del fundador José Luis Sánchez Domínguez, ha conseguido en los últimos meses de 2017 la homologación judicial definitiva del acuerdo de reestructuración que permite extender el vencimiento de 573 millones de deuda de 2017 a 2020, además de amortizar anticipadamente 40 millones. El pacto se firmó en julio de 2016, pero los tiempos judiciales han demorado hasta el último tramo del año pasado la entrada en vigor efectiva del mismo.

En el primer rescate (2009), el pasivo a refinanciar superaba los 1.000 millones.Con esta tercera operación, con Santander, CaixaBank y BBVA como principales acreedores, la empresa logra además sortear la situación de causa de disolución en la que entró al final de 2015 cuando sus fondos propios se situaron en negativo por valor de 480 millones. Ese año, Sando tuvo que aflorar, por indicación del auditor Deloitte, el deterioro de una participación valorada en casi 200 millones de un gran proyecto inmobiliario en Sevilla donde perdió el control.

Los términos de la refinanciación incluyen varios tramos de deuda, de los que el clave es el C, que agrupa 363 millones de deuda participativa con vencimiento a cuatro años y 11 meses que los bancos podrían convertir en capital si se producen incumplimientos en los ratios pactados. Las entidades podrían canjear hasta la mitad de esos 363 millones en participaciones de Grupo Sando por hasta un máximo del 80% del capital y un mínimo del 40%.

Entre las obligaciones impuestas a Sando, está el mantenimiento inalterado del patrimonio neto del grupo en 22 millones hasta 2020 incluido, o que el flujo de caja para pagar la deuda crezca hasta llegar a 18 millones en ese último año de vigencia del acuerdo. En 2016, los gastos financieros fueron de 18,5 millones.

El negocio pasa de la UVI a planta

El acuerdo también recoge la desinversión en activos concesionales y otras participaciones, como ya hizo con el 8,5% del metro de Málaga, el 24,5% en la tecnológica malagueña AT4 Wireless o su participación en el mayor aparcamiento privado de Sevilla, ubicado bajo el Hospital Virgen del Rocío. También tiene otros tres aparcamientos en Sevilla y Málaga, el 40% de la concesionaria del Hospital del Tajo y el 23% de la Autopista de La Mancha, entre otros activos a vender.

En paralelo al rescate financiero, Sando muestra una evolución desigual, ya que mientras la cifra de negocio sigue cayendo hasta 122 millones (-20%), la cartera de obras se situaba a cierre de 2016 en 480 millones de euros tras lograr nuevos contratos dentro y fuera de España por 230 millones. La constructora tiene presencia relevante en Marruecos, donde obtuvo el 10% de sus ventas de 2016 gracias a contratos de recogida de residuos en Tánger y Rabat; y en Polonia, de donde procede otro 2% del negocio.

Luis Sánchez Manzano, consejero delegado de Sando. (Sando)
Luis Sánchez Manzano, consejero delegado de Sando. (Sando)

También es muy relevante, y así lo destaca el grupo en su informe de gestión, la vuelta al beneficio de la sociedad, en términos brutos (antes de impuestos), con dos millones. En 2015 y 2014, su cuenta de resultados arrojó pérdidas de 157 y 69 millones, respectivamente. La cifra final arroja, sin embargo, números rojos de 12 millones, desde los 200 millones de 2015 por el deterioro de su proyecto inmobiliario en el barrio de Sevilla Este.

El acuerdo de refinanciación, que el juez mercantil de Madrid homologó provisionalmente en marzo de 2017 y cobró efectividad tras superarse la fase de impugnaciones, no ha afectado al denominado “premio de permanencia” que los estatutos sociales recogen para los cinco miembros del consejo de administración. Se trata de 1,6 millones a repartirse entre la familia propietaria: José Luis Sánchez Domínguez (fundador) y sus cuatro hijos, Luis Sánchez Manzano (CEO), Esther, Juan Ángel y Rosana, aunque las cuentas no recogen ni el momento ni las condiciones en que se cobraría ese premio.

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