LOS CASOS DE ENEL Y AUTOSTRADE

Las dos afrentas italianas que Nadal recuerda para que Atlantia no se haga con Abertis

Energía y Fomento recurren a la CNMV para que haga de intermediario, después de que la Abogacía del Estado haya considerado 'razonable' el requisito del permiso gubernamental.

Foto: El ministro de Energía, Álvaro Nadal, en una comparecencia. (EFE)
El ministro de Energía, Álvaro Nadal, en una comparecencia. (EFE)

Álvaro Nadal se ha convertido en protagonista activo en la operación por Abertis. Lo hizo público el pasado jueves a través de un escueto y superficial comunicado, según el cual Fomento y Energía han requerido a la CNMV para que anule o revoque el visto bueno a la oferta de la italiana Atlantia por no solicitar el permiso del Gobierno, aunque ya lo había hecho por carta. Los motivos reales, sin embargo, trascienden de los argumentos jurídicos desarrollados por la Abogacía del Estado, que solo apunta como “razonable” ese requisito.

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Según fuentes de su equipo colaborador, el titular de Energía ha considerado desde el primer momento que esta operación era un asunto de índole política. Y a pesar de todos los matices que encierra (también por la deriva Caixa, accionista de referencia de Abertis), Nadal considera legítimo y necesario un posicionamiento oficial tan contundente. España no puede ni debe permitirse otro agravio por parte de Italia en sus relaciones bilaterales, en este caso en el ámbito empresarial, si se tiene en cuenta la historia reciente.

El último tiene como protagonista a Endesa. Otrora primera eléctrica del país y con dimensión internacional, pasó a manos de la italiana Enel tras una alianza con Acciona que supuestamente garantizaría la españolidad de la eléctrica. Era el año 2007 y gobernaba el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero. Aquel acuerdo duró sólo 18 meses. El gigante público transalpino se hizo después con el 92% de la compañía, momento a partir del cual vendió su negocio de distribución de gas y segregó los activos ‘latam’ a la propia matriz.

Bajo control italiano, Endesa se ha ceñido a su rol de operador peninsular, enfocado en la eficiencia y el ahorro de costes, maximizando así la generación de flujo de caja y la retribución al accionista (rentabilidad del dividendo del 7%). De esta manera, Enel ha podido optimizar un activo (regulado) sobre el que ‘fondearse’ para desarrollar sus planes de crecimiento en otras geografías, como el que protagoniza ahora mismo en Chile, por ejemplo, para fusionar sus actividades de generación, distribución y renovables.

La otra afrenta italiana tiene que ver con la fallida operación Abertis-Autostrade hace una década. La española y la italiana, germen de la actual Atlantia, aprobaron su fusión, refrendada también por la Comisión Europea. Sin embargo, el gobierno italiano (Romano Prodi) se opuso a la fusión, esgrimió la existencia de conflictos de interés, revisó los términos y condiciones de las concesiones de las carreteras con peaje y justificó su veto, entre otros argumentos, por la falta de ‘documentación de apoyo’.

Estos episodios, presentes en Energía desde el primer minuto, hicieron que Nadal tuviera claro que la operación era un asunto de Estado que debía resolverse como tal. “Aunque pueda tener razón, las formas son cuestionables”, explican desde otro gigante energético, que considera muy arriesgado la decisión de convertir a la CNMV en el ‘poli malo’ que tumbe la operación, cuando el propio supervisor bursátil aprobó la oferta y también los responsables europeos de Competencia. De momento, ya han pasado seis meses y todo está más embarrado.

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