movimientos en el despacho norteamericano

Goteo de salidas en Baker & McKenzie con la rentabilidad por socio en el foco

En un año, el despacho norteamericano ha perdido a varios socios, especialmente en el área de mercantil de la oficina de Madrid. Por el momento, no se ha cubierto ninguna salida

Foto: Actual sede de Baker & McKenzie en Madrid.
Actual sede de Baker & McKenzie en Madrid.

Las oficinas españolas de Baker & McKenzie, especialmente la de Madrid, terminan un año intenso. En los últimos seis meses, tres socios, un 'counsel' y un director de equipo han abandonado el despacho norteamericano rumbo a otras firmas sin que, por el momento, se les haya sustituido. Si se amplía la fotografía, a mediados del año pasado otros dos socios también dejaron el despacho.

Un goteo de salidas que ha tenido lugar casi en su totalidad en la oficina de la capital. En España, el despacho norteamericano opera con dos sedes, una en Madrid y otra en Barcelona, las cuales son totalmente independientes la una de la otra y tienen responsables y cuentas diferentes.

Aunque el tráfico de socios es algo normal en la abogacía de los negocios, no es habitual que un despacho pierda tal cantidad de activos en un espacio tan corto de tiempo. Abogados que además pertenecían casi en su totalidad al área de mercantil, la punta de lanza de cualquier bufete grande.

El grueso de salidas se ha concentrado en la oficina de Madrid, que justo este año también ha cambiado de director tras el relevo de José María Alonso

En este sentido, el último movimiento se ha cerrado hace apenas unos días con la salida del socio Israel de Diego rumbo a Araoz & Rueda para reforzar el área de mercantil. En octubre, Lucas Espada, hasta entonces director de equipo, fichó por Rousaud Costas Durán (RCD) como socio de fiscal, y en septiembre el 'counsel' Josep M. Balcells se marchó como socio a Toda & Nel-lo en Barcelona, el mismo mes en el que José María Alonso confirmó que dejaba la dirección del despacho y se mantenía solo como socio para presentarse a las elecciones del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM). Desde octubre, Rodrigo Ogea, socio del área fiscal, es quien capitanea la oficina de la capital.

Antes del verano, Alberto Alonso Ureba anunció que volvía a Ramón y Cajal tras cuatro años en la firma internacional. Ureba, quien además fue socio fundador del despacho, formó parte de la veintena de abogados que en 2013 dejó el despacho para liderar el área de mercantil y mercados en Baker.

Un viaje de ida y vuelta que no ha pasado desapercibido en el sector, siempre pendiente de cualquier cambio. No en vano, hace dos años, Pedro Ramón y Cajal, presidente de la firma, declaró al portal 'Confilegal' que la salida de Ureba y del resto de abogados había sido "un ERE maravilloso". Cierra el listado de salidas de este curso Rafael Bazán, que dejó Baker a comienzos de mayo para liderar el departamento de derecho bancario y financiero de Araoz & Rueda.

Y no es baladí que el nombre de esta 'boutique' se repita tanto. En un año, la firma fundada por Alejandro Fernández de Araoz y Pedro Rueda ha fichado a un total de tres socios de Baker si se incluye a Jesús Conde, quien se incorporó en septiembre de 2016 para liderar el área de inmobiliario. Dos meses antes, Guillermo Guerra fichó por Gómez-Acebo & Pombo para fortalecer el área de M&A, gobierno corporativo y mercado de valores.

Detrás de estas salidas, según explican varias fuentes del sector consultadas por este diario, subyacen diferentes razones. La oficina de Madrid, a diferencia de la barcelonesa, ha apostado por una estrategia de crecimiento inorgánico (a base de fichajes) que a la larga puede generar problemas: por un lado, impedir a los más jóvenes escalar dentro de la firma y llegar a ser socios y, por otro, provocar un choque cultural a la hora de trabajar, amén de que los fichajes se queden en un brindis al sol y no cumplan las expectativas de facturación.

Esas diferencias culturales han quedado patentes con la veintena de abogados traídos de Ramón y Cajal para el área de mercantil. Además de Ureba, otros socios —como Guerra y Bazán— y abogados de menor rango que le acompañaron también terminaron por dejar la firma norteamericana.

Respecto a la carrera interna, en los despachos suele haber dos tipos de socios: profesionales y de cuota, siendo la diferencia entre ambos que los de cuota cuentan con una parte del capital, lo que a la postre se traduce en una mayor remuneración si hay beneficios. En el caso de Baker, las mismas fuentes precisan que hasta que estos socios no accedan a repartir más las acciones, no es posible que entren nuevos miembros. Una suerte de 'tapón' que, por otra parte, es un problema habitual en muchos despachos.

Aunque el tráfico de socios es algo normal en la abogacía, no es habitual que un despacho pierda tal cantidad de activos en tan poco tiempo

Por otro lado, cabe subrayar cómo Baker ha mejorado su rentabilidad por socio en los últimos dos años. De acuerdo con los 'rankings' que elabora 'Expansión', el despacho declaró en 2015 tener 230 abogados, 65 socios y unos ingresos de 876.923 euros por cada uno de ellos. Ya el año pasado, la cifra de socios se redujo a 63, la de letrados aumentó a 235 y la facturación por socio se elevó hasta 1.015.873 euros. Ahora toca esperar a conocer las cuentas del año en curso para comprobar si esta tendencia al alza se confirma.

Una mejora que en cualquier caso queda lejos de las cifras de otros despachos internacionales como Clifford Chance, Linklaters o Herbert Smith Freehills, que lideran el podio de productividad. Las tres firmas, con 22, 17 y 11 socios, respectivamente, facturan más de 2,5 millones de euros por 'partner'. A esta lista se suman otras marcas extranjeras como Allen & Overy, Ashurst, DLA Piper, Hogan Lovells o Dentons, que también superan las cifras de Baker teniendo menos socios.

En cualquier caso, hasta la fecha Baker & McKenzie es el despacho internacional que, en conjunto, más factura en España, solo por detrás de Garrigues, Uría, Cuatrecasas y las 'Big Four'. Durante el año pasado, el bufete ingresó 64 millones de euros con Clifford pisándole los talones (61,5 millones).

El caso Cristiano

Números aparte, otro de los asuntos que han puesto en el foco mundial a la oficina de Madrid es el caso de Cristiano Ronaldo. Hasta septiembre, el futbolista tenía contratados los servicios de la firma americana para gestionar sus problemas con Hacienda.

El futbolista Cristiano Ronaldo. (Reuters)
El futbolista Cristiano Ronaldo. (Reuters)

Una defensa de la que se encargaron personalmente José María Alonso, Jesús Santos y Luis Briones. Al ser un caso tan mediático, el nombre del bufete rápidamente se coló en todos los medios de comunicación e incluso Alonso y Briones concedieron una entrevista a 'El Larguero' en la cadena SER para tratar el asunto y defender la inocencia del deportista.

Una exposición que, según admiten fuentes conocedoras de la situación, se convirtió en un varapalo reputacional cuando Cristiano rompió con Baker para irse con José Antonio Choclán, exmagistrado de la Audiencia Nacional reconvertido en reconocido abogado penalista.

Cambio de sede

Además de los cambios en la plantilla, Baker & McKenzie dejará su sede del paseo de la Castellana 92 en un mes para trasladarse al Edificio Beatriz, localizado en la calle Ortega y Gasset 29.

Exterior del Edificio Beatriz en Madrid.
Exterior del Edificio Beatriz en Madrid.

La firma norteamericana llevaba 14 años en una de las principales arterias de la capital y, según se desprende de las cuentas depositadas en el Registro Mercantil, el año pasado gastó 2,2 millones de euros en "arrendamientos de locales".

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