ipic envía una carta con la ruptura del acuerdo

Cepsa rompe con Florentino para bautizar el Bernabéu y paraliza la remodelación

International Petroleum Investment Company (IPIC), la dueña de la petrolera española Cepsa, ha comunicado al Real Madrid que no invertirá los 400 millones comprometidos

Foto: Vista aérea del estadio Santiago Bernabéu. (EFE)
Vista aérea del estadio Santiago Bernabéu. (EFE)

El nuevo Santiago Bernabéu tendrá que esperar. La remodelación del estadio del Real Madrid se ha encontrado con un problema vital: la financiación de los 400 millones en que están presupuestadas las obras. International Petroleum Investment Company (IPIC), la empresa dueña de Cepsa y que iba a aportar el capital, ha enviado una carta burofax a Florentino Pérez en la que le comunica la ruptura del acuerdo por el que la multinacional de Abu Dabi iba a poner su apellido al coso madridista.

Así lo han confirmado fuentes próximas a las conversaciones, que han pasado ya a manos de los abogados de las dos partes. El motivo por el que la compañía árabe ha decidido romper de forma unilateral la alianza firmada en octubre de 2014 es que el contrato incluía una cláusula según la cual podía renunciar a financiar el nuevo Bernabéu si se producía alguna modificación sustancial del proyecto. Una justificación que se basa en los cambios que el Real Madrid se vio obligado a hacer respecto al plano inicial por las trabas que le puso el Ayuntamiento de Madrid después de la sentencia del Tribunal Supremo.

Aunque finalmente Florentino Pérez consiguió que Manuela Carmena autorizase las obras en octubre de 2016, lo cierto es que el presidente del club se vio forzado a renunciar a algunas de sus pretensiones, como la ampliación de los metros edificables y el uso de suelo público para la construcción de un hotel y una zona comercial con los que maximizar los ingresos de explotación del estadio. Ese ha sido el motivo que ha esgrimido IPIC para no continuar con el acuerdo, decisión que ha sido comunicada ya formalmente al Real Madrid a través de sus representantes legales.

Pérez había hecho todo lo posible por mantener vivo el acuerdo, ya que los 400 millones que el propietario de Cepsa se había comprometido a aportar durante 10 años servirían para financiar las obras. Hasta el punto de que consiguió que el Ayuntamiento de Madrid publicase en el boletín oficial (BOAM) la modificación de las obras 24 horas antes de que se firmase realmente, ya que el día previo finalizaba el periodo que IPIC le había dado al Real Madrid para presentarle el proyecto final.

El Real Madrid reconoce en la memoria anual de la pasada temporada que la activación del acuerdo de ‘naming right’ está sujeta a la aceptación por IPIC del cumplimiento de determinadas condiciones jurídicas de carácter urbanístico”. El club asegura que, “si bien con anterioridad al cierre del presente ejercicio, el Real Madrid ha comunicado a IPIC el cumplimiento de las mismas, a la fecha de formulación de las presentes cuentas anuales, ese cumplimiento se encuentra en discusión entre las partes”. Para el grupo de Abu Dabi, el acuerdo está ya completamente roto.

La primera indicación de que las relaciones entre el club blanco y la multinacional árabe se habían torcido fue recibida por Florentino Pérez el pasado verano, cuando IPIC, que había patrocinado al Real Madrid desde 2014 bajo el nombre de Cepsa, no extendió el contrato de patrocinio. Según lo firmado en octubre de hace tres años, la compañía española podía alargar durante dos años más el acuerdo, opción que no ejerció cuando venció el plazo para la prórroga, el pasado 30 de junio.

Tesorería a rebosar

Fuentes financieras indican que la causa real de la ruptura se debe a los problemas económicos por los que atraviesan los países del Golfo Pérsico debido a la fuerte caída del precio del petróleo. El barril de crudo se cambia ahora a 61,5 dólares el barril, la mitad a como lo hacía a mediados de 2014 pese a la subida del 100% que ha registrado en los últimos 12 meses. Además, la confrontación con Qatar, al que se impuesto un embargo internacional, y las tensiones con Irán han provocado una repatriación de fondos invertidos en el extranjero.

El Real Madrid cuenta con una posición holgada de tesorería. La institución deportiva tenía en caja 178 millones de euros al concluir la pasada temporada. Es el segundo saldo más elevado en la historia del club, gracias al elevado flujo de ingresos generado en las operaciones, así como la contención de inversiones. Es decir, la ausencia de fichajes millonarios y la venta de jugadores, especialmente Morata, por el que obtuvo unos 80 millones de euros. Según la empresa, esta posición de tesorería, junto con las disponibilidades financieras, “permite afrontar con holgura los compromisos de pago previstos”.

Sin embargo, otras fuentes indican que ese dinero está reservado para futuras incorporaciones a la primera plantilla, como el intento fallido por hacerse con el francés Mbappé el pasado verano por 180 millones. Por ello, el club está buscando otros patrocinadores de carácter internacional que quieran vincularse al Real Madrid y bautizar el nuevo estadio. Debido a esta ruptura, el inicio de las obras lleva un retraso considerable, aseguran las mismas fuentes. El Real Madrid ya tanteó tiempo atrás la realización de una emisión de bonos para financiar el nuevo estadio, opción que sigue viva dada la buena salud económica, pero que necesitaría la autorización de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

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