según el contrato de tomás garcía madrid

OHL tendrá que pagar a su ex CEO una indemnización de hasta 12 millones de euros

La salida de Tomás García Madrid tendrá una cara factura para la constructora, que deberá pagarle un finiquito histórico por prejubilar a un directivo que dejó de ser afín a los Villar Mir

Foto: El presidente de OHL, Juan Villar-Mir de Fuentes (d), y el exconsejero delegado Tomás García Madrid. (EFE)
El presidente de OHL, Juan Villar-Mir de Fuentes (d), y el exconsejero delegado Tomás García Madrid. (EFE)

La dimisión de Tomás García Madrid no le saldrá nada barata a OHL. Según han asegurado varias fuentes próximas a la compañía constructora, la salida inesperada del consejero delegado le costará a la constructora entre seis y 12 millones de euros. Una indemnización que se deriva de las cláusulas de blindaje y no competencia del veterano directivo, que dejó sus funciones como número dos del grupo el pasado 25 de octubre por las desavenencias con la gestión de los Villar Mir.

García Madrid, que ha trabajado para la familia durante casi los últimos 30 años, quiere que OHL cumpla totalmente con las obligaciones incluidas en su contrato, entre las que se encuentran “una indemnización pactada de hasta dos anualidades de su retribución total en los supuestos de resolución unilateral” por causas como, por ejemplo, "una operación corporativa que modifique sustancialmente la configuración actual del Grupo OHL”. Este blindaje fue incorporado, junto al de otros 10 directivos, en el ejercicio 2016, ya que anteriormente no existía.

Fuentes oficiales de la constructora han indicado que “la compañía no hace ninguna valoración al respecto. OHL informará sobre la remuneración de los miembros del consejo de administración incluyendo el CEO en el correspondiente 'Informe anual de remuneraciones' del ejercicio 2017 que se formule en el plazo legal establecido en la Ley de Sociedades de Capital y Mercado de Valores”. En el comunicado en que se anunció la repentina salida de García Madrid, el consejo también dejaba "constancia de la extraordinaria trayectoria y dedicación de don Tomás García Madrid a lo largo de más de 20 años de exitoso trabajo y de servicios prestados al Grupo OHL y su profundo agradecimiento por dicha labor".

La salida de García Madrid se produjo días después de que la multinacional española anunciase el 17 de octubre la venta de la totalidad de su división de concesiones al fondo australiano IFM por 2.235 millones de euros. La operación no estaba en el plan ideado por el consejero delegado para desprenderse parcialmente de algunos activos con los que rebajar la deuda y repagar los préstamos a la banca. De hecho, el directivo había contratado a Banco Santander y a Crédit Agricole en abril para traspasar únicamente el 40% de la filial que englobaba la gestión de autopistas y hospitales, principalmente.

Para García Madrid, la diferencia entre vender todo o solo una parte era esencial porque, al desprenderse del 100% del negocio que más 'cash flow' genera, se estaba ahogando la capacidad del grupo de obtener ingresos recurrentes, además de obligar a la empresa a centrarse principalmente en la construcción, una actividad de márgenes muy estrechos —entre el 3% y el 4% en el caso de OHL— y grandes riesgos reputacionales. De hecho, el grupo tuvo que hacer provisiones de 670 millones de euros en 2016 por los problemas que había tenido en numerosos contratos en el extranjero, como la construcción de un hospital en Qatar, un tren bajo el mar en Turquía y otra gran obra en Canadá.

Además de esos dos años de indemnización, el contrato de García Madrid contempla la posibilidad de que el consejo de administración le pida dos años de barbecho, es decir, un pacto de no competencia poscontractual por el que no podrá trabajar para ninguna empresa del sector comparable a OHL. Así se pactó con su predecesor, Josep Piqué, que recibió dos millones de euros por comprometerse a no irse a ninguna compañía que trabajase en el sector de la construcción, las concesiones o los servicios.

Tomando como referencia el sueldo que anualmente ganaba García Madrid, al ex consejero delegado le corresponde una indemnización total que oscila entre los seis y los 12 millones, en función de si en la compensación por no competencia se le incorpora también el sueldo variable. El directivo tenía pactado un sueldo fijo de 825.000 euros, cantidad a la que había que añadir dos bonus. El primero, pagado en metálico, podía ascender hasta el 140% de su salario fijo, es decir, 1,15 millones de euros adicionales en función de la consecución de determinados objetivos, alcanzados ampliamente tras la venta del negocio de concesiones.

Más bonus que sueldo fijo

El segundo, abonado en especie, tenía dos partes. Por un lado, un pago en acciones por el 90% de la retribución fija, 742.500 euros, y por otro, la aportación a un plan de pensiones por el 35% del salario ordinario, o lo que es lo mismo, 288.750 euros. Si se suman las cuatro partidas, García Madrid habría cobrado en el conjunto del año tres millones de euros. Por tanto, la indemnización total a la que tiene derecho asciende a un mínimo de seis millones de euros y un máximo de 12 millones. Otras fuentes indican que en el cómputo de su compensación no se tendrán en cuenta la segunda retribución variable —las acciones y el plan de pensiones—, por lo que la cantidad a percibir por no irse a otra empresa de la competencia se reduciría a un máximo de cuatro millones. Si así fuera, el finiquito total se quedaría en 10 millones.

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