le renovaron 35 millones ante del 1-O

Santander y el resto de la banca española se juegan 90 millones con el boicot a Codorníu

Santander, Bankia, CaixaBank, BBVA y Sabadell, sus cinco principales bancos financiadores, le renovaron una línea de crédito de unos 35 millones para facilitar el circulante de la sociedad

Foto: Foto: Codorníu.
Foto: Codorníu.

Codorníu se juega en los próximos meses su viabilidad económica en un momento en que la tensión política se ha colado en sus bodegas. La compañía, que ha trasladado su sede oficial a Haro (La Rioja) por el riesgo derivado de la independencia de Cataluña, se ha reunido recientemente con la banca para analizar los resultados del ejercicio 2016-2017 y las previsiones para el año en curso. Y la conclusión de los acreedores, que le han prestado 90 millones de euros, es que el famoso productor de cava de España está en una situación muy complicada.

Fuentes financieras han confirmado que el pasado 30 de junio, Santander, Bankia, CaixaBank, BBVA y Sabadell, sus cinco principales bancos financiadores, le renovaron una línea de crédito de unos 35 millones de euros para facilitar el circulante de la sociedad. Algo habitual en este tipo de compañías del sector vitivinícola, las cuales invierten mucho dinero durante la maduración de sus caldos en las barricas y que se juegan gran parte de las ventas en la campaña de Navidad.

Santander y el resto de la banca española se juegan 90 millones con el boicot a Codorníu

En la reunión con la banca, los responsables de Codorníu advirtieron a los acreedores de que los resultados del ejercicio fiscal acabado el pasado 30 de junio no serían buenos, debido a los costes extraordinarios derivados del expediente de regulación de empleo (ERE) que llevó a cabo este verano para 100 de sus 900 trabajadores. Aunque no concretaron, dieron a entender que a compañía ha vuelto a registrar pérdidas tras registrar unos números rojos de cinco millones en 2016 en Codorniú SA. El Grupo Unideco, la sociedad holding que agrupa todos los negocios, ganó 68.000 euros. En relación al beneficio bruto de explotación o ebtida, los ejecutivos de la firma catalana informaron de que no habría mucha variación respecto a las pérdidas operativas del año precedente (tres millones), pero que esperaban mejorarlo para el curso 2017-2018 gracias al ajuste de gastos. El holding tuvo un Ebitda positivo de 4 millones.

Sin embargo, les advirtieron de que las previsiones podrían alterarse de forma significativa en función del impacto que tuviera en sus ventas el boicot a los productos catalanes que ya estaban sufriendo por la reacción de los consumidores españoles al movimiento independentista liderado por Carles Puigdemont. Una propuesta soberanista que ha contado con el apoyo de Unipost, la empresa de paquetería ahora en concurso de acreedores y propiedad de una de las ramas de los Raventós, los dueños de Codorníu.

De hecho, ante esta animadversión a comprar los caldos de las reconocidas bodegas de Sant Sadurní d'Anoia, el consejo de administración decidió el pasado 17 de octubre trasladar su sede social a La Rioja. El grupo lo justificó por "la situación de incertidumbre política y jurídica en la que se encuentra sumida Cataluña y con el objetivo de garantizar los intereses de sus trabajadores y clientes”. El grupo aclaró en una nota de prensa que la decisión no afecta a la estructura operativa de sus bodegas ni a los empleados y sus centros de trabajo.

Gran dependencia de España

El grupo, nacido en 1551, es uno de los emblemas de la actividad empresarial en Cataluña, donde cuenta con cinco de sus 10 bodegas. Las otras están en La Rioja, Valladolid, Huesca, Californa (Estados Unidos) y Mendoza (Argentina). El gran problema para Codorníu es que el 55% de sus ventas las obtiene en el conjunto de España, por lo que cualquier bloqueo de los consumidores a sus caldos tendrá un impacto muy considerable en sus resultados. Por el contrario, Freixenet, su gran competidor, exporta el 80% de su producción de vinos y cavas, por lo que tiene más capacidad de absorber una mala temporada navideña.

La campaña contra Codorníu se puso en marcha tras conocerse que Unipost había colaborado, como en la consulta popular del 9 de noviembre de 2014, en la celebración del 1-O. La reacción en las redes sociales fue tan visceral que la compañía se vio obligada a emitir un comunicado en el que aseveró que "no hace política" y que los propietarios de Unipost no están en ningún consejo ni órgano directivo de Codorníu. Además, puntualizaron que el hecho de que unos accionistas minoritarios, que no trabajan en la empresa, tengan a título individual acciones de Unipost "no supone que el Grupo Codorníu participe ni directa ni indirectamente en la toma de decisiones de Unipost".

Fuentes financieras indican que el productor de cava de los Raventós siempre ha estado al corriente de pago hasta ahora. Pero agregan que, aunque los 90 millones de euros de deuda bancaria no incluyen cláusulas de ejecución de los préstamos por incumplimiento de ratios financieros, la situación de la compañía es delicada y que puede empeorar gravemente si la Navidad se ve afectada por los efectos de la independencia de Cataluña en los consumidores. El que más riesgo tiene en Codorníu es Banco Santander, seguido de Bankia y CaixaBank, y en menor proporción, de BBVA y Sabadell. La deuda total del grupo asciende a 119,4 millones.

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