PERO NO MOVERÁ LA PRESIDENCIA NI DIRECTIVOS

Sabadell se ha ido de Cataluña para no volver en busca de estabilidad legislativa

Josep Oliu considera que la incertidumbre derivada de la tensión política no se apaciguará a medio plazo, y tiene que estar en un lugar estable desde el punto de vista legislativo

Foto: Edificio de la nueva sede del Banco Sabadell en Alicante. (EFE)
Edificio de la nueva sede del Banco Sabadell en Alicante. (EFE)

El Banco Sabadell se ha ido de Cataluña para no volver. La entidad asume que el cambio de su sede a Alicante es irreversible, ya que la incertidumbre que se ha instalado en Cataluña no va a disiparse ni a corto ni a medio plazo y su negocio requiere estar ubicado en un lugar estable desde el punto de vista de la legislación. Sin embargo, este cambio no conllevará el traslado fuera de Barcelona ni de la presidencia del banco ni de ninguna de las direcciones generales que están ubicadas en Barcelona (actualmente, tiene una en Madrid y otra en Londres), por lo que no habrá movimientos de personal.

El propio presidente del Sabadell, Josep Oliu, transmitió este mensaje a distintos empresarios en la recepción celebrada el pasado 12 de octubre en el Palacio de Oriente por los Reyes con motivo del Día de la Hispanidad. Según varias fuentes presentes en las conversaciones, Oliu señaló que el abandono de su territorio de origen no tiene vuelta atrás dada la situación en Cataluña, a lo cual asintió José Ferrer, principal accionista de Freixenet, que también ha trasladado su sede fuera de esta comunidad.

El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu. (EFE)
El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu. (EFE)

Fuentes del Sabadell reconocen: "Nos gustaría poder volver, pero es muy difícil. A corto plazo, no hay ninguna posibilidad de regreso. Más adelante, tiene que haber una razón para volver con el mismo peso que la que tenían para irse. El banco tiene que estar domiciliado en una ciudad estable desde la perspectiva legislativa para ofrecer seguridad jurídica a sus clientes y accionistas. Es decir, para volver, Barcelona tiene que ser igual de estable que Alicante". Otra fuente añade que "no tiene sentido decir ahora que van a volver porque perderían toda su credibilidad". En el precedente canadiense, muchas compañías que se fueron de Quebec por las aspiraciones secesionistas nunca regresaron a su lugar de origen.

Esta contundencia contrasta con las compañías del universo de La Caixa, que han anunciado que se van de Cataluña "en tanto se mantenga la inseguridad jurídica provocada por la situación política", lo que en teoría deja la puerta abierta a un regreso a corto plazo si se recuperan el Estado de derecho y la estabilidad en la región tras las medidas adoptadas por el Gobierno.

La presidencia no se va a trasladar

Por el contrario, la presidencia del Sabadell no se va a trasladar fuera de Barcelona como han publicado algunos medios. Esa posibilidad estuvo encima de la mesa, pero se ha descartado, siempre que la situación no empeore todavía más en Cataluña, en cuyo caso se lo volverán a plantear. Desde el Sabadell recuerdan que "actualmente, la presidencia ya está a caballo entre Madrid y Barcelona desde hace dos años".

Tampoco se van a mover las direcciones generales ni otros departamentos del banco. "Los movimientos de personas son muy complicados. Hasta que no esté claro cómo va a acabar esto, no se van a hacer más traslados, y no serán necesarios si termina como es lógico que termine", añade una de las fuentes. El cambio de sede tanto del Sabadell como de CaixaBank respondió a la necesidad de frenar las fugas de depósitos de clientes por temor a un corralito o a una redenominación a una nueva moneda en caso de independencia catalana, y más tras el precedente de la intervención del Popular por la salida de fondos. Este objetivo se ha cumplido, sin que el boicot convocado el viernes por algunas organizaciones independentistas tuviera un impacto reseñable.

Recepción marcada por el desafío catalán

Según las fuentes presentes en la recepción real del 12-O, en las conversaciones informales del Palacio de Oriente no se hablaba de otra cosa que no tuviera que ver con Cataluña. Entre los planteamientos que barajaban los altos mandos de las compañías, se contempla que una hipotética independencia de Cataluña vendría acompañada de una subida de impuestos para sus empresas y patrimonios como respuesta a las dificultades que encontrarían los mandatarios políticos para encontrar financiación con la que echar a andar un Estado independiente.

Los Reyes saludan al presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, en la recepción con motivo del Día de la Fiesta Nacional. (EFE)
Los Reyes saludan al presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, en la recepción con motivo del Día de la Fiesta Nacional. (EFE)

El otro escenario que sopesan es que un proceso electoral, al que todo parece estar abocado, dejaría las fuerzas políticas en una situación similar a la actual, con lo que no creen que las urnas sirvan de bálsamo para disipar la incertidumbre a corto plazo. En este sentido, ven que tendrían que atravesar al menos dos elecciones autonómicas, con la demora de tiempo que ello conllevaría, para poder atisbar cualquier duda sobre hacia dónde se dirige Cataluña. Unos escenarios que requieren de un tiempo que empresas como el Banco Sabadell no están dispuestas a permitirse.

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