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El nuevo Felipe Benjumea, volcado en el hidrógeno y en mitad de cuitas familiares

El expresidente de la multinacional sevillana, que esta semana declaró en la Audiencia Nacional, se reinventa en negocios de riesgo y busca salida a la quiebra de sus familiares

Foto: El expresidente de Abengoa Felipe Benjumea. (EFE)
El expresidente de Abengoa Felipe Benjumea. (EFE)
Lunes. Mediodía. La foto de Felipe Benjumea sentado en el banquillo de la Audiencia Nacional, junto a Manuel Sánchez Ortega, circuló con avidez entre los móviles de muchos trabajadores de Abengoa. “Los supervivientes de Palmatraz”, como se apodan con sorna los trabajadores del puntero edificio de Palmas Altas en Sevilla, sede principal de Abengoa.

El mandamás, “don Felipe”, impecablemente vestido, algo más encorvado y enjuto de lo habitual, con una botella de agua en la mano y mirando al infinito, generaba todo tipo de comentarios. Entre la impresión de ver acusado a alguien que voló tan alto y la satisfacción de muchos trabajadores, convencidos de que se hacía justicia porque fue su ambición desmedida la responsable de dar al traste con la empresa más puntera de España. Se cuentan 8.000 despidos.

Era la primera vez que rendía cuentas públicamente tras conducir a Abengoa al mayor preconcurso de acreedores de la historia de España

Hasta el día siguiente no pudieron oírse sus explicaciones. Nunca las había dado. Ni siquiera en ámbitos familiares o privados había sido capaz de hilar una explicación larga. Era la primera vez que rendía cuentas públicamente tras conducir a Abengoa al mayor preconcurso de acreedores de la historia de España. “Ha sido un momento duro”, admitía alguien que fue un estrecho colaborador.

Altivo y colérico

Felipe Benjumea trató de no confirmar la imagen de hombre altivo y colérico que persigue su trayectoria profesional. Fue divulgativo, prolijo y preciso en datos e incluso jugó con la ironía. Sorprendió a quienes le conocen personalmente. Un empresario que jamás se había permitido ningún signo de debilidad externa se presentó como una inocente víctima.

Sucursal del Banco Santander. (EFE)
Sucursal del Banco Santander. (EFE)

Su fin está claro. El guion perfectamente coordinado de todos los directivos que se sientan ante la Audiencia Nacional por un delito de administración desleal, tras llevarse indemnizaciones millonarias poco antes del preconcurso de acreedores, es presentarse como víctimas del Santander. La entidad niega su versión. Benjumea fue cesado en septiembre de 2015 con una indemnización de 11,4 millones de euros. Su cláusula estaba sujeta a un despido por causas ajenas y a un compromiso de no competencia tras su salida en un año.


Nuevo trabajo: H2B2 y sus leales

Ahí está uno de los asuntos espinosos de su indemnización. Incluso dentro de su familia hay quien se pregunta si la participación del expresidente de Abengoa en la empresa H2B2, dedicada al hidrógeno, no es competencia desleal. Se ha reinventado. No está de brazos cruzados. “Un empresario como él sigue siendo empresario toda la vida”, explica un excolaborador.

“Felipe Benjumea Llorente trabaja en H2B2 desde octubre de 2016, dónde está empleado como Asesor de Estrategia y aconseja acerca de oportunidad de negocio y crecimiento para la empresa”, informa a El Confidencial el CEO de la empresa, el ingeniero Javier Brey. Fue él quien le pidió “a su antiguo jefe y amigo en Abengoa que se uniera al proyecto y él aceptó en esa fecha”. Justo ese mes expiraba su compromiso de no competencia.

"Felipe Benjumea Llorente trabaja en H2B2 desde octubre de 2016, donde está empleado como asesor de Estrategia", confirma Brey

En plena crisis, Abengoa pidió a Brey, según su versión, el cierre de su división y despidos. Él hizo una contrapropuesta. Se quedaría el negocio en una nueva empresa. A cambio “no percibirían compensación económica por salir”. La multinacional dio el visto bueno por escrito. Con Brey se fueron otros leales como Joaquín Alarcón o el hijo, Felipe Benjumea Porres.

H2B2 está en Dos Hermanas (Sevilla) y Los Ángeles. Su sede social está en Madrid, en la calle Fortuny 19, dirección común para algunas de las empresas de los Benjumea. Brey asegura que contrató a una firma externa que trabajaba con Abengoa. “Para ahorrar tiempo y trámites se aprovechó una empresa ya creada”. En este caso, Global Aerco, sin actividad desde 2013.

En el origen hay un crédito, explica el CEO de H2B2, y poco a poco se han ido incorporando accionistas. ¿Forma parte Benjumea Llorente del accionariado? “Los nombres de los inversores están sujetos a un acuerdo de confidencialidad”, explican.

La conspiración

Ante la juez de la Audiencia Nacional, Benjumea Llorente dio detalles de una especie de conspiración no confesable por la que el Santander pedía su cabeza y movía hilos para colocar al frente a Javier Monzón, de Indra, el mismo directivo por el que maniobró sin éxito días atrás para poner al frente de Prisa.

Supuestamente el banco de Botín frenó la ampliación de capital, forzó su salida y condujo a la empresa al caos. Es el relato que compra sin dudar una parte de su ciudad, Sevilla, que sigue bajando la voz para hablar del hombre fuerte de un clan familiar discreto pero muy influyente.

"El Banco Santander es un banco buitre. Eso lo tengo claro. A Felipe Benjumea se lo cargaron", cuenta alguien cercano al expresidente de Abengoa

“El Santander es un banco buitre. Eso lo tengo claro. A Felipe se lo cargaron por muchas cosas. Nunca una empresa privada hizo la apuesta por la innovación que hizo Abengoa. Eso y el cambio de legislación (de las energías renovables) fue lo que condujo al precipicio”, señala alguien que ocupó un puesto muy destacado en el Gobierno andaluz. “Mira el Popular. Es lo mismo. Cuando les interesa, quitan de en medio a quien sea y se hacen con el control”, comenta alguien que acompañó el crecimiento de Abengoa durante años.

Hay empresarios en Sevilla que dejan claro que la ciudad le debe poco a un hombre que “siempre miró por encima del hombro a la capital andaluza” y “no ha hecho más que cometer errores”. Como rastro queda una fundación cultural, Focus Abengoa, por la que muchos temen si la familia no permite la entrada de inversores extranjeros.

Torre solar de Abengoa. (Reuters)
Torre solar de Abengoa. (Reuters)

Otros nombres relevantes de la sociedad sevillana muestran indiferencia. Y algunos, “un profundo respeto” hacia la figura del ‘hijo listo’, el hombre de negocios y emprendedor que se echó a las espaldas e internacionalizó la empresa de su padre, Javier Benjumea Puigcerver.

La ruina de las familias

Felipe Benjumea durante años movió los hilos de varias familias enraizadas entre sí, con una relación endogámica en muchos casos, que se han convertido en un auténtico clan de apellidos largos y compuestos con fortunas labradas en Abengoa y ahora supuestamente en la ruina. Los Benjumea, los confundadores, los Abaurre, junto a los Aya, Solis, Sundheim o Guardiola conforman ese árbol genealógico de seguimiento difícil.

Como medida cautelar, la juez de la Audiencia Nacional dictó en enero de 2016 el embargo de cinco vehículos, un Chrysler, Mercedes o BMW y diez fincas de Felipe Benjumea. Muchos aseguran que “se quedó sin blanca”. Hay gente próxima que no compra esa versión. “Dinero tiene”, aseguran. Su vida no ha cambiado. Vive en la misma casa, continúa con hábitos muy similares, nunca fue ostentoso y sí discreto. Viaja mucho menos. Tiene oficina cerca de la estación de Santa Justa de Sevilla, donde está la sede de Inversión Corporativa, la sociedad que aglutina los activos de las que eran la principales familias accionistas de Abengoa.

Felipe llamó a su hermano Javier y quedaron para verse en plena caída de Abengoa. No hubo paz

Después de tiempos muy tensos con su hermano Javier Benjumea, a quien sacó definitivamente del consejo de administración de Abengoa en junio de 2016 tras años arrinconándolo, la caída en picado de la compañía provocó que ambos volvieran a sentarse juntos a una mesa. Fuentes cercanas al marqués de la Puebla de Cazalla aseguran que “Felipe lo llamó” y trataron de acercar posiciones en un momento crucial para la compañía. Duró poco.

A finales de junio, a la última reunión de Inversión Corporativa, Javier Benjumea no asistió y delegó su voto en uno de sus sobrinos, José García Carranza Benjumea. Hermano de Javier, el ‘killer’ del Santander, el hombre de confianza de Botín, el banco al que su tío culpa de su caída. Esta rama familiar lideró el voto en contra de Felipe Benjumea aglutinando el apoyo del 40% de los accionistas. Sigue teniendo la mayoría pero ya ni ordena ni manda como antes. “Él siempre manejó a sus hermanas”, narra un ‘ilustre’ sevillano.

Muchas de estas familias están entrampadas, al borde de la ruina. Uno de los principales activos de Inversión Corporativa, que tiene hasta 2024 para reestructurar una deuda que se ha convertido en un apisonadora tras la caída en picado del valor de las acciones de Abengoa, es el suelo. La filial inmobiliaria, Ibisa, debe otros cien millones de euros a Sabadell, Popular y Unicaja como grandes acreedores. La venta de una bolsa de suelo de un millón de metros cuadrados al norte de Sevilla es, por ahora, lo que mantiene unida a los Benjumea y compañía, una familia rota e hipotecada hasta las cejas.

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