"incluso 300 millones es mucho ahora"

Deutsche Bank pincha: ni BBVA ni Abanca ofrecen 700 millones por su filial española

Deutsche Bank ha desistido de la venta de su filial española ante el bajo precio que estaban dispuestos a ofrecer BBVA y Abanca, muy lejos de los 700 millones como mínimo que pedía

Foto: El logo de la aplicación de Deutsche Bank en un 'smartphone'. (Reuters)
El logo de la aplicación de Deutsche Bank en un 'smartphone'. (Reuters)

El proceso de venta del negocio minorista de Deutsche Bank en España, que se puso en marcha en marzo, como adelantó El Confidencial, fue cancelado ayer ante el bajo precio ofrecido por los dos únicos interesados: BBVA y Abanca (Crédit Mutuel se había retirado anteriormente). Sus ofertas se quedaban muy lejos de los 700 millones a que había ido bajando sus pretensiones el banco alemán, desde los 2.000 iniciales. Y es que los tiempos que corren para la banca no son nada buenos, a pesar de las buenas perspectivas económicas de nuestro país. "Incluso 300 millones es mucho en estos momentos por el Deutsche", según un participante que se retiró en las primeras etapas del proceso.

Según fuentes cercanas a la operación, esta tenía una enorme complejidad jurídica (derivada de que Deutsche solo vendía el negocio 'retail', pero estaba en la misma sociedad con la banca corporativa y de inversión, de las que no se desprendía) y operativa, que solo se justificaba si el precio era muy atractivo. Algo que no han juzgado así los potenciales participantes. Además, hay que tener en cuenta el mal momento elegido por la entidad alemana. Por eso, los grandes bancos españoles dieron la espalda al proceso desde el principio.

El rey emérito Juan Carlos saluda al presidente de Deutsche Bank España, Antonio Rodríguez Pina. (EFE)
El rey emérito Juan Carlos saluda al presidente de Deutsche Bank España, Antonio Rodríguez Pina. (EFE)

Crédit Mutuel, que se ha quedado colgado con la 'joint venture' con el Popular, Targobank, tras la venta de su socio al Santander, era uno de los candidatos claros para tratar de conseguir masa crítica en España. Pero no le compensaba la cantidad que tenía que invertir. Bankinter o ING, con los que también habría tenido un buen encaje, habían desistido a las primeras de cambio.

Más aguantó BBVA, famoso por rondar siempre los bancos que se ponen en venta para finalmente echarse atrás (como ocurrió con el Popular). En este caso, llegó a presentar una oferta por unos 300 millones, como también informó El Confidencial, muy lejos también de las pretensiones de Deutsche. Estos abandonos dejaron solo en la puja a Abanca, que ha movilizado importantes equipos, según las fuentes, para estudiar la que sería su primera adquisición en España a la espera de si finalmente Liberbank tiene que fusionarse. Sin embargo, distintos medios aseguran que Juan Carlos Escotet no estaba dispuesto a llegar más allá de 400-500 millones. De ahí que se haya cancelado la venta.

Razones de las bajas ofertas

En este rechazo a pagar más por la red del banco germano han influido varios factores, aparte de los problemas de rentabilidad —comunes a toda la banca— derivados de los tipos cero y de la caída del crédito (desapalancamiento). En primer lugar, está el riesgo de pérdida de clientes: una entidad nacional explica que los clientes de Deutsche Bank han elegido esta entidad para diversificar sus operaciones de la banca española porque es alemán. "Si va a dejar de ser alemán, pierde ese atractivo, con lo que es muy probable que los clientes vuelen cuando se venda". Además, su gran atractivo eran los clientes de banca privada y, para hacerse con ellos, sale mucho más barato fichar a sus banqueros que comprarse el banco, según otra fuente.

En segundo lugar, tenemos el mal momento elegido por Deutsche para realizar la operación, ya que se han cruzado la crisis del Banco Popular —que provocó de rebote el interés de varias entidades en Liberbank—, la salida a bolsa de Unicaja y la fusión de Bankia y BMN. Todos estos acontecimientos han rebajado las valoraciones de los bancos en España, lo cual ha perjudicado a la subasta del alemán.

Finalmente, está la complejidad de la operación desde el punto de vista operativo, además del jurídico: "Aquí no estamos hablando de comprar un banco e integrarlo, sino de lo que se conoce como 'carve-out', es decir, desenchufar una red de una plataforma tecnológica y enchufarla a otra. Es algo similar a lo que ha tenido que hacer CaixaBank con Barclays o Sabadell en Reino Unido con TSB", según un banco de inversión. "Es un proceso complicado y costoso, y solo merece la pena si el precio es muy atractivo. Y aquí no lo era", añade.

Mejor esperar tiempos mejores

El consejero delegado de Deutsche Bank, John Cryan. (Reuters)
El consejero delegado de Deutsche Bank, John Cryan. (Reuters)

Su consejero delegado, John Cryan, ha preferido dejar desierta la puja a la espera de tiempos mejores, cuando suban los márgenes y bajen las provisiones, que de nuevo amenazan con crecer con las nuevas propuestas contables del BCE. Oficialmente, ha transmitido un mensaje de que "seguimos comprometidos con nuestro exitoso y rentable negocio en España" pese al intento de venta. Esa rentabilidad es cierta —los bancos no rentables se venden por un euro o con garantías contra pérdidas—, pero cada vez es más baja: el beneficio de Deutsche en España cayó un 77,25% en el primer semestre, hasta 6,33 millones.

Además, Deutsche considera que ya no es tan urgente vender filiales en distintos países tras el éxito de su ampliación de capital de 8.000 millones, aunque algunos analistas y agencias de 'rating' siguen dudando de su fortaleza y el propio FMI lo ha incluido en una lista de bancos que tendrán problemas de rentabilidad.

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