SABADELL SE VA A ALICANTE Y CAIXABANK LO DECIDE HOY

Los bancos catalanes cambian de sede para atajar de raíz la huida de clientes

Los cambios de sede de los bancos catalanes se han adelantado a la declaración de independencia para tranquilizar a sus clientes y evitar una peligrosa fuga de depósitos

Foto: La sede de los servicios centrales del Banco Sabadell en Barcelona. (Reuters)
La sede de los servicios centrales del Banco Sabadell en Barcelona. (Reuters)

Los dos grandes bancos catalanes han decidido adelantar sus planes de cambio de sede, previstos para el remoto caso de que Cataluña se independizara realmente. Banco Sabadell decidió ayer domiciliarse en la antigua sede de la CAM en Alicante, como adelantó El Confidencial, y CaixaBank reunirá hoy a su consejo para decidir si hace lo propio en Palma de Mallorca. Más allá del innegable significado político de la decisión, esta obedece a la necesidad de atajar de raíz la retirada de depósitos y la pérdida de clientes ante la prolongación de la inestabilidad en Cataluña.

Este miedo, alimentado por el precedente del Banco Popular —en que la huida masiva de depósitos determinó su inviabilidad y resolución—, se había traducido en una fuerte caída de las cotizaciones de ambas entidades en bolsa hasta el miércoles. Ayer, la noticia del cambio de sede permitió al Sabadell recuperar un fuerte 6,16%, mientras que CaixaBank no le fue a la zaga, con el 4,93%.

No hay datos oficiales de la salida de depósitos desde el inicio de la crisis catalana, y los portavoces de los dos bancos niegan que hayan registrado movimientos significativos, más allá del nerviosismo y las consultas de numerosos clientes. Sin embargo, el BCE seguía de cerca la situación y distintas fuentes aseguran que el miércoles sí empezó a notarse una salida relevante y que ayer por la mañana se acentuó claramente, hasta que se conocieron los planes del Sabadell. En cualquier caso, el presidente de esta entidad, Josep Oliu, decidió que no podía correr más riesgos y convocó un consejo extraordinario para acabar con el problema mediante el cambio de sede.

El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu. (EFE)
El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu. (EFE)

Según las fuentes, hay dos tipos de clientes que estaban retirando dinero: los asustados y los revanchistas. Los primeros temen las posibles consecuencias para su dinero de una eventual independencia catalana, como una redenominación a una divisa devaluada o un corralito, y deciden retirar sus depósitos por si acaso (aunque cambiarlos de banco dentro de Cataluña no solucionaría nada; por eso, algunos lo que han hecho es domiciliar su cuenta en otra comunidad autónoma). Los segundos actúan movidos por la desafección hacia los catalanes generada en el resto de España por la intentona independentista, y pretenden castigar a CaixaBank y Sabadell por su origen, al igual que a otras muchas marcas de la región.

Las empresas empezaban a retirar su tesorería

El verdadero problema es que ya no se trataba de personas físicas, sino de empresas y organismos que colocan su tesorería en depósitos y que estaban empezando a salir de las entidades catalanas por prudencia, según algunas de las fuentes citadas. Precisamente, eso fue lo que movió a organismos públicos como la Seguridad Social, el Gobierno de Canarias o la CNMC a retirar sus fondos del Popular, lo que a la postre le dio la puntilla. De ahí el riesgo de no frenar el movimiento cuanto antes, aunque en este caso no hay problemas de solvencia, a diferencia del banco intervenido.

Un hombre saca dinero de un cajero del Banco Popular. (Reuters)
Un hombre saca dinero de un cajero del Banco Popular. (Reuters)

Una de estas fuentes añade que "CaixaBank y Sabadell se habían llevado una buena porción de los 18.000 millones que salieron en la crisis del Popular. Ese dinero es muy dinámico e, igual que en mayo o junio se fue del Popular, ahora se estaba yendo de Sabadell y CaixaBank". En su opinión, las próximas cifras oficiales de la AEB (la patronal bancaria) reflejarán la pérdida de gran parte de los depósitos que captaron entonces.

También hay cientos de testimonios de clientes que han tenido que soportar colas o han tenido problemas para retirar dinero en oficinas de estas entidades. Muchos de ellos cuentan que los empleados tratan primero de tranquilizarles con el argumento de que Cataluña no se va a independizar y que sus ahorros están perfectamente seguros. Y si no atienden a razones y persisten en su intención de sacar el dinero, les ofrecen traspasarlo a cuentas de otras oficinas de la misma entidad fuera de Cataluña.

Abortar el riesgo de una crisis de liquidez

Sea como fuere, el movimiento iniciado por Sabadell pretende restaurar la confianza de todos estos clientes de un plumazo y abortar así cualquier riesgo de sufrir una crisis de liquidez. El mayor temor de un banco es lo que los anglosajones llaman 'run on the bank', es decir, una salida de depósitos masiva y acelerada, porque no hay entidad que lo resista. Es lo que acabó con el británico Northern Rock, la primera víctima de la crisis financiera, y se puede producir sin necesidad de que el banco tenga problemas de solvencia, simplemente por la desconfianza y el temor de sus clientes.

La banca es el negocio más apalancado que existe: sus propios recursos (el capital) no llegan ni al 10% de su balance, por lo que el resto se financia con depósitos y emisiones de bonos. Si se retiran los primeros de golpe, la entidad no tiene liquidez para devolverlos; puede pedírsela al BCE, el prestamista de último recurso, pero cuando el movimiento es demasiado grande, tampoco basta para contenerlo, como ocurrió en el Popular.

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