ACUSA AL BANCO DE ESPAÑA DE NO EVITARLO

Quintás: "El coste del rescate de las cajas será superior a los 60.000 millones"

El expresidente de la CECA acusa a los políticos y al supervisor de la crisis que condujo al rescate de las cajas de ahorros, y augura que su coste superará los 60.000 millones

Foto: Juan Ramón Quintás, expresidente de la CECA. (EFE)
Juan Ramón Quintás, expresidente de la CECA. (EFE)

Juan Ramón Quintás, que presidió la Confederación de las Cajas de Ahorros (CECA) entre 2000 y 2010, es una de las voces más autorizadas para hablar de la crisis y el rescate bancarios. Pidió importantes reformas para evitar la catástrofe cuando aún era posible y, llegados al borde del precipicio en 2009, solicitó la inyección de recursos públicos al sector (lo que se llamó el 'manguerazo') como en el resto de Europa. No se le hizo caso y el resultado es el de todos conocido: un coste para el contribuyente de 60.700 millones. Importe que, a juicio de Quintás, será "sin duda superior" al final del proceso.

El exministro de Economía Pedro Solbes, junto a Luis de Guindos.
El exministro de Economía Pedro Solbes, junto a Luis de Guindos.

El expresidente no había hecho declaraciones públicas desde que dejó su cargo, por lo que su comparecencia del martes en la comisión que investiga la crisis financiera en el Congreso tiene todavía más valor. En su opinión, si se hubiera inyectado dinero público en 2009, cuando la Comisión Europea lo admitía sin problemas para rescatar a los bancos británicos, alemanes y holandeses, se habría reducido notablemente el coste del rescate. "La inyección temprana de fondos públicos en cuantía suficiente hubiera permitido restaurar antes el flujo del crédito, facilitando la salida de la crisis, al tiempo que hubiera resultado en una mayor recuperación de las ayudas concedidas".

"En España faltan médicos preventivos y sobran sepultureros", dijo entonces. Pero lo único que hizo el Gobierno fue crear el FROB. "Ganaron los sepultureros", sentenció ayer.

La politización de las cajas, origen del desastre

Fiel a su estilo, Quintás no dejó títere con cabeza y señaló a los dos grandes culpables de la catástrofe: los políticos, en especial los autonómicos, que se apropiaron de las cajas y las quebraron con su gestión irresponsable; y el Banco de España, que no fue capaz de frenar la burbuja ni de atajar la crisis pese a contar con instrumentos para ello. "Ciertamente, una buena regulación (limitando la influencia política y flexibilizando la capitalización) y supervisión (cortando ejemplarmente las malas prácticas) hubiera, sin duda, dificultado y limitado drásticamente los daños causados por la mala gestión de los administradores", explicó.

La "captura" de las cajas por los poderes públicos regionales provocó que sus responsables fueran nombrados "atendiendo más a criterios de afinidad política que a los de competencia para el cargo", que actuaran como bancos públicos regionales e incluso que condonaran los préstamos concedidos a partidos políticos. Asimismo, muchos directivos tenían "venia" por sus lazos con el Gobierno regional y actuaban al margen del consejo. Esto se tradujo en una mala gestión del riesgo por unos ejecutivos cuya remuneración estaba ligada al beneficio del ejercicio y al crecimiento del balance, por lo que se embarcaron en la burbuja de crédito inmobiliario y la expansión imprudente fuera de su territorio natural.

A su juicio, cuando estalló la crisis se produjo una "huida hacia delante" ahondando en las malas prácticas del sector, que se contagiaron a nuevas entidades "animadas por la aparente impunidad". Además, los gobiernos autonómicos decidieron mantener a toda costa el control de "sus" cajas y bloquearon fusiones interregionales que podrían haber reducido su riesgo e incluso haber solucionado su insolvencia. "Por el contrario, ponían todo su empeño, influencia y presión política para forzar a una fusión intrarregional, aunque la misma fuese totalmente desaconsejable desde cualquier perspectiva empresarial", en clara alusión a los presidentes entonces de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, y de Cataluña, Artur Mas. Asimismo, Quintás califica de "francamente contraproducentes" otras integraciones, como la que dio lugar a Bankia.

El BdE lo sabía y podía haberlo evitado

No obstante, el desastre se podría haber evitado si el Gobierno de Zapatero y el Banco de España de MAFO hubieran actuado de forma decidida. Quintás desmontó las dos excusas que han utilizado los responsables del supervisor para eludir sus responsabilidades (y que han usado profusamente como defensa en el caso Bankia). La primera es que es fácil criticar "a toro pasado" porque entonces no se disponía de la información que tenemos ahora, pero Quintás cita las advertencias de los inspectores del propio BdE y las suyas propias sobre la magnitud de la crisis.

El exgobernador del BdE Miguel Ángel Fernández Ordóñez, a la salida de la Audiencia Nacional. (EFE)
El exgobernador del BdE Miguel Ángel Fernández Ordóñez, a la salida de la Audiencia Nacional. (EFE)

La segunda es que no contaba con los instrumentos suficientes para atajar el problema; a eso, Quintás responde que "no es fácil aceptar tal justificación, salvo que se acreditase simultáneamente que el Banco de España, a lo largo de ese amplio periodo 2001-2007, hubiera denunciado su incapacidad y promovido la aprobación de las correspondientes normas". Y añade que el BdE pudo solucionar anteriores crisis bancarias sin esas normas.

¿Por qué no lo ha hecho entonces en este caso? En su opinión, por su falta de independencia del poder político, por sus problemas de gobernanza y porque la estrategia de "esperar y ver" era "muy cómoda para el supervisor". También considera que cometió una "omisión en el ejercicio de sus potestades", junto a la CNMV, en la venta de las preferentes y de las acciones de Bankia a los minoristas, lo que provocó las cuantiosas pérdidas de los inversores que hay que añadir al dinero público del rescate.

La Asociación de Inspectores del Banco de España coincidió ayer en el Congreso en estas acusaciones a la cúpula del supervisor, pues considera que pudo hacer mucho más para evitar la crisis y contaba con capacidad para ello. Y añadió su preocupación por que el nuevo sistema europeo de vigilancia de los bancos no realiza inspecciones 'in situ', lo que "nos puede conducir a un desastre aún mayor del ya sufrido".

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