no aceptan el bono de compensación

La curia rechaza el 'regalo' del Santander por las pérdidas del Popular

Varias congregaciones religiosas que tenían su patrimonio en el banco no han aceptado la contraprestación ofrecida por Ana Botín para evitar una oleada de demandas

Foto: Sucursal del Banco Santander en España. (Reuters)
Sucursal del Banco Santander en España. (Reuters)

Banco Santander se congratuló la semana pasada de la buena acogida que ha tenido el bono de fidelización con el que la entidad pretende compensar a los inversores del Banco Popular que perdieron todo sus ahorros cuando se produjo la reducción de su valor a un euro. La mitad del volumen de los 110.000 afectados había aceptado lo que la entidad calificó como un 'regalo'. Sin embargo, la propuesta, que obliga al cliente a desistir de presentar una demanda contra el grupo presidido por Ana Botín, no ha calado mucho en las órdenes religiosas. Unos ahorradores muy especiales de la institución intervenida por el Banco Central Europeo (BCE).

Según han indicado fuentes internas del Santander, hermandades católicas como la Congregación de la Pasión y la del Corazón de María, así como la Universidad de Navarra, vinculada al Opus Dei, han rechazado a día de hoy la oferta consistente en aceptar un bono con vencimiento perpetuo al 1% en compensación por la pérdida de la inversión que tenían en acciones o valores de renta fija del Popular. Según las mismas fuentes, la primera, conocida como Los Pasionistas y fundada hace casi 300 años, tenía apostados unos 550.000 euros, mientras que la segunda había destinado en torno a un millón de euros a comprar títulos de la entidad presidida por Emilio Saracho hasta el día de la intervención.

Las congregaciones religiosas prefieren pleitear en los tribunales a aceptar un ‘regalo’ que tiene un vencimiento perpetuo

Por su parte, la Universidad de Navarra había comprado acciones del Popular por 558.000 euros y, hasta el momento, tampoco ha aceptado la contraprestación del Santander. La razón, según explican fuentes jurídicas, es que la compensación propuesta solo cubre el 100% del daño causado a los ahorradores que tenían invertidos hasta 100.000 euros. Desde esa cantidad y hasta los 500.000, el bono solo devuelve hasta el 75% del importe, mientras que a partir del medio millón la indemnización es del 50% del dinero. Por encima del millón de euros, la contrapartida es cero.

Por ello, las congregaciones religiosas prefieren pleitear en los tribunales a aceptar un ‘regalo’ que, además de devolverles solo el 50% de lo perdido, tiene un vencimiento perpetuo. En el caso de que aceptaran el bono al 1% y lo vendieran de forma inmediata para hacer caja, el valor de este título de renta fija sería de cerca del 65% de su importe nominal, por lo que la minusvalía total sería aún mucho mayor. Ante tal tesitura, las órdenes católicas prefieren la vía de los tribunales para tratar de recuperar el 100% de lo invertido.

La presidenta del Santander, Ana Botín. (Reuters)
La presidenta del Santander, Ana Botín. (Reuters)

Fuentes próximas al Santander indican que todos los clientes, incluidas las congregaciones, tienen hasta el 7 de diciembre para aceptar su propuesta, por lo que negociarán una a una para tratar de convencerlas. De esta labor se está encargando principalmente Eduardo Pomares, conocido en el Popular como 'monseñor Pomares', por ser el responsable de cuidar durante muchos años del patrimonio de las hermandades. El directivo fue fichado por Ana Botín el pasado mes de abril, dos meses antes de la intervención de la entidad y la posterior venta al Santander.

Unos clientes muy singulares

Sin embargo, según indican otras fuentes, algunas congregaciones se han negado a reunirse con Pomares, al que responsabilizan de haber perdido gran parte de las aportaciones de sus feligreses. La animadversión es especial en la Universidad de Navarra, que no ha atendido las llamadas del ya ejecutivo del Santander para intentar buscar una solución. Otras fuentes apuntan que, pese a este encontronazo, las mayoría de las órdenes católicas mantienen todavía gran parte de su patrimonio invertido en depósitos en el Popular, por lo que no han retirado su dinero, condición necesaria para poder adherirse a la oferta.

En concreto, el banco dirigido durante los últimos 10 años por Ángel Ron gestionaba 5.400 millones de euros en manos de instituciones eclesiásticas que le confiaban el dinero recaudado de sus fieles y de donaciones. Se trata de una información confidencial que la entidad manejaba con gran prudencia y que Banco de España prohibía hacer pública. Según distintas fuentes, entre las entidades vinculadas a la Iglesia católica que trabajaban habitualmente con el Popular en labores solidarias se encuentran asociaciones próximas a la Conferencia Episcopal, el Opus Dei, la Orden Hospitalaria San Juan de Dios, la Orden Agustinos Recoletos, los Escolapios, los Maristas y las Salesianas.

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