La batalla escala a las empresas de toda europa

Iberdrola y Gas Natural chocan con Endesa por sus divergentes intereses en carbón y gas

Las compañías se agrupan bajo 'lobbies' antagónicos que intentan convencer estos días a la CE sobre cuál es la mejor forma de apoyar a las renovables en el proceso de descarbonización

Foto: Vista de la central térmica de La Robla (León). (EFE)
Vista de la central térmica de La Robla (León). (EFE)

Semana caliente en Bruselas. Las grandes eléctricas tratan de convencer a los reguladores comunitarios para hacer prevalecer sus intereses. Esta batalla se libra bajo la propuesta de la Comisión Europea de limitar las subvenciones solo para las plantas que generen electricidad con emisiones inferiores a los 550 gramos por kWh.

La medida busca ir hacia la descarbonización total que Europa se ha marcado para 2050. A ella se ha adherido una serie de eléctricas europeas bajo la asociación Make Power Clean, entre las que aparecen las españolas Iberdrola, Gas Natural o Acciona. Endesa, sin embargo, rechaza estar en el grupo. Otro 'lobby', Eurelectric, presidido por Francesco Starace, CEO de la italiana Enel, y donde también tiene presencia destacada la alemana E.ON, intenta dinamitar la propuesta de la Comisión.

¿A qué se debe esta discrepancia?

A los intereses que cada compañía tiene sobre el carbón y el gas. Todas las empresas energéticas tratan de dar una imagen verde, comprometida con el cambio climático y la descarbonización. Sin embargo, la realidad es que aquí lo que se están jugando es qué tecnología fósil acompaña a las renovables en la transición hacia una Europa libre de emisiones de CO2. En 2050, deberán desaparecer los gases de efecto invernadero. Sin embargo, hasta que las renovables no resuelvan su problema de intermitencia (no son capaces de producir en determinados momentos del día), las tecnologías tradicionales deberán permanecer para dar respaldo al sistema eléctrico.

La propuesta de la comisión reduce las emisiones de CO2. Pero su efecto más evidente a nivel empresarial es que deja fuera de juego a las centrales térmicas de carbón. Esta circunstancia no ha pasado desapercibida para las compañías con plantas accionadas por gas, que emiten menos de 550 gramos por kWh y pasarían el filtro de la directiva que ultima Bruselas. De ahí las discrepancias activas de unos y otros.

Dos grupos de presión que aglutinan a las firmas energéticas más importantes están en Bruselas intentando convenver a los responsables de la CE

Con este panorama, Eurelectric, gran 'lobby' eléctrico europeo liderado por Enel y E.ON, presentó este mismo martes un informe a las autoridades europeas en el que hace una enmienda a la totalidad de la iniciativa de limitación de CO2. Según explica, esta medida eliminaría todas las plantas de carbón y obligaría a nuevas inversiones en plantas generadoras a través de gas cuya amortización se prolongaría por más de 40 años, cuando solo serán necesarios de cinco a diez años más a partir de 2025.

El estudio, elaborado por la consultora Compass Lexecon, estima que una medida así elevaría el consumo de gas un 40%. Su solución: renovar y alargar la vida útil de las plantas de carbón de 40 a 60 años. Sus intenciones están claras, máxime cuando el grupo de presión está soportado por compañías como Enel y E.ON, que cuentan con innumerables plantas de carbón. Su apoyo también sirve a la empresa con más centrales térmicas en España, Endesa, cuyo máximo accionista es la propia Enel, que preside la asociación Eurelectric.

En contraposición a Eurelectric, varias compañías europeas han formado Make Power Clean, una plataforma que respalda la directiva de 550 gramos por kWh. Este es un grupo de empresas en que prevalecen los intereses relacionados con el gas y las renovables. Conscientes de la oportunidad que la descarbonización europea supone para el gas, han lanzado un comunicado de apoyo a la medida que limita las emisiones dirigido a todos los responsables políticos europeos de energía, incluido el ministro Álvaro Nadal. Este grupo se reunió este miércoles con el comisario de Energía y Cambio Climático, Miguel Arias Cañete, quien retuiteó un mensaje que este grupo lanzó en la red social Twitter.

Tanto Iberdrola como Gas Natural apoyan esta iniciativa. Además de reducir CO2, dejan fuera de juego a las plantas de carbón. Esto supondría un fuerte impulso para muchas de las plantas generadoras de electricidad con gas, que en España se encuentran prácticamente paradas. Si salen del 'mix' de generación las plantas de carbón, donde fundamentalmente tiene intereses Endesa, esto dejaría mayor posibilidad de penetración a los inactivos ciclos combinados de gas, donde primordialmente tienen intereses Iberdrola y Gas Natural.

De cara a la galería, todos venden su imagen de respeto al medio ambiente, pero la realidad refleja que el compromiso de descarbonización no siempre está alineado con sus cuentas de resultados. Endesa se opone a la limitación de CO2, dado que echaría por tierra su negocio del carbón. Sin embargo, si esta iniciativa fuera más ambiciosa y dejara también fuera a la generación eléctrica a través de gas (que emite CO2, aunque en menor medida), el resto estaría de acuerdo con la medida.

Central de ciclo combinado en Huelva.
Central de ciclo combinado en Huelva.

Las renovables, que ven esta pelea desde la barrera, apoyan la iniciativa de la Comisión. José María González, presidente de APPA, señala que "cualquier medida encaminada a limitar las emisiones de CO2 es positiva". La patronal de las grandes eléctricas, Unesa, se pone de perfil, ya que varios de sus miembros están enfrentados por esta cuestión y prefiere no pronunciarse. Sin embargo, esta asociación es la única representación española dentro de Eurelectric, que trata de mantener vivo al carbón.

En cualquier caso, la presencia de Unesa no encaja con la posición de varios de sus miembros. Iberdrola rechaza frontalmente el estudio encargado por Eurelectric, según fuentes próximas a los grupos de presión citados. El Ministerio de Energía de España y el Congreso de los Diputados se pronunciaron en contra del limite de emisiones por entender que no respeta el principio de subsidiariedad. Considera que la iniciativa condiciona el mix de generación de un país que además tiene un escaso nivel de interconexión. En la misma línea se mostró el Parlamento alemán, país con elevada generación a través de carbón.

Mientras, dos grandes conglomerados empresariales de poder muestran sus posiciones antagónicas a los responsables comunitarios. Ahora está por ver cómo legisla Bruselas, que haga lo que haga perjudicará los intereses de una de las dos partes.

Y mientras las empresas con intereses en gas y carbón luchan por liderar el respaldo del sistema eléctrico a las intermitentes renovables, ingenieros e innovadores se afanan en lograr baterías y sistemas de almacenamiento que hagan innecesarias las aportaciones del carbón, el gas o la nuclear. Ninguno de estos sabe cuándo llegará, pero todos son conscientes de que su sentencia de muerte se acerca.

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