para certificar su incapacidad de pagar la deuda

Los acreedores de Prisa encargan a KPMG una ‘due diligence’ para revisar sus cuentas

Los bancos y ‘hedge funds’ propietarios de los préstamos del grupo de medios de comunicación toman medidas ante el riesgo de impago si no se vende Santillana

Foto: El presidente de Prisa, Juan Luis Cebrián, durante una junta general de accionistas de la empresa. (EFE)
El presidente de Prisa, Juan Luis Cebrián, durante una junta general de accionistas de la empresa. (EFE)

Los bancos y ‘hedge funds’ propietarios de los préstamos de Prisa han empezado a tomar posiciones ante la indecisión del consejo de administración para adoptar medidas que les permitan cobrar sus 1.546 millones de euros de deuda. Según han confirmado fuentes próximas a la compañía editora de ‘El País’, los acreedores han encargado a KPMG que realice una revisión profunda de las cuentas del grupo de medios de comunicación y de su plan de negocio, para certificar la insuficiente capacidad de generación de caja para atender las obligaciones financieras.

La contratación de la consultora se produce después de que el consejo de administración de Prisa haya debatido la venta de Santillana al fondo estadounidense Rhône Capital, operación de desinversión sin la cual el 'holding' dueño de la Cadena SER no podrá hacer frente al vencimiento de 958 millones que debe amortizar el próximo año. Como adelantó El Confidencial el pasado 18 de septiembre, accionistas como Amber Capital (19%) y la familia Polanco (17%) se han opuesto a aceptar la oferta que el ‘private equity’ americano ha realizado por la filial de libros educativos, la unidad que genera el 70% del beneficio operativo del grupo.

Pese a que Juan Luis Cebrián, presidente de Prisa, considera que esta enajenación es esencial para reducir el apalancamiento a un nivel "razonable" y no incurrir en impago, algunos de los accionistas con más participación en el capital estiman que dar por buenos los menos de 1.200 millones que ha puesto encima de la mesa Rhône sería malvender la filial y no resolvería el problema de la deuda. La compañía, asesorada por Goldman Sachs, pedía 1.500 millones por su 75% de Santillana, pero ninguno de los candidatos que analizó la compra se acercó ni a los 1.300 millones.

Por ello, Amber Capital ha propuesto una ampliación de capital de al menos 240 millones, el 100% de la capitalización bursátil, que, por el contrario, no tendría el apoyo de varios de los principales accionistas actuales, ya que no pretenden perder más dinero. Entre otros, Telefónica, que ya ha reconocido que su participación del 13% se ha depreciado en 30 millones. Banco Santander (4%), CaixaBank (5%), HSBC (9%) y el magnate mexicano Roberto Alcántara tampoco quieren poner dinero nuevo sobre dinero viejo, como suele denominarse a este tipo de operaciones en los mercados de capitales.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

El encargo que han hecho los acreedores a KPMG es que examine línea por línea las cuentas de Prisa y su plan de negocio. Un requerimiento esencial para que un tercero independiente verifique la situación del grupo y sus dificultades a corto plazo para cumplir con sus obligaciones. Un dictamen imprescindible para sentarse con el consejo de administración y exigir una reestructuración profunda si no se deciden finalmente a vender Santillana, especialmente si las autoridades de competencia de Portugal vetan además el traspaso de Media Capital a Altice por 320 millones.

Otro consejo vital

El órgano de gobierno de Prisa se reúne de nuevo este viernes para analizar las distintas alternativas ante el riesgo de que los acreedores, con quienes la relación es bastante distante, exijan iniciar inmediatamente las negociaciones para la reestructuración de los 1.546 millones de pasivo. Una operación de rescate que pasa inevitablemente por un canje de la deuda por capital que supondrá que los bancos y ‘hedge funds’ se quedarán con la mayoría de las acciones del grupo. En consecuencia, los accionistas actuales perderán gran parte de su inversión, como ha ocurrido en los casos de Abengoa, Codere, Metrovacesa e Isolux, entre otras muchas.

Además, traería consigo un cambio radical del equipo gestor, al que los acreedores responsabilizan de la situación en la que ha entrado Prisa. Especialmente a Cebrián, presidente ejecutivo de la compañía, que el pasado mes de marzo criticó a este tipo de inversores que “buscan soluciones a corto plazo para sus intereses y no parecen preocupados por soluciones a medio y largo plazo en interés del resto de los accionistas y de la compañía”. El relevo de José Luis Sainz por Manuel Mirat como consejero delegado el pasado verano, como adelantó El Confidencial en mayo, no ha variado un ápice los opuestos puntos de vista sobre el diagnóstico de la compañía, según indican desde los tenedores de la deuda.

Los acreedores cuentan con el asesoramiento de Houlihan Lokey, el banco de negocios estadounidense especializado en el rescate de compañías en serios problemas, como ya hizo con Lehman Brothers y General Electric, y en España con Eroski, Cortefiel, Abengoa, Codere, TP Ferro, Itevelesa, Parnico y las autopistas de peaje actualmente en concurso de acreedores.

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