para pagarse un dividendo

Los Villar Mir sacan 250 millones de la hucha pese a las millonarias pérdidas del 'holding'

Los empresarios han decidido pagarse dos dividendos contra reservas de libre disposición de la corporación industrial, que el pasado año registró unos números rojos de 600 millones

Foto: El presidente de OHL, Juan Villar-Mir de Fuentes (i), junto al fundador del grupo, Juan Miguel Villar Mir. (EFE)
El presidente de OHL, Juan Villar-Mir de Fuentes (i), junto al fundador del grupo, Juan Miguel Villar Mir. (EFE)

¿Puede una empresa perder cientos de millones y sus accionistas repartirse un dividendo histórico? Sí. Al menos es lo que ha hecho la familia Villar Mir, que el pasado año aprobó remunerarse con hasta 250 millones con cargo a las reservas de libre disposición del 'holding' que lleva sus apellidos. Un conglomerado financiero e industrial que en 2016 registró unos números rojos de 596,8 millones por las fuertes minusvalías de OHL, la constructora que a su vez ha generado un agujero de 500 millones de euros al grupo.

Según documentación oficial, el 1 de julio del pasado año, el consejo de administración del Grupo Villar Mir, controlado por la propia familia, acordó distribuirse un dividendo de 100 millones de euros con cargo a reservas de libre disposición. El 2 de noviembre de ese ejercicio, el órgano de gobierno del 'holding' aprobó un segundo pago adicional de 150 millones de euros también con cargo a reservas de libre disposición. Es decir, los empresarios conocidos por sus negocios vinculados al ladrillo y a los fertilizantes echaron mano de la hucha de la sociedad matriz con el fin de obtener liquidez para sus asuntos personales.

De esta forma, los Villar Mir consiguieron los fondos que habían perdido por la ausencia de los flujos de dinero procedentes de sus participadas, como Abertis y Colonial, posiciones que tuvo que vender para hacer frente a sus obligaciones financieras con sus acreedores. Las pérdidas de OHL, que en 2016 tuvo que suspender la remuneración a sus accionistas, también golpearon de lleno al bolsillo de la familia, que habitualmente ingresaba unos 100 millones en dividendos.

Las reservas voluntarias están constituidas por los beneficios pasados dejados de distribuir entre los socios. Es lo que se conoce como una hucha discrecional que se guarda para la autofinanciación de la compañía en momentos de crisis de liquidez y de solvencia. Tras los dividendos abonados, Grupo Villar Mir contaba aún con 536,77 millones de reservas de libre disposición a finales de 2016, un ejercicio en el que la corporación registró unas pérdidas de 596,6 millones. Unos números rojos influidos por el mal comportamiento de OHL, de la que controlan el 51%.

El pago es totalmente legal de acuerdo con la Ley de Sociedades, pero fuentes próximas a la familia indican que sacar 250 millones de euros de la partida de ahorros pone de manifiesto los apuros personales de los Villar Mir. Los gestores confían en darle la vuelta a los números o al menos detener la sangría del 'holding', cuyas ventas cayeron un 11%, hasta los 6.445,8 millones, en el último ejercicio fiscal. Un año en el que el beneficio bruto de explotación descendió un 82%, hasta los 198,5 millones.

Plan de choque

Teniendo en cuenta que la corporación cuenta con una deuda de 4.470 millones de euros, la relación entre el ebitda y el pasivo es de 22,5 veces. Una proporción insostenible que supera con creces lo recomendable por parte de los analistas, que suelen aconsejar que el cociente no rebase las dos veces. Ante esta situación, y tal y como adelantó El Confidencial el pasado lunes, la familia Villar Mir ha decidido vender OHL, de la que todavía es accionista mayoritario y por cuyo paquete podría obtener unos 500 millones. Un dinero insuficiente para calmar a unos acreedores que a su vez tienen que dar cuenta al Banco Central Europeo (BCE) de su cartera de préstamos dudosos.

La familia lleva más de un año con un plan de choque para deshacerse de todos los activos por los que puede obtener liquidez para reducir su endeudamiento, la verdadera obsesión de Juan Villar-Mir de Fuentes, el presidente de OHL y vicepresidente del grupo, y de Javier López Madrid, consejero delegado del 'holding'. En los últimos meses se ha desprendido de una participación en el complejo inmobiliario de lujo Canalejas, de sus hoteles en México y de un paquete residual en Fertial y Ferroglobe, amén de sus acciones en Abertis y Colonial. En total, más de 2.200 millones en ventas.

Sin embargo, se ha topado con problemas a la hora de traspasar sus negocios de concesiones en Latinoamérica y sus centrales hidráulicas en Galicia, operación abortada por el Gobierno de Alberto Núñez Feijóo.

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