crea un 'ejército' de 250 impulsores digitales

Santander lanza un plan digital para captar 1,2 millones de móviles y cerrar oficinas

La entidad ha denominado 'digifilosofía' a su nueva estrategia, con la que pretende transformar los hábitos de sus clientes para que operen principalmente a través de canales tecnológicos

Foto: Fotografía de archivo de una sucursal del Banco Santander. (EFE)
Fotografía de archivo de una sucursal del Banco Santander. (EFE)

'Digifilosofía'. Este es el vocablo comercial que Banco Santander ha creado para lanzar una nueva campaña con la que pretende que los clientes que habitualmente operan a través de las oficinas lo hagan a partir de octubre desde el teléfono inteligente o cualquier otro dispositivo móvil. Así lo presentó la semana pasada Rami Aboukhair, consejero delegado de Banco Santander España, en una reunión interna con los 250 directivos que se van a encargar de la transformación digital, cuyo objetivo final es abaratar los costes de la entidad.

Con el eslogan 'Súbete a mi banco' y la canción 'Color esperanza' (Diego Torres) adaptada a un lema comercial, Aboukhair presentó la estrategia con la que Santander pretende que los clientes aprovechen las potencialidades de una nueva aplicación móvil que el banco lanzará en octubre. El máximo responsable de la entidad en España quiere que los depositantes y ahorradores cambien sus hábitos y comiencen a realizar sus operaciones más comunes a través del teléfono, las tabletas o cualquier otro dispositivo digital que les evite tener que acudir a las sucursales.

El consejero delegado del Banco Santander, Rami Aboukhair. (EFE)
El consejero delegado del Banco Santander, Rami Aboukhair. (EFE)

Para ello, el banco ha identificado a 250 'promotores' que se van a reunir con los 21.700 empleados de Santander España para explicarles las funcionalidades de la nueva aplicación, con el fin de que posteriormente se las transmitan a los clientes. Una transformación que irá acompañada por una gran campaña de promoción a partir del próximo mes y que, como suele ser habitual en la entidad presidida por Ana Botín, tiene objetivos concretos de captación. No se trata, por tanto, de una mera estrategia cosmética.

Según fuentes conocedoras de los planes del Santander, el objetivo que se ha marcado la entidad es incrementar el número de clientes digitales en 1,2 millones a finales de 2018, hasta los 4,2 millones, frente a los tres millones con los que contaba a 30 de junio de 2017. Un incremento del 40% que Luis Colorado, director de banca digital e innovación de Santander España, también presente en el encuentro de la pasada semana, se ha puesto como reto y que ha sido comunicado a los responsables regionales de banca al por menor de la entidad.

Colorado considera, según explicó esta primavera en unas jornadas sobre innovación digital, que "tenemos que replicar el funcionamiento de gigantes como Amazon o Google. No podemos competir con ellos en datos, pero podemos apostar por un modelo de relación con personas las 24 horas con todas las palancas digitales”. Un mantra que transmitió la pasada semana a los 250 asistentes para hacerles ver la decisión del banco de apostar firmemente por el trasvase de los clientes tradicionales a los nuevos canales de distribución.

Ajuste a la vista

Según otras fuentes, el fondo de esta estrategia es el de aprovechar las nuevas capacidades que ofrece la tecnología para abaratar los costes de Santander España. Un plan que, según añaden, llevará consigo el cierre de más oficinas. De hecho, los responsables del banco firmaron en abril un acuerdo con los sindicatos mayoritarios para analizar el adelgazamiento de la red de sucursales, pacto que finaliza en abril de 2018, pero que es prorrogable año a año. El compromiso adquirido por la entidad es el de mantener determinadas condiciones económicas y de movilidad a las personas que se verán afectadas por esta decisión.

En abril de 2016, Santander anunció que clausuraba 450 oficinas, lo que llevaba implícita la salida de unos 1.400 empleados, incluidos unos 400 del centro corporativo. Pero, finalmente, el número de sucursales que no volvieron a abrir se elevó a 556, hasta dejar la red en 2.911 puntos de venta. Un soporte físico que ya había sufrido un duro ajuste en 2013, cuando la primera institución bancaria de España bajó la persiana de 700 sucursales tras la integración de Banesto.

Los planes de recursos humanos del Santander sufrirán un cambio sustancial en los próximos meses, cuando el banco ponga en marcha la integración con el Popular. La absorción de las 1.644 oficinas del grupo intervenido por la Comisión Europea y sus 12.350 empleados se saldará probablemente con un nuevo ajuste tanto en el número de puntos de venta como en el de la fuerza laboral. Analistas del sector financiero calculan que la entidad podría despedir a entre 3.000 y 4.000 trabajadores el próximo año, los mismos que eliminó cuando absorbió Banesto.

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