la pagará el propietario del inmueble

El Beatriz salva a las familias del Opus de la deuda por la ampliación del Popular

Unión Europea de Inversiones se ha liquidado sin deudas porque las asume el propietario del Edificio Beatriz, que las pagará con los alquileres cuando el Popular abandone su sede actual

Foto: Edificio Beatriz en Madrid. (Wikipedia: Luis García)
Edificio Beatriz en Madrid. (Wikipedia: Luis García)

Las familias vinculadas al Opus Dei accionistas históricas del Banco Popular, agrupadas en Unión Europea de Inversones (UEI), se han librado de un serio problema que afecta a los que acudieron a la ampliación del banco en 2016 con un crédito: no tendrán que devolverlo ni pagar los intereses. Según fuentes cercanas a este grupo, esta deuda de más de 200 millones ha sido asumida por la empresa propietaria del Edificio Beatriz, Vyosa, que lo devolverá con los ingresos del alquiler del inmueble una vez se cierren los servicios centrales del banco ahora propiedad del Santander y liberen el espacio que ocupan actualmente.

Con la resolución del Popular y la amortización de su capital, las acciones de UEI pasaron a valer cero, como las del resto de los accionistas del banco. Pero muchos de ellos que también compraron a crédito tienen ahora que hacer frente a esa deuda sin el respaldo de las acciones que pignoraron como garantía; es decir, además de perder toda su inversión, deben pagar otro tanto para devolver el préstamo. Sin embargo, UEI se va a librar de poner más dinero gracias a la intervención de Vyosa (Viviendas y Oficinas SA), empresa que pertenece a uno de sus accionistas, Carlos Figuero. UEI formaba parte de la Sindicatura de Accionistas del Popular, creada en 1946, que contaba con el 9% del capital.

De esta manera, en la junta de accionistas de este 'holding' celebrada el 27 de julio, UEI acordó su disolución con un pasivo de cero euros. Ante las preguntas de algunos accionistas sobre cómo era posible tal cosa después de perder todas las acciones con las que responder del crédito, los miembros del consejo respondieron que se había hecho cargo de todo el pasivo (238 millones en total) la propietaria del Beatriz, según las fuentes consultadas.

El expresidente del Banco Popular, Ángel Ron (2d). (EFE)
El expresidente del Banco Popular, Ángel Ron (2d). (EFE)

Carlos Figuero es miembro de este grupo de accionistas y ha querido quitar a sus colegas la losa de esta deuda por su afinidad afectiva y religiosa, según las fuentes. Su plan es ir devolviendo esta deuda con los ingresos que obtenga del alquiler de este privilegiado inmueble, situado en pleno barrio de Salamanca de Madrid: en la esquina de las calles Velázquez y Ortega y Gasset.

Alquilar el edificio cuando salga el Popular

Como adelantó El Confidencial, el crédito para financiar las compras de acciones —en la proporción que le tocaba a UEI, en torno al 3% del capital del Popular— en la ampliación de capital de 2.500 millones que acometió Ángel Ron fue concedido originalmente por el propio Popular (60 millones), Banco Santander (45 millones) y Sabadell (56 millones). A principios de este año, UEI entró en causa de disolución, por lo que tuvo que refinanciar la deuda con Santander, Bankia y Sabadell, y ahí fue donde entró Vyosa, que se hizo cargo no solo de la deuda de la ampliación, sino del pasivo total de 238 millones que arrastraba UEI.

El plan de Vyosa es ir devolviendo esta deuda con los ingresos que obtenga del alquiler del inmueble. Hasta ahora, el grueso del mismo está ocupado por el Popular, que tiene allí la presidencia y su sede corporativa; es decir, su casero era su accionista. Con la absorción por el Santander, el banco resuelto abandonará las instalaciones: el grueso de los directivos y empleados saldrá de la entidad (como en todas las fusiones, para conseguir sinergias de costes), y los que se queden se irán a Boadilla.

Agravio para los demás inversores

Dada la privilegiada situación del Beatriz, su propietario espera que prácticamente le quiten esas oficinas de las manos. Y además, al eliminarse el conflicto de interés actual, podrá cobrar un alquiler mucho más alto, acorde con los precios actuales del mercado de oficinas 'prime'. Lo cual arrojará unos elevados ingresos con los que podrá amortizar el crédito con el tiempo sin demasiados problemas.

La presidenta del Santander, Ana Botín, en la presentación de la compra del Popular. (Reuters)
La presidenta del Santander, Ana Botín, en la presentación de la compra del Popular. (Reuters)

Pero los que no tendrán que esperar nada para evitar el quebranto son sus socios de UEI gracias a su 'generosidad'. A diferencia del resto de los inversores que acudieron a la ampliación mediante préstamos. Santander les ha concedido tres años de carencia (al 4% de interés) antes de empezar a pagar la deuda, y a aquellos que invirtieron menos de 100.000 euros les devolverá su dinero (mediante bonos perpetuos). Pero los que invirtieron más deberán conformarse con una quita o devolver el crédito cuando transcurra el periodo de gracia.

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