el fondo se pone en manos de rothschild

ACS ofrece al fondo activista TCI sumarse a su consorcio para lanzar la OPA por Abertis

Lazard, asesor de la constructora, ha propuesto al The Children Investment, el primer accionista privado de Aena, financiar conjuntamente la contra oferta por la concesionaria

Foto: El presidente de ACS, Florentino Pérez. (EFE)
El presidente de ACS, Florentino Pérez. (EFE)

La batalla por Abertis tiene un nuevo capítulo. En la carrera acelerada por montar una contra Oferta Pública de Adquisición (OPA) para competir con la lanzada por Atalntia, ACS está sondeando a números potenciales inversores con capacidad para acometer una operación por hasta 17.000 millones de euros. Según han confirmado fuentes próximas a las negociaciones, Lazard, banco asesor de la compañía dirigida por Florentino Pérez para esta transacción, le ha propuesto a The Children Investment (TCI), el fondo activista que movilizó la propuesta de Aena, sumarse a su consorcio.

TCI ha contratado los servicios de Rothschild para que le ayude a estructurar cualquier alternativa que le permita participar en el pastel de Abertis. El fondo, conocido por la presión que ejerce en los consejos de administración para crecer mediante compras y ventas de activos, intentó sin suerte que Aena, de la que tiene el 11% del capital, presentase una OPA alternativa a la formalizada por Atlantia. Sus pretensiones chocaron con los ministerios de Fomento, Economía y Hacienda, que rechazaron esta propuesta puesto que provocaría la perdida del carácter pública del gestor aeroportuario. Actualmente, el Estado español es el mayor accionista con el 51% de las acciones, pero una adquisición de tal calibre le hubiera diluido por debajo del 30%.

Además, el Ejecutivo consideró que la operación tendría serias dificultades para ser aprobada en el Parlamento, puesto que había que cambiar la ley para permitir una transacción de tal calibre. Dada su minoría en el Congreso, hubiese requerido el apoyo de Ciudadanos y del PSOE para lanzar una OPA sobre una compañía principalmente catalana, que tiene como mayor accionista a Criteria CaixaCorp, con cuyos gestores el Gobierno tiene actualmente serias tiranteces. Por tanto, se hubiera interpretado como un gesto con el universo La Caixa en un momento muy delicado de las relaciones entre Moncloa y la Generalitat.

 Foto: EFE.
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En tercer lugar, la compra de Abertis hubiese supuesto la nacionalización 'ipso facto' de las principales autopistas españolas en manos privadas, una maniobra incoherente con la propia decisión del Gobierno de rechazar alargar el vencimiento de la concesión de cuatro autovías de peaje de la propia Abertis, la AP-7 Tarragona-Alicante (2019), Barcelona-La Jonquera y Tarragona (2021), la AP-4 Sevilla-Cádiz (2019) y la AP-2 Zaragoza-Mediterráneo (2021).

Pese a este rechazo, TCI sigue muy interesado en no dejar escapar la oportunidad de entrar en Abertis con mando en plaza. Por ello, el 'private equity' se ha puesto en manos de Rothschild para buscar otras alternativas que no pasen por implicar a Aena. La contratatación de este banco no es baladí, puesto que cuenta desde finales del pasado mes de diciembre con Iñigo Fernández de Mesa, exsecretario de Estado de Economía, como consejero. Fernández de Mesa tiene una excelente relación con Luis De Guindos, con el que coincidió en Lehman Brothers España, y goza de toda la confianza del Gobierno actual.

El fondo ha recibido también los acercamientos de PJT Partners, la antigua división de banca de inversión de Blackstone, y de JP Morgan para analizar otras opciones. Pero la que más le ha gustado es la que le ha propuesto Lazard, que a través de Pedro Pasquín, su máximo responsable en España, le ha invitado a ser un inversor destacado del consorcio que está tratando de construir ACS para ofrecer más de los 16,5 euros por cada acción que Atlantia ha puesto encima de mesa.

Cambio de estrategia de Florentino

En cualquier caso, fuentes financieras apuntan que el plan del grupo de construcción, que presenta este viernes sus resultados del primer semestre, aún está en fase preliminar. Levantar 17.000 millones de euros, de los que ACS debería aportar unos 8.500 millones, no es una cuestión sencilla pese a la mejora de la solvencia de la multinacional, que esta primavera recibió por primera vez la calificación de empresa segura para invertir. Además, Florentino Pérez debería explicar muy bien este cambio de estrategia, puesto que desde el fallido intento de tomar Iberdrola, el holding se ha dedicado de forma intensiva a vender activos para reducir deuda.

La última gran desinversión fue la venta de Urbaser a un grupo chino, lo que le permitió reducir su pasivo a poco más de 1.000 millones, frente a los más de 7.000 que llegó a tener cuando se embarcó en la adquisición del 20% de la eléctrica. La subida de la cotización de ACS, que llegó a hundirse hasta los 13 euros, se debe en gran parte al esfuerzo del equipo directivo por rebajar sus préstamos.

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