el número de locales cae un 5,4%

Tinder, botellón y pocos jóvenes: ¿por qué están cerrando tantos bares de copas?

Los hábitos de beber en la calle o ligar a través de una 'app' están robando público a las discotecas, o así lo ven los hosteleros. El despegue de la economía no se nota en los locales de ocio nocturno

Foto: Otras alternativas de ocio están robando protagonismo a los bares de copas.
Otras alternativas de ocio están robando protagonismo a los bares de copas.

¿Quién necesita discotecas teniendo Tinder? Los bares de copas están perdiendo fuelle, y los hosteleros lo achacan al envejecimiento de la población y a las (no tan nuevas) vías para conocer gente o ligar. El número de locales especializados en ocio nocturno ha caído un 5,4% entre 2014 y 2017 hasta alcanzar los 17.591 establecimientos en enero, en pleno despegue de la economía española. Son datos de la consultora Nielsen.

La Federación Española de Hostelería (FEHR) ratifica que los cierres superan a las aperturas. "Los establecimientos de bebidas siguen presentando resultados negativos, con un 1,5% menos de locales en 2016 respecto al año anterior". ¿A qué se debe esta tendencia? El botellón o las 'quedadas' con amigos en casa están relegando a las discotecas a un segundo plano.

"Cada vez es más frecuente encontrarse con consumos salvajes de alcohol en plena calle, también por parte de menores", sostiene el presidente de FEHR tras ser preguntado por las causas del declive. Emilio Gallego pone el acento en el auge de las redes sociales y las 'apps' que ponen en contacto a personas con intereses comunes. "El sector de ocio nocturno cumple una clara función de interrelación. Ahora existen muchas más vías para hacer nuevos amigos" más allá de acabar la noche en un bar de copas.

El botellón o las 'quedadas' con amigos en casa están relegando a las discotecas a un segundo plano"Antes se ligaba en la discoteca; ahora se liga en Tinder", apostillan fuentes del sector. Y destacan otras alternativas de ocio que hoy están robando protagonismo a los bares de copas, como los videojuegos, las series o las fiestas en casa. "Nos estamos 'europeizando' poco a poco", concluyen.

Eso sin contar con la pirámide de población. Cada vez hay menos jóvenes, y los pocos bebés que nacen sugieren que no será fácil revertir esa tendencia. La tasa de fertilidad en España está por los suelos, con apenas 1,3 hijos por mujer. La media de la Unión Europea está entre 1,8 y 1,9.

De quedarse en paro a montar un bar

Otra de las circunstancias que han obligado a 40.000 hosteleros a bajar la persiana en 2016 es la falta de especialización. La crisis dejó a miles de personas con una mano delante y otra detrás. "Muchas de ellas pensaron que no hacía falta ser un profesional de la hostelería para meterse en el negocio, pero les salió mal. No es tan fácil", apunta el director ejecutivo de la Federación Española de Bebidas Espirituosas (FEBE). Bosco Torremocha insiste: todos deben aspirar a "ser los mejores" para salir a flote, por más que operen en una economía de servicios líder en turismo. "La hostelería es una actividad refugio del desempleo", añade Gallego.

¿Qué pasó con las 'víctimas' de la construcción —por poner un ejemplo— que invirtieron sus ahorros en montar un bar? Algunos siguen dando de comer a su familia a través de esta vía, otros han tenido que claudicar... "Y unos cuantos han vuelto a su profesión anterior o han cambiado de trabajo aprovechando la mejora de la economía", sugieren fuentes del sector. "Trabajar todos los fines de semana o sin horario de salida es muy duro. No todos están dispuestos y buscan alternativas para ganar en calidad de vida".

La subida del precio de los alquileres también hace mella en el pequeño autónomo, a menudo incapaz de hacer frente a decisiones 'imprevisibles' de las administraciones públicas. "Con cualquier mínimo movimiento —como el impuesto a las bebidas azucaradas en Cataluña— puedes descuajaringar un negocio. Los hosteleros necesitan repercutirlo en el precio, porque si no pierden dinero", reflexiona Torremocha.

El botellón está haciendo daño a los bares de copas.
El botellón está haciendo daño a los bares de copas.

O si no que se lo pregunten a los bares de copas, sufridores del 'doble impuesto al cubata': Montoro subió un 5% la presión fiscal sobre el alcohol y estuvo a punto de establecer un gravamen a las bebidas azucaradas, aunque reculó... hasta nuevo aviso.

Esta medida ya ha tenido sus primeras consecuencias para las marcas de bebidas espirituosas: "Es una mala decisión en un mal momento. Hemos tenido un inicio de año regular", advierte el presidente de FEBE sin entrar en detalles. No obstante, este sector cosechó buenos datos en 2016: su consumo repuntó un 5% gracias al tirón de la hostelería, y las exportaciones se dispararon un 6% respecto al ejercicio anterior. "Esperemos que este año no nos pongan un impuesto al hielo", bromea Torremocha.

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