ambas entidades italianas venían arrastrando problemas

El BCE declara "en quiebra o cerca de quebrar" a Veneto Banca y Banca Popolare

"Han incumplido de manera repetida los requisitos de capital impuestos por los supervisores", explica Fráncfort en un comunicado

Foto:  El presidente del BCE, Mario Draghi. (EFE)
El presidente del BCE, Mario Draghi. (EFE)

Primero fue el Popular y ahora llega el turno de Italia. El Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado este viernes, al cierre de los mercados, que los italianos Veneto Banca y Banca Popolare están “en quiebra o cerca de quebrar”. El mismo veredicto que llevó al Banco Popular a ser puesto en manos del Banco Santander por el precio de un euro.

Ambas entidades, que venían arrastrando serios problemas, “han incumplido de manera repetida los requisitos de capital impuestos por los supervisores”, explica Fráncfort en un comunicado. El BCE “había dado tiempo a los bancos para que presentaran planes de capitalización, pero los bancos no han sido capaces de ofrecer soluciones creíbles a futuro”, añade.

Sin embargo, al contrario de lo que sucedió con el Banco Popular, la Junta Única de Resolución ha decido no dar un paso adelante en este caso. Según el BCE, considera que ambas entidades no cumplen con las “condiciones para una resolución”. Y, “como consecuencia, la liquidación de estos bancos tendrá lugar bajo los procedimientos italianos de resolución”, según ha explicado el propio JUR.

El nuevo mecanismo de resolución de bancos de la eurozona se estrenó hace poco más de dos semanas con el Banco Popular, después de que el BCE considerara que sufría problemas de liquidez y, por tanto, estaba en quiebra o al borde de la quiebra. En este caso, el JUR sí que se involucró, trabajando durante la noche del martes 6 al miércoles 7 de junio para concluir un acuerdo antes de la apertura de los mercados, que acabó con la venta de la entidad antes presidida por Emilio Saracho al Santander por un euro.

En la resolución del Popular, de la que quedan por aclarar ciertas cuestiones como el motivo por el que se consideró que no podía beneficiarse de más líneas de liquidez de emergencia que ofrece el BCE, se aplicaron pérdidas a los accionistas y a los tenedores de deuda, pero quedaron a salvo los depositantes y se evitó la inyección de dinero público.

La operación anunciada este viernes permite que se proceda a buscar una solución o liquidar ambos bancos italianos a lo largo del fin de semana, como suele tratar de hacerse en estos casos.

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