¿DOBLE RASERO?

Por qué se declaró al Banco Popular "cercano a la quiebra" y no al Monte dei Paschi

El Banco Popular pasará a la historia como el primer banco que fue declarado “en quiebra o cercano a la quiebra” por el Banco Central Europeo (BCE)

Foto: Imagen corporativa del banco italiano. (Reuters)
Imagen corporativa del banco italiano. (Reuters)

El Banco Popular pasará a la historia como el primer banco que fue declarado “en quiebra o cercano a la quiebra” por el Banco Central Europeo, en calidad de Supervisor Único de la eurozona. Una suerte que ha logrado esquivar Monte dei Paschi di Siena, pese a arrastrar una cartera de activos mucho más deteriorados que los que atesora la entidad española.

El motivo oficial que precipitó este martes la resolución del banco español fue su falta de liquidez. O se daba el paso, o sus oficinas no podrían abrir en la mañana del miércoles, según fuentes del Ministerio de Economía. La entidad había agotado las líneas de emergencia (ELA) que ofrece el Banco Central Europeo a entidades en apuros, siempre que sean solventes. En dos días, en los que su desplome en bolsa ha seguido intensificándose, se quedó sin colateral —a modo de garantía que el BCE exige— para respaldarlas. Fráncfort cerró entonces el grifo y declaró insolvente al banco.

Banco Popular. (E. V.)
Banco Popular. (E. V.)

Pero antes de llegar a esta situación, el Popular se ha visto penalizado por unas declaraciones filtradas a Reuters, en las que la presidenta de la Junta de Resolución Única, Elke König, apuntaba a que el banco estaba bajo vigilancia. Unas palabras que, aunque luego trataron de ser matizadas, alimentaron aún más la desconfianza que pesaba sobre la entidad y profundizaron su caída de valor en la bolsa, así como la salida de depósitos.

Esta situación, pero también el hecho de que el BCE, dirigido por el italiano Mario Draghi, haya por el momento permitido los movimientos de Roma en torno a MPS, ha hecho que surjan dudas sobre si se está juzgando con un doble rasero a las entidades, en función de su nacionalidad.

El salvavidas público para MPS

¿Cómo es posible que Monte dei Paschi di Siena se haya asomado al borde del abismo sin perder pie? En buena medida, se debe a la intervención del Gobierno italiano. Desde hace meses, el MPS tiene acceso a las líneas de liquidez puestas a disposición de la banca por el Tesoro italiano, que a su vez cuenta con la garantía del Estado. Es decir, el respaldo público permite que el Tesoro siga emitiendo bonos para mantener el cordón umbilical de liquidez a la banca. Y así Roma consigue que MPS se siga considerando solvente, a ojos del BCE y bajo la atenta mirada de Bruselas.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Pero, además, el principio de acuerdo entre Bruselas y Roma anunciado el pasado jueves supondrá que el Estado italiano tendrá que hacer frente a inyecciones de fondos públicos en forma de la conocida como 'recapitalización precaucionaria'. Un rescate en toda regla, con el lastre que esto supone para las arcas públicas. La fórmula elegida para el MPS impone una serie de condiciones y se considera una ayuda de Estado, pero evita su resolución, aunque sí tendrá que hacer frente a un plan estricto de reestructuración.

En el caso del Popular, el Gobierno español —escaldado ya tras el rescate de 2012— ha decidido no poner dinero público para salvar al banco. Por ello, la compra de la entidad por el Santander al precio de un euro es “una buena salida (…) sin la utilización de recursos públicos”, para el ministro de Economía español, Luis de Guindos.

Compensar o no a los clientes privados

Otra diferencia fundamental en ambos casos afecta a los bolsillos de los clientes minoristas. El Gobierno italiano ha pactado con Bruselas poner en marcha un sistema de compensación de parte de las pérdidas que ocasione el saneamiento de MPS. Roma ha declarado que la entidad vendió deuda de forma fraudulenta a todos los clientes que compraron deuda antes de 2016, por lo que deben ser compensados —una situación muy diferente a la de los preferentistas españoles tras el rescate de 2012, ya que tuvieron que reclamar de manera individual sus compensaciones, a través de sistemas de arbitraje—.

Respecto al Popular, de tener que llevarse a cabo compensaciones, corresponderá al Banco Santander hacerse cargo del proceso, según fuentes del Ministerio de Economía. No obstante, la presidenta de la entidad que se ha hecho con el Popular por un euro ya ha avisado de que no habrá compensaciones.

Inestabilidad política

Pero más allá de las cuestiones financieras, otros factores han pesado a la hora de decidir el futuro de MPS y Popular. Tras los años duros de la crisis, España aplicó dolorosas medidas y tuvo que recurrir a un rescate de sus socios europeos de 41.333 millones de euros para sanear su banca, mientras que Italia ha ido siempre arrastrando los pies. El resultado es que España presenta hoy el mayor crecimiento entre las grandes economías europeas, mientras que las cifras de Italia son más modestas.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Además, tras el 'impasse' que vivió el país entre las dos últimas elecciones generales, España ha recobrado la estabilidad política, pese a los casos de corrupción y al desafío catalán. El país es un socio fiable, si se compara con algunos de sus vecinos. Y, aunque parezca paradójico, esta situación de mayor confianza también ha alimentado la sensación de que se podía resolver el Popular sin causar terremotos. Es más, la sensación en el sector es que la operación ha sido positiva, ya que refuerza la confianza en el buen funcionamiento del sistema.

En cambio, Monte dei Paschi di Siena es un motivo recurrente de preocupación en los pasillos europeos. Se teme que la entidad más antigua del mundo pueda arrastrar consigo a buena parte de la aún titubeante economía transalpina, donde también se ciernen las dudas sobre otras dos entidades: Banca Popolare de Vicenza y Veneto Banca. Con unas posibles elecciones a la vuelta de la esquina, se quiere evitar que una situación difícil impulse aún más al Movimiento Cinco Estrellas. Y es que después de haber salvado los muebles en París y La Haya, nadie quiere jugársela y dejar que Roma caiga en manos de los eurocríticos.

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