el 75% es accionista del banco

La triple tragedia a la que se enfrentan los empleados del Banco Popular

Muchos tienen la certeza de que se producirán despidos masivos. Pero, además, cargan con acciones del banco que ya no valen nada, adquiridas con créditos que les daba la entidad

Foto: Una mujer pasea delante de una oficina del Popular y otra del Santander. (Reuters)
Una mujer pasea delante de una oficina del Popular y otra del Santander. (Reuters)

Difícil panorama el que se avecina para muchos empleados del Banco Popular. La amenaza de despido es algo más que una posibilidad, y puede que no sea su único problema. Las duplicidades son evidentes en muchos casos, lo que abocará a un cierre de oficinas y eliminación de puestos de trabajo. "Hay muchos lugares donde la oficina del Banco Santander está puerta con puerta con la del Banco Popular", explica Guillermo Martínez, empleado de la entidad y responsable de UGT en Castilla y León.

Sin embargo, este trabajador cree que la peor parte se la pueden llevar los servicios centrales de Madrid: "Es probable que la sede central de Boadilla del Monte del Banco Santander sea capaz de asumir mucho trabajo que el Popular ofrece desde sus oficinas centrales del Edificio Beatriz". La escalabilidad amenaza muchos puestos de trabajo en la integración del banco. No obstante, los casi 12.000 trabajadores están ahora a la expectativa de saber qué pasará. Piensan que a corto plazo no se producirán demasiados movimientos, aunque solo es cuestión de tiempo.

Dos oficinas contiguas del Banco Popular y el Banco Santander. (Reuters)
Dos oficinas contiguas del Banco Popular y el Banco Santander. (Reuters)

Al margen de la fusión, tanto Banco Popular como Santander vienen de sendos expedientes de regulación de empleo. No obstante, hay trabajadores que han recibido con alivio pasar al paraguas del Santander. Las condiciones del último ERE que dejó fuera del Banco Popular a 2.600 trabajadores se consideraron mucho peores que las de otras entidades. Por lo que estar ahora bajo la marca de Ana Botín se ha recibido por algunos hasta como una buena noticia.

Pérdida de la inversión

El empleo, sin embargo, puede no ser el mayor problema. Tal y como publicó El Confidencial en 2016, el 75% de los trabajadores del Popular son accionistas. Es decir, que a finales de 2016 más de 11.000 empleados acumulaban un 4,3% del capital, del cual hoy han sabido que no vale nada. Varios empleados de la entidad explican que durante la ampliación de capital de 2.500 millones de euros en mayo de 2016 hubo todo tipo de facilidades y sugerencias para que los propios trabajadores adquirieran títulos del banco, además de colocarlos a través de la red, de hecho 950 millones fueron a parar a los clientes.

Eduardo SegoviaEduardo Segovia

Guillermo Martínez explica que existía una presión tan fuerte por colocar la mayor cantidad posible de acciones que hubo empleados que optaron por vendérselas a familiares y conocidos. Además, los propios trabajadores compraron parte de los títulos que salieron al mercado a 1,25 euros. "Muchos fueron a la ampliación por la presión que se ejercía desde arriba", asegura un trabajador que prefiere mantenerse en el anonimato, y añade que aunque no fueron todos, sí compró una mayoría de empleados. "Hay bastante gente que ha perdido cantidades de cinco cifras", concluye.

Endeudados con el banco

Este drama tiene una segunda derivada. Muchos de los compradores de acciones en la ampliación del Banco Popular lo hicieron a través de la concesión de créditos que ofrecía la entidad en condiciones favorables. "El banco te concedía anticipos si se destinaban a la compra de acciones", explica un empleado. Estos créditos blandos se daban exclusivamente para comprar acciones, ya que si se decidía vender, se debía devolver el anticipo, asumiendo las posibles ganancias o pérdidas en función del valor de la acción.

A los trabajadores les escuece aún más si cabe que la actual cúpula directiva liderada por Saracho sea la única del Ibex que no tenía acciones de la entidad

Sin embargo, ahora se ven en la situación de estar endeudados por un activo cuyo valor es cero, ya que la compra del Banco Santander implica la pérdida total de una inversión. A estos trabajadores les escuece aún más si cabe la situación, sabiendo que la actual cúpula directiva liderada por Emilio Saracho es la única de todo el Ibex 35 que no tiene acciones de la entidad, por lo que sus decisiones sobre el banco no les afectan en este sentido.

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