después de hacerlo en bankia y sareb

BBVA pretende garantías públicas para comprar el Banco Popular

El principal favorito para ganar la puja ha pedido al Gobierno garantías públicas para posibles pérdidas ocultas y demandas judiciales

Foto: El presidente de BBVA, Francisco González, en Buenos Aires. (EFE)
El presidente de BBVA, Francisco González, en Buenos Aires. (EFE)

Francisco González quiere jugar seguro en la puja por el Banco Popular. El presidente de BBVA ha pedido al Ejecutivo un esquema de protección de activos (EPA) similar a los concedidos en las ventas de CAM, Banco de Valencia o Unnim, según han confirmado fuentes del proceso. Y, de no ser para la exposición inmobiliaria, que al menos cubra las posibles demandas de accionistas. La negativa a ambas peticiones ha servido para que el segundo banco del país no haya presentado manifestación de interés formal, aunque ha trabajado en la operación y no descarta presentar una oferta.

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El ministro de Economía, Luis de Guindos. (EFE)
El ministro de Economía, Luis de Guindos. (EFE)

Hace unas dos semanas, cuando JP Morgan se dirigió a los cinco grandes bancos españoles para anunciarles el inicio del proceso de venta del Popular, que adelantó en exclusiva El Confidencial, BBVA se descolgó con estas solicitudes. La respuesta fue clara: este tipo de ayudas solo se pueden dar en caso de entidades rescatadas con dinero público, situación que no se corresponde con el Popular. Esta protección es para cubrirse frente a riesgos 'ocultos' no conocidos en el balance público (reciente inspección del BCE) o, como mínimo, una salvaguarda contra los riesgos judiciales, similar a la arrancada por Juan Carlos Escotet en la compra de Novagalicia o por Braulio Medel en la de Caja España-Duero.

Esta actitud tan conservadora ha sorprendido a los actores en liza, puesto que BBVA partía como favorito para quedarse con el Popular. Esta condición se basa en que ya propuso una fusión el año pasado al expresidente Ángel Ron que este rechazó, en la que el segundo banco español estaba dispuestos a pagar 'a priori' —luego tendría que mirar las tripas del Popular— un precio muy superior a la cotización actual.

Nacho CarderoNacho Cardero

Sin embargo, el banquero gallego ha querido dejar claro que las cosas han cambiado mucho desde entonces. El agujero oculto destapado por Saracho en abril hace temer a los potenciales compradores que haya un déficit de provisiones mayor del previsto, lo cual rebaja las expectativas de precio. Con estas premisas y pese a la interlocución del ministro Guindos, como el resto de los presidentes de los cinco grandes bancos, Francisco González decidió no presentar una manifestación de interés informal el martes, último día para ello, lo que deja a Santander y Bankia como únicos participantes oficiales en la segunda fase del proceso de venta.

BBVA se negó a participar en la OPV de Bankia de julio de 2011. (EFE)
BBVA se negó a participar en la OPV de Bankia de julio de 2011. (EFE)

Esta línea de actuación de BBVA es coherente con otros episodios destacados, como cuando se negó a comprar acciones en la salida a bolsa de Bankia, pese a que Gobierno del PSOE y Banco de España instaron a los principales bancos y empresas del país a colaborar en la salvación de la entidad que presidía Rodrigo Rato, convertida en cuestión de Estado. Asimismo, tampoco entró en el capital de Sareb, el banco malo, cuando el Ejecutivo del PP pidió inversiones privadas para que ni su déficit ni su deuda consolidaran en las cuentas públicas. En ambos casos, acertó y salvó a los accionistas de BBVA de sufrir importantes quebrantos.

'Data room' y ofertas no vinculantes

Según las fuentes consultadas, la primera etapa de la venta del Popular ha consistido en un 'data room' (examen de las cuentas de la entidad) virtual en la nube dividido en tres partes. La primera y más importante ha sido la de riesgos, que incluía el examen de los inmuebles adjudicados, los créditos impagados más graves (unos 100) y una muestra aleatoria del resto de morosos; en este caso se trataba de que los interesados calcularan la pérdida esperada. La segunda parte era la comercial (clientes, márgenes, recursos, etc.) para estimar los ingresos recurrentes del Popular. Y la tercera se refería a las filiales y participadas, como la inmobiliaria Aliseda, la aseguradora o la gestora de fondos.

Emilio Saracho, presidente del Banco Popular, en la última junta de accionistas. (Reuters)
Emilio Saracho, presidente del Banco Popular, en la última junta de accionistas. (Reuters)

Los interesados en pasar a la fase definitiva tenían que poner una estimación de precio de la operación, así como la estructura del mismo: las sinergias que obtendría, el 'badwill' (fondo de comercio negativo al comprar por debajo de valor contable) y el posible precio expresado como canje de acciones u oferta en metálico. Ahora se supone que Santander y Bankia pasarán a un estudio más exhaustivo en la sede del Popular, con el que decidirán si siguen adelante en la puja y, en caso afirmativo, qué condiciones ofrecen.

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