LA FAMILIA LUKSIC COMPRA EL 3%

El flotador chileno de Saracho en Popular descuenta la venta en vez de la ampliación

Las expectativas sobre el futuro del Popular han girado desde la macroampliación a la venta del banco con las palabras de Sánchez-Asiaín y la entrada de un grupo chileno

Foto: El empresario chileno Andrónico Luksic (c), a la salida de un juicio en diciembre. (EFE)
El empresario chileno Andrónico Luksic (c), a la salida de un juicio en diciembre. (EFE)

Los resultados trimestrales del Banco Popular (pérdidas de 137 millones) pasaron este viernes a un segundo plano ante compra del 3% de su capital, valorado en unos 90 millones, por un potente inversor chileno, la familia Luksic. Esta operación, junto a las declaraciones del consejero delegado, Ignacio Sánchez-Asiaín, en las que desdijo al propio Emilio Saracho sobre la inevitabilidad de la ampliación, han dado un vuelco a las expectativas del mercado: ahora cobra fuerza la venta del banco —la opción por la que abogan los accionistas— en vez del aumento de capital. El valor reaccionó en bolsa con un fuerte rebote del 8,85% hasta 0,75 euros.

Los analistas consultados coinciden en que la entrada de los dueños del conglomerado Antofagasta apuesta claramente por una operación corporativa a un precio superior a la cotización actual (la semana pasada llegó a marcar mínimos históricos por debajo de 0,60 euros), es decir, con prima. Si, por el contrario, este inversor considerase que la opción más probable es una ampliación de capital, esperaría a que se produjese para comprar a niveles mucho más bajos; como ha informado El Confidencial, tendría que hacerse a precios de derribo para atraer suficientes inversores, como las recientes operaciones similares de Unicredit o BCP.

El consejero delegado del Banco Popular, Ignacio Sánchez-Asiaín. (EFE)
El consejero delegado del Banco Popular, Ignacio Sánchez-Asiaín. (EFE)

Ahora bien, otras fuentes del sector recuerdan que los millonarios latinoamericanos que han invertido en España para diversificar no se distinguen precisamente por el acierto en sus apuestas. El caso más claro es el de la familia mexicana Del Valle en el propio Popular, que fue quien inició el golpe de Estado que condujo a la sustitución de Ángel Ron por Saracho ante las fuertes pérdidas que acumulaba en su posición (en 2013 adquirió el 6%, posición que ha reducido al 4,25%). Otros ejemplos son Jaime Gilinski en el Sabadell o Roberto Alcántara en Prisa.

Sea como fuere, esta operación apoya las declaraciones de Sánchez-Asiaín que enfrían las perspectivas de una ampliación de capital, unánimes en el mercado hasta ahora y refrendadas por el propio Saracho en la última junta de accionistas: "No estamos preparando ninguna ampliación, aunque lo que sí notamos es que hay mucho inversor que se acerca preguntando por ello" debido al mayor apetito del mercado por el sector, dijo el viernes en la presentación de los resultados trimestrales del banco. Más adelante, matizó que "no descartamos del todo tener que hacer una ampliación, dependerá del análisis que estamos realizando de los 40.000 activos improductivos y de las necesidades de provisiones que se deriven de este estudio".

No hay compradores... ni tiempo

Ahora bien, este cambio de perspectivas choca con varios obstáculos importantes. El primero es que, para que haya una venta, debe haber un comprador. Y, de momento, no hay demasiado interés entre los grandes bancos españoles por varias razones: por el déficit de provisiones y capital del Popular (que tendría que poner el comprador), por la posibilidad de que aparezcan nuevos 'muertos' en el armario en ese análisis después de los 700 millones aflorados en marzo y por la posibilidad de demandas de accionistas minoritarios que acusen al banco de engañarles para acudir a la ampliación del año pasado.

Logotipo del Popular en su sede de Lisboa. (Reuters)
Logotipo del Popular en su sede de Lisboa. (Reuters)

Estas entidades sí estarían encantadas de quedarse con el negocio 'bueno' del banco, pero para eso el Popular tendría que sanear primero el 'malo' (la exposición inmobiliaria)... para lo que necesita más capital. Es decir, volvemos a la necesidad de una ampliación. Y luego está la cuestión temporal: el BCE no va a conceder al banco todo el tiempo del mundo para resolver su problema, y el propio Sánchez-Asiaín dijo el viernes que espera poder presentar un plan de acción en junio. Si se le acaba el plazo —"el reloj sigue avanzando", decía ayer Kepler Cheuvreux— y no se puede cerrar una fusión, no quedará más remedio que hacer la ampliación.

A pesar de la subida del viernes (motivada en gran parte por el cierre de posiciones bajistas), la mayoría de los analistas mantienen una visión negativa del banco y siguen pensando que habrá ampliación. De hecho, JP Morgan rebajó el viernes su precio objetivo de 0,75 a 0,60 euros, y Exane BNP Paribas lo situó en 0,40. Si ellos tienen razón, los Luksic seguirán los pasos de los otros inversores latinoamericanos en España.

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